De todos los avisos que acompañan al levofloxacino, este es el que más gente descubre demasiado tarde. Un dolor en el talón al bajar de la cama se atribuye al calzado, a haber caminado mucho o a la edad, y casi nunca al antibiótico que se empezó hace tres días. Vale la pena saberlo antes.
El levofloxacino puede provocar tendinitis y rotura de tendón, con más frecuencia en el tendón de Aquiles. Puede aparecer ya en las primeras 48 horas de tratamiento y hasta meses después de terminarlo. Ante dolor o hinchazón en un tendón, la indicación de la ficha técnica es interrumpir el fármaco y consultar.
En 30 segundos
- Afecta sobre todo al tendón de Aquiles, en la parte de atrás del tobillo, y puede ser bilateral: los dos a la vez.
- Ventana de aparición muy amplia: desde las primeras 48 horas hasta meses después de haber acabado el tratamiento.
- Riesgo mayor con edad avanzada, insuficiencia renal, trasplante de órgano, dosis de 1.000 mg al día o más y, sobre todo, corticoides al mismo tiempo.
- La señal de aviso es simple: dolor o hinchazón en un tendón. Eso se consulta el mismo día, no la semana que viene.
Por qué un antibiótico daña un tendón
Un tendón es la cuerda que une el músculo con el hueso. No es un tejido inerte: está hecho de fibras de colágeno ordenadas como los hilos de una maroma, y hay células que constantemente lo reparan y lo mantienen tenso.
Las fluoroquinolonas interfieren en ese mantenimiento. Se ha descrito que alteran el trabajo de las células que fabrican colágeno y favorecen la acción de enzimas que lo degradan. El resultado es una maroma con los hilos peor organizados y peor reparados: aguanta el uso normal, pero pierde margen frente a un tirón fuerte.
Esto explica dos cosas que de otro modo no cuadran. Primero, por qué el tendón de Aquiles es el más afectado: es el que soporta más carga de todo el cuerpo y recibe relativamente poca sangre, así que repara despacio. Y segundo, por qué el riesgo persiste meses después de dejar el antibiótico: el fármaco ya no está, pero la reparación del colágeno lleva su tiempo y el tendón sigue debilitado mientras se completa.
Quién tiene más riesgo
La ficha técnica enumera los factores que aumentan el riesgo. Si reconoces varios en ti, merece la pena mencionarlos expresamente antes de empezar:
- Edad avanzada. Es el factor más constante en todas las series.
- Insuficiencia renal. El fármaco se elimina por el riñón, así que si este no filtra bien se acumula.
- Trasplante de órgano sólido.
- Dosis diaria de 1.000 mg de levofloxacino o superior.
- Tomar corticoides al mismo tiempo. Prednisona, prednisolona, dexametasona o similares. Esta es la combinación que más preocupa, y es más frecuente de lo que parece: alguien con una EPOC agudizada puede recibir a la vez el antibiótico y una tanda de corticoides.
Hay otro factor que no está en esa lista pero conviene tener en cuenta: el ejercicio intenso. Un tendón con el colágeno peor mantenido soporta peor un esprint, un salto o una sesión de pesas. No hace falta dejar de moverse —caminar está bien— pero no es la semana ideal para volver a correr después de meses de parón.
Y un dato que es contraindicación formal, no solo factor de riesgo: si ya tuviste un problema de tendones con una quinolona en el pasado, el levofloxacino está contraindicado. Ese antecedente hay que contarlo aunque haya pasado mucho tiempo.
Cómo se nota y qué hacer
El aviso suele empezar de forma poco dramática. Estos son los síntomas típicos de tendinitis:
- Dolor en la parte de atrás del tobillo, justo por encima del talón, que suele ser peor con los primeros pasos de la mañana.
- Hinchazón o un bulto palpable en el trayecto del tendón.
- Rigidez al empezar a moverte, que mejora un poco al calentar.
- Dolor al ponerte de puntillas o al subir escaleras.
- Aunque el Aquiles es el más frecuente, también puede afectar al hombro, la mano o la rodilla.
