Es raro, pero cuando ocurre puede dejar secuelas durante meses, y casi nadie avisa al paciente. Si estás tomando norfloxacino, este es probablemente el párrafo más útil que vas a leer sobre él.
El norfloxacino, como toda la familia de las fluoroquinolonas, puede debilitar los tendones y provocar tendinitis e incluso rotura, con mucha diferencia sobre todo la del tendón de Aquiles. Es poco frecuente, pero la regla es clara: al primer dolor o hinchazón de un tendón, se deja de tomar el antibiótico, se reposa la zona y se consulta.
En 30 segundos
- Casi 9 de cada 10 casos afectan al tendón de Aquiles, el de la parte de atrás del tobillo. Hasta la mitad son bilaterales.
- Puede empezar en las primeras 48 horas y se ha descrito incluso meses después de terminar el tratamiento.
- Riesgo mucho mayor si tienes más de 60 años, tomas corticoides, tienes un trasplante o insuficiencia renal.
- Qué hacer: parar el antibiótico, reposar y llamar a tu médico. Es la única situación en la que se suspende sin consultar primero.
Por qué un antibiótico daña un tendón
Un tendón es esencialmente una cuerda de colágeno. El tipo que le da la resistencia se llama colágeno tipo I, y se renueva de forma continua: unas células llamadas tenocitos van fabricando fibras nuevas y retirando las viejas, en un equilibrio permanente.
Las fluoroquinolonas interfieren en ese equilibrio por varias vías que se suman. Reducen la fabricación de colágeno tipo I y al mismo tiempo favorecen su degradación; secuestran minerales como el calcio y el magnesio, que hacen falta para el mantenimiento del tejido; y afectan a la capacidad de reparación del propio tenocito. El resultado es una cuerda que pierde fibras nuevas mientras sigue perdiendo las viejas.
Y aquí está la clave que explica por qué hay que tomarse en serio un dolor aparentemente banal: el tendón se debilita antes de doler. El dolor es la señal de que ya hay inflamación; la estructura llevaba un tiempo comprometida. Si en ese momento sigues cargando el tendón, corriendo o saltando, puedes convertir una tendinitis que se recupera en una rotura completa, que a menudo necesita cirugía y una rehabilitación de meses.
Qué tan frecuente es en realidad
Conviene poner los números sobre la mesa, porque la información asusta cuando se da sin contexto. En la población general que recibe fluoroquinolonas, la lesión tendinosa se ha estimado en torno al 0,14 al 0,4 % de las personas tratadas. Es decir: la inmensa mayoría completa el tratamiento sin que pase nada.
Lo que sí está bien documentado es que el riesgo es claramente mayor que con otros antibióticos. Comparado con otras familias, se ha descrito alrededor de cuatro veces más riesgo de tendinitis y rotura del tendón de Aquiles. Y hay un dato que merece especial atención: cuando se combinan con corticoides por vía general, como la prednisona, el riesgo de rotura se multiplica de forma muchísimo mayor. Esa combinación es la que más cuidado exige.
La lectura sensata es esta: no es un motivo para tener miedo al antibiótico si tu médico ha decidido que lo necesitas. Es un motivo para saber qué síntoma vigilar, y para que el propio médico lo piense dos veces antes de recetarlo en una infección leve que se iba a resolver sola. De hecho, este efecto adverso es una de las razones por las que las agencias reguladoras restringieron el uso de toda esta familia.
Quién tiene más riesgo y cuándo aparece
Los factores de riesgo que figuran en las fichas técnicas y en las advertencias de la FDA son:
- Edad superior a 60 años.
- Tratamiento con corticoides por vía oral o inyectada.
- Trasplante de órgano (riñón, corazón, pulmón).
- Insuficiencia renal.
- Haber tenido ya un problema de tendones con una quinolona, que de hecho es una contraindicación para volver a tomarla.
- Actividad física intensa, sobre todo de impacto.
