Alopurinol: para qué sirve, dosis y efectos secundarios

El alopurinol no calma el ataque de gota: lo previene. Entender esa diferencia es lo que separa un tratamiento que funciona de uno que se abandona a la segunda semana.

El alopurinol baja el ácido úrico en la sangre. Se usa sobre todo en la gota, para que los cristales que causan los ataques se vayan disolviendo con el tiempo, y también en algunos cálculos renales y en situaciones donde el cuerpo produce ácido úrico en exceso. Es un tratamiento de fondo, diario y prolongado, no un analgésico para el momento del dolor.

Lo esencial en 30 segundos

  • Baja el ácido úrico. No quita el dolor de una crisis: durante el ataque agudo se usan otros medicamentos.
  • Se empieza con dosis baja —habitualmente 100 mg al día, o menos si el riñón está afectado— y se sube despacio, con controles.
  • Los primeros meses pueden aparecer más ataques, no menos. Es esperable y no significa que esté fallando.
  • Se toma todos los días, de forma indefinida en la mayoría de los casos. Al suspenderlo, el ácido úrico vuelve a subir.
  • Cualquier erupción en la piel obliga a consultar de inmediato, aunque parezca leve. Es la señal de alarma más importante de este medicamento.

Para qué sirve

  • Gota. Es su uso principal: bajar el ácido úrico de forma sostenida para que dejen de formarse cristales en las articulaciones y los que ya están se vayan disolviendo.
  • Tofos. Esos bultos duros bajo la piel de los dedos, los codos o el pabellón de la oreja son depósitos de urato. Con ácido úrico bajo y tiempo, tienden a reducirse.
  • Cálculos renales de ácido úrico y algunas formas de litiasis en personas que los repiten.
  • Prevención del síndrome de lisis tumoral, cuando un tratamiento oncológico va a destruir muchas células a la vez y liberará gran cantidad de ácido úrico.
  • Trastornos poco frecuentes con producción excesiva de urato, como el síndrome de Lesch-Nyhan.

Una precisión importante: tener el ácido úrico alto en un análisis, sin haber tenido nunca un ataque ni cálculos, no basta por sí solo para indicar alopurinol. Las guías actuales no recomiendan tratar a todo el que tiene un número elevado. Esa valoración la hace tu médico.

Cómo funciona

Tu cuerpo recicla continuamente material genético viejo. El residuo final de ese reciclaje es el ácido úrico, que se elimina por la orina. Una enzima llamada xantina oxidasa es la que da el último paso de esa cadena de producción.

El alopurinol frena esa enzima. Es como cerrar parcialmente la llave que llena la bañera mientras el desagüe sigue abierto: si entra menos, el nivel baja.

Cuando el ácido úrico en sangre queda por debajo del punto en que se satura, los cristales que se habían depositado en las articulaciones empiezan a disolverse. Ese proceso es lento: se mide en meses, no en semanas. Y mientras los cristales se movilizan, pueden irritar la articulación y desencadenar un ataque. Esa es la razón por la que el inicio del tratamiento a veces parece empeorar las cosas antes de mejorarlas.

Cómo se toma

Los siguientes rangos son información de referencia tomada de la ficha técnica y de las guías de reumatología. Tu dosis inicial, la velocidad de subida y la dosis final las define tu médico según tus análisis y tu función renal. No la ajustes por tu cuenta.

  • Inicio: habitualmente 100 mg al día. En personas con enfermedad renal se empieza más bajo, con frecuencia 50 mg al día.
  • Subida: se aumenta de forma gradual, con controles del ácido úrico cada pocas semanas, hasta alcanzar el objetivo.
  • Objetivo habitual: ácido úrico por debajo de 6 mg/dL, y más bajo aún en quienes tienen tofos.
  • Rangos de mantenimiento: la ficha técnica describe 100 a 200 mg diarios en casos leves, 300 a 600 mg en moderados y hasta 700–900 mg en casos graves.
  • Con el riñón afectado las dosis se reducen o se espacian: por ejemplo, 100 a 200 mg al día con filtrado entre 10 y 20 ml/min, y 100 mg al día o intervalos más largos por debajo de 10 ml/min.

En la práctica: una toma al día, después de una comida, con bastante líquido. Se recomienda beber lo suficiente para orinar en torno a dos litros diarios, porque ayuda a arrastrar el ácido úrico y reduce el riesgo de cálculos.

Durante los primeros meses suele añadirse un tratamiento preventivo de los ataques —colchicina o un antiinflamatorio en dosis baja— precisamente para cubrir esa etapa en la que los cristales se están movilizando.