La indicación que da la ficha técnica ante estos síntomas es interrumpir el tratamiento y consultar. Esta es una de las poquísimas situaciones en las que el propio prospecto contempla parar un antibiótico antes de acabar la pauta, y es importante entender el matiz: no significa «déjalo y ya está». Significa que hay que hablar con tu médico el mismo día, porque la infección que se estaba tratando sigue ahí y normalmente hará falta otro antibiótico en su lugar. Interrumpirlo sin avisar a nadie deja la infección a medias.
Mientras hablas con tu médico: no fuerces ese tendón, evita correr, saltar y ponerte de puntillas, y no te automediques con antiinflamatorios sin preguntar, porque los AINE también tienen sus propias interacciones con este fármaco.
Señales de alarma: rotura de tendón
Acude a urgencias hoy mismo si aparece:
- Un chasquido o la sensación de que algo se ha roto o te ha golpeado en la parte de atrás de la pierna.
- Dolor brusco e intenso en el tendón, con imposibilidad de apoyar o de ponerte de puntillas.
- Un hueco o escalón palpable donde antes había tendón.
- Hinchazón y hematoma en el tobillo después de un movimiento normal.
Una rotura completa del tendón de Aquiles es una urgencia y el pronóstico mejora cuando se diagnostica pronto. Al llegar, di expresamente que estás tomando o has tomado hace poco levofloxacino: cambia la sospecha diagnóstica.
Y no olvides el otro síntoma que comparte ventana temporal con este: hormigueo, quemazón, adormecimiento o debilidad en manos o pies. Eso apunta a neuropatía periférica, que también puede ser duradera, y también se consulta sin esperar.
Preguntas frecuentes
¿Qué probabilidad real hay de que me pase?
La tendinitis y los trastornos del tendón figuran en la ficha técnica como reacciones raras, es decir, entre 1 de cada 10.000 y 1 de cada 1.000 personas tratadas. La mayoría de la gente toma levofloxacino sin ningún problema de tendones. Lo que hace que merezca tanta atención no es la frecuencia, sino la gravedad: una rotura de Aquiles condiciona meses de vida. Con un riesgo bajo y una consecuencia alta, la estrategia razonable es conocer el síntoma y reaccionar rápido, no vivir preocupado.
Ya terminé el tratamiento hace un mes. ¿Sigo en riesgo?
La ficha técnica indica que los problemas de tendones pueden aparecer hasta meses después de interrumpir el tratamiento. Así que sí: si en las semanas siguientes aparece un dolor de tendón sin explicación clara, merece la pena mencionar que tomaste una fluoroquinolona. Es un dato que a menudo no se cuenta porque nadie relaciona las dos cosas.
¿Pasa lo mismo con el ciprofloxacino y otras quinolonas?
Sí, es un efecto de toda la familia. La ficha técnica del ciprofloxacino recoge la misma advertencia sobre tendinitis y rotura de tendón, especialmente del Aquiles y a veces bilateral, con los mismos factores de riesgo: edad avanzada, insuficiencia renal y corticoides simultáneos. Por eso el antecedente de un problema de tendones con cualquier quinolona contraindica el levofloxacino.
Sigue leyendo: la guía completa del levofloxacino, con indicaciones, dosis e interacciones, y la ficha del ciprofloxacino, que comparte estas advertencias de familia.
Escrito y revisado por el Dr. Jorge Enrique Rojas Rodríguez
Médico internista · Epidemiología clínica y bioestadística ·
Revisado el 25 de septiembre de 2026.
Esta información es educativa y no sustituye la consulta con tu médico. No inicies, suspendas ni cambies la dosis de ningún medicamento por tu cuenta.
Referencias
- AEMPS. Ficha técnica de Levofloxacino Aurovitas 500 mg comprimidos recubiertos con película EFG (advertencias sobre tendinitis y rotura de tendón). CIMA, revisión de diciembre de 2025. Disponible en CIMA.
- AEMPS. Ficha técnica de Ciprofloxacino Normon 500 mg comprimidos recubiertos con película EFG (advertencia equivalente en la misma familia). CIMA. Disponible en CIMA.
- U.S. Food and Drug Administration. LEVAQUIN (levofloxacin) tablets — prescribing information, advertencia enmarcada sobre tendinitis y rotura de tendón. Etiqueta autorizada.
Un comentario sobre “Levofloxacino y tendones: el efecto adverso que se subestima”