Durante décadas se recetaron 300 mg desde el primer día porque era la pastilla que existía. Hoy sabemos que la forma de llegar importa tanto como el destino.
Se empieza bajo y se sube despacio por dos razones: para reducir el riesgo de reacciones cutáneas graves y para evitar que un descenso brusco del ácido úrico desencadene un ataque de gota. El inicio habitual es 100 mg al día, menos si hay enfermedad renal, con subidas guiadas por análisis. La pauta concreta la fija tu médico.
En 30 segundos
- Inicio habitual: 100 mg al día. Con enfermedad renal moderada o avanzada suele empezarse con 50 mg.
- Se sube de forma gradual cada pocas semanas, midiendo el ácido úrico antes de cada cambio.
- El objetivo es un número: ácido úrico por debajo de 6 mg/dL, o más bajo si hay tofos.
- La dosis final varía mucho entre personas. No existe una «dosis estándar» válida para todos.
Las dos razones de empezar bajo
La primera es de seguridad. El riesgo de reacción cutánea grave con alopurinol se concentra en las primeras semanas y se relaciona con dosis iniciales altas, sobre todo en personas con la función renal reducida. Arrancar con 100 mg en lugar de 300 es una de las medidas más sencillas para bajar ese riesgo.
La segunda es práctica. Cuando el ácido úrico cae de golpe, los cristales depositados en las articulaciones se disuelven rápido, se movilizan y provocan un ataque. Ese ataque, en el primer mes de tratamiento, es la causa más frecuente de que alguien tire la caja a la basura y concluya que «el alopurinol no le sirvió».
Cómo se sube, paso a paso
La lógica del ajuste es sencilla, aunque los números exactos los pone tu médico:
- Se inicia con la dosis baja y se mantiene unas semanas.
- Se mide el ácido úrico en sangre.
- Si aún no llegó al objetivo, se sube un escalón y se vuelve a esperar.
- Se repite el ciclo hasta alcanzar el objetivo, y después los controles se espacian.
Como referencia, la ficha técnica describe rangos de mantenimiento de 100 a 200 mg diarios en casos leves, 300 a 600 mg en moderados y hasta 700–900 mg en los graves. Son cifras informativas: mucha gente se queda muy por debajo y a otra no le basta con 300 mg. Lo que decide no es la etiqueta del caso, sino el análisis.
Aquí conviene desmontar una idea muy extendida: 300 mg no es «la dosis del alopurinol». Se volvió costumbre porque es la presentación más vendida, no porque sea la correcta para todos. Quedarse en 300 mg con el ácido úrico todavía por encima del objetivo es tan poco útil como no tratar.
Qué cambia si el riñón no funciona bien
El alopurinol y sus productos de degradación se eliminan por el riñón, así que en la enfermedad renal se acumulan. La ficha técnica plantea reducciones según el filtrado: con valores entre 10 y 20 ml/min, dosis de 100 a 200 mg diarios; por debajo de 10 ml/min, 100 mg al día o incluso espaciar las tomas.
Hay un matiz importante que a veces se malinterpreta: la enfermedad renal obliga a empezar más bajo y a subir más despacio, pero no impide alcanzar el objetivo. Las guías actuales avalan seguir titulando con vigilancia en lugar de dejar a la persona a medio camino «por precaución». Esa titulación prudente es trabajo de tu médico, no material para ajustes caseros.
Detalles prácticos del día a día
- Una toma al día, después de una comida. Con dosis altas a veces se reparte, según indicación.
- Bebe suficiente líquido. Se recomienda orinar en torno a dos litros al día mientras se toma.
- Si olvidas una dosis, tómala cuando lo recuerdes salvo que ya toque la siguiente. No dobles.
- No lo suspendas por un ataque de gota ni lo reinicies por tu cuenta después de haberlo dejado.
- Ante cualquier erupción en la piel, suspende y consulta hoy mismo. Es la única excepción en la que se actúa antes de hablar con el médico.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto tarda en bajar el ácido úrico?
El efecto sobre el análisis se ve en pocas semanas. Lo que tarda meses es lo otro: que los depósitos de cristales se disuelvan y los ataques desaparezcan. Son dos relojes distintos y conviene no confundirlos.
¿Puedo partir el comprimido de 300 mg para tomar 150?
Muchas presentaciones de 300 mg llevan ranura y pueden partirse, pero eso depende del producto concreto y de que la pauta lo contemple. Pregúntalo en la farmacia o en tu consulta antes de hacerlo; en varios países existe además la presentación de 100 mg, que evita el problema.
Si ya alcancé el objetivo, ¿puedo bajar la dosis?
Esa decisión es del médico. El punto importante es que el ácido úrico está bajo porque tomas esa dosis: reducirla sin control suele devolver el valor por encima del objetivo y, con el tiempo, los ataques.
Sigue leyendo: la ficha completa del alopurinol y por qué puede darte un ataque justo al empezarlo.
Escrito y revisado por el Dr. Jorge Enrique Rojas Rodríguez
Médico internista · Epidemiología clínica y bioestadística ·
Revisado el 30 de agosto de 2026.
Esta información es educativa y no sustituye la consulta con tu médico. No inicies, suspendas ni cambies la dosis de ningún medicamento por tu cuenta.
Referencias
- AEMPS, Centro de Información de Medicamentos (CIMA). Ficha técnica: Alopurinol 300 mg — Posología e insuficiencia renal.
- FitzGerald JD, et al. 2020 American College of Rheumatology Guideline for the Management of Gout. Arthritis Care Res.
- AEMPS/CIMA. Ficha técnica: Alopurinol 100 mg comprimidos EFG.
Un comentario sobre “Alopurinol: por qué se empieza con dosis baja y se sube despacio”