Levofloxacino: para qué sirve, dosis y efectos secundarios

El levofloxacino es un antibiótico potente y cómodo: una sola toma al día y cubre infecciones que otros no alcanzan. También es uno de los antibióticos sobre los que las agencias reguladoras han emitido más advertencias en la última década. Las dos cosas son verdad a la vez, y entender por qué te ayuda a tomarlo mejor.

El levofloxacino es un antibiótico del grupo de las fluoroquinolonas. Se usa en neumonía, sinusitis, exacerbaciones de la EPOC, infecciones urinarias complicadas, pielonefritis, prostatitis e infecciones de piel. Se toma habitualmente 500 mg una vez al día. Su ficha técnica indica reservarlo para cuando otros antibióticos no sean adecuados, por su perfil de efectos adversos.

Lo esencial en 30 segundos

  • Es un antibiótico de reserva. La ficha técnica dice literalmente que solo debe usarse cuando el uso de otros antibacterianos recomendados habitualmente sea inapropiado.
  • Una toma al día en la mayoría de pautas, normalmente 500 mg. La duración varía muchísimo: de 3 días en una cistitis a 28 en una prostatitis.
  • Tiene advertencias serias sobre tendones, nervios periféricos, sistema nervioso y aorta. Algunas pueden aparecer en las primeras 48 horas.
  • No se toma junto con antiácidos, hierro o zinc: hay que separarlos 2 horas o el antibiótico no se absorbe bien.
  • Está contraindicado en embarazo, lactancia, epilepsia y en niños y adolescentes en crecimiento.

Para qué sirve

Según la ficha técnica, el levofloxacino en comprimidos está autorizado para:

  • Neumonía adquirida en la comunidad, la que se coge fuera del hospital.
  • Sinusitis bacteriana aguda.
  • Exacerbación aguda de la EPOC, incluida la bronquitis crónica agudizada.
  • Pielonefritis aguda (infección del riñón) e infecciones urinarias complicadas.
  • Cistitis no complicada, la infección de orina sencilla.
  • Prostatitis bacteriana crónica.
  • Infecciones complicadas de piel y tejidos blandos.
  • Ántrax por inhalación, en prevención y tratamiento.

Hay un detalle que no es letra pequeña: en varias de estas indicaciones —la sinusitis, la exacerbación de EPOC y la cistitis simple— la propia ficha técnica añade la coletilla de que el levofloxacino solo debe emplearse cuando no sea apropiado usar otros antibióticos. No es un antibiótico de primera línea para un catarro complicado ni para una infección de orina corriente. Si te lo han recetado, normalmente hay un motivo: una alergia a otros grupos, una resistencia demostrada en un cultivo, un fracaso previo o una infección en un sitio difícil de alcanzar, como la próstata.

Cómo funciona

Imagina que el ADN de una bacteria es un cable larguísimo enrollado con mucho cuidado dentro de una caja minúscula. Para copiarse y dividirse, la bacteria necesita ir desenrollando y volviendo a enrollar ese cable sin hacer nudos. De eso se encargan dos máquinas moleculares que funcionan como bobinadoras.

El levofloxacino estropea esas bobinadoras. La bacteria intenta copiar su ADN, se le hace un nudo irreversible y muere. Es un mecanismo eficaz y rápido, y explica por qué las fluoroquinolonas funcionan contra bacterias muy distintas entre sí.

Tiene además dos virtudes prácticas: se absorbe prácticamente por completo —su biodisponibilidad es del 99 al 100 %, así que una pastilla equivale casi a una inyección— y penetra muy bien en tejidos donde otros antibióticos entran mal, como el pulmón y la próstata. Ahí está su valor real.

El problema es que las bobinadoras bacterianas se parecen lo bastante a ciertas estructuras humanas del tejido conectivo y del sistema nervioso como para que el fármaco pueda interferir también ahí. Esa es la raíz de las advertencias que vienen a continuación.

Cómo se toma

Lo que sigue son rangos de referencia de la ficha técnica, para que entiendas tu receta. Quien define la dosis y la duración es tu médico, que las ajusta a la infección, a tu función renal y a tu peso. No la cambies ni la alargues por tu cuenta.