Sobre los plazos, hay tres cosas que sorprenden. La primera: puede aparecer muy pronto, ya en las primeras 48 horas de tratamiento. La segunda: el momento más típico son los primeros días, y la gran mayoría de los casos se manifiesta dentro del primer mes. La tercera, y la menos conocida: se han descrito casos hasta varios meses después de haber terminado el tratamiento. Por eso, si desarrollas un dolor de tendón sin causa aparente en las semanas siguientes, merece la pena que menciones que tomaste una fluoroquinolona. Es un dato que a menudo nadie conecta.
Qué hacer si te duele un tendón
El prospecto lo dice de forma inusualmente directa para un documento de este tipo: al primer signo de dolor o inflamación de un tendón, deja de tomar el norfloxacino, ponte en contacto con tu médico y mantén en reposo la zona dolorosa.
En la práctica, esto es lo que hay que hacer:
- Deja de tomar el antibiótico y avisa el mismo día. Habrá que cambiarlo por otro, no simplemente abandonar el tratamiento de la infección.
- Reposa la zona. Nada de correr, saltar, subir escaleras de forma repetida ni cargar peso.
- Nada de estiramientos fuertes ni de masajes intensos en el tendón dolorido, aunque sea lo primero que apetezca.
- Si notas un chasquido en la parte de atrás del tobillo, no puedes ponerte de puntillas o sientes que te han dado una patada ahí sin que nadie te haya tocado, acude a urgencias: son los signos clásicos de una rotura del Aquiles.
Y aprovecho para insistir en algo, porque es la otra cara de la moneda: no abandones un antibiótico por si acaso, ni por miedo a leer esta lista. Una infección urinaria mal tratada también tiene consecuencias. Lo que corresponde es suspenderlo si aparece el síntoma, avisar, y que tu médico elija la alternativa.
Preguntas frecuentes
Me duele un poco el tobillo, ¿es esto o es casualidad?
No hay forma de saberlo desde casa, y precisamente por eso la recomendación oficial es tan conservadora: ante la duda, se para y se consulta. Los dolores de tobillo son frecuentes y casi siempre tienen otra causa, pero el coste de equivocarse en este caso concreto es una rotura tendinosa. Es una llamada de teléfono frente a meses de recuperación.
Ya tomé norfloxacino otras veces sin problema, ¿estoy a salvo?
No exactamente. Haberlo tolerado antes es tranquilizador, pero no garantiza nada, sobre todo si desde entonces has cumplido años, has empezado corticoides o tu función renal ha cambiado. Los factores de riesgo se acumulan con el tiempo. Lo contrario sí es categórico: si alguna vez tuviste un problema de tendones con una quinolona, no debes volver a tomar esta familia.
¿El daño es permanente?
La mayoría de las tendinitis se recuperan si se suspende el fármaco y se reposa a tiempo. El problema son los casos que llegan a rotura o que se cronifican: las agencias europeas describieron estas reacciones como potencialmente prolongadas y, en algunos casos, irreversibles. Es exactamente el motivo por el que se insiste tanto en actuar al primer síntoma en lugar de esperar a ver si se pasa.
Para el panorama completo del fármaco, revisa la guía del norfloxacino. Y como este efecto es de toda la familia, aquí tienes lo mismo aplicado al ciprofloxacino y los tendones.
Escrito y revisado por el Dr. Jorge Enrique Rojas Rodríguez
Médico internista · Epidemiología clínica y bioestadística ·
Revisado el 27 de septiembre de 2026.
Esta información es educativa y no sustituye la consulta con tu médico. No inicies, suspendas ni cambies la dosis de ningún medicamento por tu cuenta.
Referencias
- European Medicines Agency. Quinolone and fluoroquinolone Article 31 referral — Annex III (texto acordado de ficha técnica sobre tendinitis y rotura tendinosa). ema.europa.eu
- AEMPS. Quinolonas y fluoroquinolonas de administración sistémica: nuevas restricciones de uso. Nota informativa MUH (FV) 14/2018. aemps.gob.es
- U.S. Food and Drug Administration. NOROXIN (norfloxacin) tablets — Prescribing Information, 2012, recuadro de advertencia. accessdata.fda.gov
- Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios. Prospecto de Norfloxacino 400 mg comprimidos. cima.aemps.es