Efectos secundarios

FrecuenciaQué puedes notar
FrecuentesErupción leve en la piel, náuseas, malestar digestivo, aumento de los ataques de gota durante los primeros meses, elevación de la TSH en los análisis.
Poco frecuentesDiarrea, dolor de cabeza, mareo, somnolencia, alteración de las pruebas hepáticas, alteraciones en el conteo de células de la sangre.
Señales de alarmaCualquier erupción en la piel, sobre todo si se extiende, pica mucho, forma ampollas, descama o afecta la boca, los ojos o los genitales; fiebre con ganglios inflamados o hinchazón de la cara; color amarillo en piel u ojos; orina muy oscura; llagas en la boca o hematomas sin golpe. Suspende y consulta hoy mismo.

Merece un párrafo aparte. El alopurinol puede provocar, de forma infrecuente pero grave, reacciones cutáneas severas: el síndrome de Stevens-Johnson, la necrólisis epidérmica tóxica y el llamado síndrome de hipersensibilidad al alopurinol. La ficha técnica es tajante: el medicamento debe suspenderse inmediatamente en cuanto aparece una erupción cutánea. No es una recomendación de esperar a ver; es la única situación con este fármaco en la que actuar rápido cambia el pronóstico.

El riesgo es mayor en los primeros meses de tratamiento, en personas con enfermedad renal y en portadores de una variante genética llamada HLA-B*5801, mucho más frecuente en poblaciones de origen asiático. En esos grupos se recomienda hacer el test genético antes de empezar.

Quién no debe tomarlo

  • Quien ha tenido una reacción de hipersensibilidad previa al alopurinol, en especial una reacción cutánea grave. En ese caso no se vuelve a intentar.
  • Quien está en medio de una crisis aguda de gota y aún no toma alopurinol: no es el momento de iniciarlo. Si ya lo tomabas antes del ataque, en general no se suspende.
  • Portadores conocidos de HLA-B*5801, salvo que no exista alternativa y el beneficio lo justifique.
  • En embarazo y lactancia se reserva para cuando no hay una opción más segura; el alopurinol pasa a la leche materna.
  • Con enfermedad renal o hepática importante puede usarse, pero con dosis reducidas y controles más estrechos.

Interacciones importantes

  • Azatioprina y mercaptopurina. Es la interacción más peligrosa: el alopurinol bloquea su eliminación y puede provocar una caída grave de las células de la sangre. La ficha técnica indica evitar la combinación; si es imprescindible, exige reducciones de dosis muy importantes y supervisión estrecha.
  • Warfarina y otros anticoagulantes. Puede potenciar su efecto; requiere controles más frecuentes.
  • Ampicilina y amoxicilina. Juntas con alopurinol aumentan la frecuencia de erupciones cutáneas; cuando se puede, se elige otro antibiótico.
  • Diuréticos tiazídicos (hidroclorotiazida). Suben el ácido úrico y se asocian a mayor riesgo de hipersensibilidad, sobre todo con función renal reducida.
  • Teofilina. Puede acumularse; conviene vigilar sus niveles.
  • Ciclosporina y algunos citostáticos también requieren precaución.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto tiempo hay que tomar alopurinol?

En la gota, habitualmente de forma indefinida. No corrige la causa de fondo: mientras se toma, el ácido úrico se mantiene bajo; si se suspende, vuelve a subir en semanas y los ataques regresan. Cuándo y cómo se revisa esa decisión corresponde a tu médico.

¿Puedo tomarlo durante un ataque de gota?

Si ya lo venías tomando, en general se continúa: interrumpirlo empeora las cosas. Lo que no se hace es iniciarlo en plena crisis sin una pauta que acompañe. Y en ningún caso alivia el dolor del ataque: para eso se usan otros medicamentos que indica el médico.

¿Hace falta dejar de comer carnes rojas y mariscos?

La dieta ayuda, pero su efecto sobre el ácido úrico es modesto comparado con el del tratamiento. Lo que más pesa suele ser reducir el alcohol —sobre todo la cerveza— y las bebidas azucaradas con fructosa. La dieta acompaña al alopurinol; no lo sustituye.

¿Qué análisis se controlan?

Básicamente el ácido úrico en sangre, para guiar la subida de dosis, y la función renal. Según el caso se añaden hemograma y pruebas hepáticas. Al principio los controles son más seguidos y luego se espacian.

¿El alopurinol sirve si tengo el ácido úrico alto pero nunca tuve gota?

Por sí solo, un número elevado sin síntomas no suele ser motivo de tratamiento. Las guías actuales recomiendan no tratar de forma sistemática la hiperuricemia asintomática. Hay excepciones, y por eso la decisión es clínica y no de laboratorio.


Sigue leyendo: la erupción en la piel que obliga a consultar hoy, por qué puede darte un ataque al empezarlo, cómo se sube la dosis paso a paso, en qué se diferencia del febuxostat y con qué nombres se vende en cada país.

Escrito y revisado por el Dr. Jorge Enrique Rojas Rodríguez
Médico internista · Epidemiología clínica y bioestadística ·
Revisado el 30 de agosto de 2026.

Esta información es educativa y no sustituye la consulta con tu médico. No inicies, suspendas ni cambies la dosis de ningún medicamento por tu cuenta.

Referencias