InfecciónDosis de referenciaDuración
Neumonía de la comunidad500 mg, 1 o 2 veces al día7 a 14 días
Sinusitis bacteriana aguda500 mg al día10 a 14 días
Exacerbación de EPOC500 mg al día7 a 10 días
Pielonefritis aguda500 mg al día7 a 10 días
Infección urinaria complicada500 mg al día7 a 14 días
Cistitis no complicada250 mg al día3 días
Prostatitis bacteriana crónica500 mg al día28 días
Piel y tejidos blandos500 mg, 1 o 2 veces al día7 a 14 días

Tres cosas prácticas que marcan la diferencia:

  • Con o sin comida, da igual. La comida apenas afecta a su absorción. Lo que sí importa es el punto siguiente.
  • Separa 2 horas los antiácidos, el hierro y el zinc. El magnesio y el aluminio de los antiácidos, las sales de hierro y los suplementos de zinc se enganchan al levofloxacino en el intestino y lo dejan sin efecto. También el sucralfato. Esto no es un detalle menor: es la causa más frecuente de que un tratamiento correcto no funcione.
  • Bebe agua con abundancia a lo largo del tratamiento, ya que se elimina sobre todo por el riñón.

Si tienes insuficiencia renal, la dosis se ajusta: con un aclaramiento de creatinina por debajo de 50 ml/min se reduce, y la reducción es mayor a medida que el filtrado baja. En cambio, la ficha técnica indica que en enfermedad del hígado no hace falta ajustar, porque el levofloxacino apenas se metaboliza ahí.

Efectos secundarios

La mayoría de las personas toma levofloxacino sin problemas o con molestias digestivas leves. Pero este fármaco tiene, además, un grupo de efectos poco frecuentes que importan mucho más de lo que su frecuencia sugiere, porque pueden ser duraderos.

FrecuenciaQué puedes notar
FrecuentesDiarrea, náuseas, vómitos, dolor de cabeza, mareo, insomnio y elevación de las enzimas del hígado en los análisis.
Poco frecuentesDolor abdominal, digestiones pesadas, somnolencia, temblor, alteración del gusto, hongos (candidiasis), picor o erupción en la piel, dolores articulares y musculares, vértigo.
Señales de alarmaAcude a urgencias hoy mismo si aparece: dolor o hinchazón en un tendón, sobre todo en el talón o el tobillo; hormigueo, quemazón, adormecimiento o debilidad en manos o pies; dolor súbito e intenso en el pecho, el abdomen o la espalda; ahogo brusco o palpitaciones nuevas; confusión, alucinaciones o pensamientos de hacerte daño; diarrea grave, persistente o con sangre; hinchazón de labios o cara con dificultad para respirar; ampollas o descamación de la piel; convulsiones; ojos o piel amarillos.

Hay cuatro advertencias que merecen nombre propio, porque son las que han motivado las restricciones de uso de toda esta familia de antibióticos:

  • Tendones. La tendinitis y la rotura de tendón pueden aparecer ya en las primeras 48 horas de tratamiento, y también meses después de haberlo terminado. El riesgo sube con la edad, la insuficiencia renal, el trasplante de órganos, las dosis de 1.000 mg al día o más y, muy importante, el uso simultáneo de corticoides. Ante dolor o hinchazón de un tendón, la indicación es interrumpir y consultar.
  • Nervios periféricos. Puede provocar neuropatía con hormigueos, pérdida de sensibilidad o debilidad, y la ficha técnica advierte de que puede ser irreversible. Por eso estos síntomas nunca se dejan para la siguiente cita.
  • Sistema nervioso y psiquiatría. Se han descrito confusión, alucinaciones, agitación, depresión y pensamientos suicidas, en algunos casos incluso tras una sola dosis. La ficha técnica recoge casos muy raros de reacciones graves incapacitantes que persistieron meses o años.
  • Aorta y válvulas del corazón. Se ha descrito un aumento del riesgo de aneurisma y disección de aorta, y de insuficiencia de las válvulas mitral y aórtica, sobre todo en personas mayores. Se recomienda evitarlo en quienes tienen síndrome de Marfan, Ehlers-Danlos o Turner, y valorarlo con cuidado en hipertensión, artritis reumatoide y endocarditis.

Esto no se cuenta para asustar, sino porque el desenlace depende de reaccionar pronto. Un tendón que duele y se deja de forzar a tiempo es un problema distinto de un tendón que se rompe.

Quién no debe tomarlo

La ficha técnica lo contraindica en:

  • Alergia al levofloxacino o a cualquier otra quinolona.
  • Epilepsia diagnosticada.
  • Antecedentes de problemas de tendones relacionados con una fluoroquinolona.
  • Niños y adolescentes en fase de crecimiento.
  • Embarazo y lactancia.

Sobre el embarazo, el motivo que da la ficha técnica es la ausencia de datos en humanos junto con datos experimentales que sugieren riesgo para los cartílagos que soportan peso. En lactancia está contraindicado igualmente. Si estás embarazada o dando el pecho y te han recetado levofloxacino, avísalo antes de empezar la caja.

Además, hay situaciones que no son contraindicación formal pero exigen valoración: miastenia gravis (puede empeorar la debilidad muscular), diabetes (puede alterar el azúcar en sangre, con casos de hipoglucemia grave, sobre todo en personas mayores), QT largo o tratamiento con fármacos que alargan el QT, y alteraciones del potasio o el magnesio.

Interacciones importantes

  • Antiácidos con magnesio o aluminio, hierro, zinc, sucralfato y didanosina: reducen mucho la absorción. Separar al menos 2 horas.
  • Corticoides (prednisona y similares): aumentan el riesgo de problemas de tendones. Es una de las combinaciones que más conviene mencionar en consulta.
  • Antiinflamatorios como el ibuprofeno y teofilina: pueden bajar el umbral convulsivo, es decir, facilitar una convulsión.
  • Warfarina: puede alargar el INR y aumentar el riesgo de sangrado. Requiere controlar la coagulación.
  • Fármacos que alargan el QT: algunos antiarrítmicos, antidepresivos tricíclicos, macrólidos y antipsicóticos.
  • Ciclosporina, probenecid y cimetidina: modifican sus niveles o su eliminación.

Un aviso curioso pero útil: el levofloxacino puede dar falsos positivos de opiáceos en un análisis de orina. Si te hacen uno durante el tratamiento, dilo.

Preguntas frecuentes

Si tiene tantas advertencias, ¿por qué me lo han recetado?

Porque en tu caso el beneficio esperado supera el riesgo. Eso ocurre, por ejemplo, cuando el cultivo muestra una bacteria resistente a otras opciones, cuando eres alérgico a las penicilinas, cuando la infección está en un tejido donde pocos antibióticos llegan bien —la próstata es el caso clásico— o cuando un tratamiento previo ha fracasado. Si no sabes cuál es tu motivo, pregúntalo: es una pregunta razonable y tu médico debería poder respondértela en una frase.

¿Puedo tomarlo con leche, antiácidos o pastillas de hierro?

Con antiácidos, hierro y zinc hay que dejar al menos 2 horas de separación, porque si no el antibiótico no se absorbe. Con la comida en general no hay problema. Una forma práctica de organizarlo: toma el levofloxacino siempre a la misma hora y coloca el hierro o el antiácido a media mañana o antes de dormir, bien lejos.

¿Puedo hacer deporte mientras lo tomo?

Conviene ser prudente con el ejercicio intenso, y en especial con el que carga los tendones: correr, saltar, entrenar con pesas. El riesgo de tendinitis y rotura de tendón es real y puede aparecer en los primeros días. Caminar y la actividad suave no suelen ser un problema. Si notas dolor en un tendón, para y consulta el mismo día.

¿Puedo tomar el sol?

Mejor no exponerte a sol fuerte ni a cabinas de rayos UV durante el tratamiento y hasta 48 horas después de terminarlo, porque se han descrito reacciones de fotosensibilidad: la piel se quema con mucha menos exposición de lo habitual. Si sales, usa protección solar alta, gorra y mangas.

¿Qué hago si se me olvida una dosis?

La regla general es tomarla en cuanto lo recuerdes, salvo que ya falte poco para la siguiente: entonces se salta y se continúa con el horario normal. Nunca se toman dos juntas. Con antibióticos, mantener el ritmo importa porque las concentraciones bajas favorecen que las bacterias se vuelvan resistentes.


Sigue leyendo sobre este antibiótico: por qué el problema de los tendones se subestima, cuáles de sus efectos secundarios hay que vigilar, si hay que terminar todo el tratamiento, en qué se diferencia del ciprofloxacino y con qué nombres comerciales se vende en Latinoamérica.

Escrito y revisado por el Dr. Jorge Enrique Rojas Rodríguez
Médico internista · Epidemiología clínica y bioestadística ·
Revisado el 25 de septiembre de 2026.

Esta información es educativa y no sustituye la consulta con tu médico. No inicies, suspendas ni cambies la dosis de ningún medicamento por tu cuenta.

Referencias

  • AEMPS. Ficha técnica de Levofloxacino Aurovitas 500 mg comprimidos recubiertos con película EFG. CIMA, revisión de diciembre de 2025. Disponible en CIMA.
  • AEMPS. Ficha técnica de Levofloxacino Stada 500 mg comprimidos recubiertos con película EFG. CIMA. Disponible en CIMA.
  • U.S. Food and Drug Administration. LEVAQUIN (levofloxacin) tablets — prescribing information, incluida la advertencia enmarcada. Etiqueta autorizada.
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