Amoxicilina con ácido clavulánico: para qué sirve, dosis y efectos secundarios

Es probablemente el antibiótico más recetado de Latinoamérica, y también uno de los peor entendidos. Mucha gente cree que es «amoxicilina más fuerte». No lo es exactamente, y entender la diferencia ayuda a tomarlo mejor y a saber qué vigilar.

La amoxicilina con ácido clavulánico es un antibiótico que combina dos sustancias: la amoxicilina, que mata las bacterias, y el ácido clavulánico, que la protege de las bacterias que aprendieron a destruirla. Se usa en infecciones respiratorias, urinarias, de piel y dentales, normalmente cada 8 o cada 12 horas, y se toma al inicio de una comida.

Lo esencial en 30 segundos

  • No es una amoxicilina más potente: es la misma amoxicilina con un acompañante que impide que ciertas bacterias la inactiven.
  • Se toma al inicio de la comida para reducir las molestias digestivas y aprovechar mejor el clavulánico.
  • La diarrea es su efecto adverso más frecuente, y se debe sobre todo al clavulánico.
  • Está contraindicado en quien tuvo alergia a las penicilinas o problemas de hígado con esta misma combinación.
  • La piel u ojos amarillos, la orina muy oscura o la diarrea con sangre obligan a consultar el mismo día.

Para qué sirve

La ficha técnica recoge un abanico amplio de infecciones bacterianas en adultos y niños:

  • Respiratorias: sinusitis bacteriana aguda, otitis media aguda, neumonía adquirida en la comunidad y reagudización de la bronquitis crónica.
  • Urinarias: cistitis y pielonefritis (infección que ha subido al riñón).
  • Piel y tejidos blandos: celulitis, mordeduras y abscesos dentales con propagación.
  • Hueso y articulaciones: osteomielitis.

Una precisión que ahorra muchos tratamientos inútiles: no sirve para los virus. El resfrío común, la mayoría de los dolores de garganta y casi todas las gripes son virales, y este antibiótico no les hace nada. Tomarlo «por si acaso» no acorta el cuadro, expone a sus efectos adversos y contribuye a que las bacterias se vuelvan resistentes.

Cómo funciona

Imagina que la bacteria se protege con un muro. La amoxicilina actúa como una herramienta que impide que ese muro se construya bien: sin muro firme, la bacteria no sobrevive.

El problema es que muchas bacterias desarrollaron una defensa: fabrican unas tijeras moleculares (las betalactamasas) que cortan la amoxicilina antes de que haga su trabajo. Contra esas bacterias, la amoxicilina sola no sirve.

Ahí entra el ácido clavulánico. Casi no tiene efecto antibiótico propio: su trabajo es meterse en esas tijeras y bloquearlas, como una llave que se rompe dentro de la cerradura. Mientras las tijeras están ocupadas con el clavulánico, la amoxicilina puede actuar tranquila.

Por eso la combinación no es «más fuerte», sino más amplia: cubre bacterias que la amoxicilina sola no alcanza. Y por eso tiene más efectos digestivos, porque el clavulánico también irrita el intestino.

Cómo se toma

Lo que sigue son pautas de referencia de la ficha técnica, para que entiendas de dónde sale tu receta. La dosis, la frecuencia y la duración las decide tu médico según la infección que tengas, tu peso y tu función renal. No las cambies por tu cuenta.

  • Adultos y niños de 40 kg o más: la pauta estándar es un comprimido de 875 mg/125 mg dos veces al día. En algunas infecciones (otitis, sinusitis, respiratorias o urinarias) se usa la misma dosis tres veces al día.
  • Niños de menos de 40 kg: se prefieren las suspensiones, con la dosis calculada por kilo de peso. Los comprimidos solo se plantean a partir de los 25 kg.
  • Duración: el tratamiento no debería pasar de 14 días sin que un médico lo revise. La mayoría de las pautas habituales son bastante más cortas.
  • Riñón: si el filtrado renal está bajo, la presentación de 875/125 mg deja de estar recomendada y hay que usar otra pauta. Por eso importa que tu médico sepa cómo anda tu riñón.

Dos reglas prácticas. La primera: tómalo al inicio de una comida, no con el estómago vacío; la propia ficha del producto lo indica para reducir la intolerancia digestiva. La segunda: reparte las tomas de forma pareja. Si es cada 12 horas, que sean 12 horas de verdad, porque lo que mantiene a raya a la bacteria es una concentración sostenida, no la suma del día.

Si olvidas una dosis y te acuerdas pronto, tómala y sigue con el horario habitual. Si ya casi toca la siguiente, sáltate la olvidada. Nunca dobles la dosis para compensar.

Efectos secundarios

FrecuenciaQué puedes notar
FrecuentesDiarrea, náuseas y vómitos. También candidiasis (hongos) en la boca o en la zona genital, sobre todo en tratamientos largos.
Poco frecuentesMareo, dolor de cabeza, indigestión, erupción en la piel, picor o urticaria. En análisis: elevación leve de las enzimas del hígado.
Señales de alarmaHinchazón de labios, lengua o garganta, dificultad para respirar o ronchas que aparecen de golpe: emergencia inmediata. También obligan a consultar hoy: piel u ojos amarillos, orina muy oscura, dolor intenso bajo las costillas derechas, diarrea con sangre o moco, diarrea acuosa muy abundante con fiebre, o ampollas y despegamiento de la piel o de las mucosas.

Dos aclaraciones útiles. La diarrea leve, sin sangre ni fiebre, es lo más común y no suele obligar a suspender el tratamiento; la diarrea abundante y acuosa, sobre todo si aparece con fiebre o dolor abdominal, sí hay que consultarla, porque puede indicar una colitis asociada a antibióticos que necesita otro manejo. Y el problema hepático, aunque muy raro, es el efecto grave más característico de esta combinación: puede aparecer incluso semanas después de terminar el tratamiento.

Quién no debe tomarlo

  • Quien sea alérgico a las penicilinas o a alguno de los componentes.
  • Quien haya tenido una reacción alérgica inmediata grave a otro antibiótico betalactámico (cefalosporinas, carbapenems).
  • Quien haya tenido ictericia o daño hepático con amoxicilina con ácido clavulánico en el pasado. Esta es una contraindicación formal y conviene recordarla en cada consulta, porque al reexponerse el daño suele aparecer antes y más fuerte.

Situaciones que no lo prohíben pero exigen cautela: enfermedad renal, enfermedad hepática previa, tratamientos prolongados o repetidos, y la sospecha de mononucleosis infecciosa, donde este tipo de antibióticos provoca con frecuencia una erupción cutánea que no siempre significa alergia. En el embarazo se recomienda evitarlo salvo que el médico lo considere necesario, y en la lactancia debe valorarse caso por caso.

Interacciones importantes

  • Anticoagulantes orales (warfarina y similares). Se han descrito aumentos del INR, es decir, más riesgo de sangrado. Si tomas anticoagulante, avisa siempre: puede hacer falta controlar más de cerca.
  • Alopurinol. Juntos aumentan la probabilidad de erupciones cutáneas.
  • Metotrexato. Las penicilinas reducen su eliminación y pueden aumentar su toxicidad.
  • Probenecid. No se recomienda la combinación, porque eleva y prolonga los niveles de amoxicilina.

Preguntas frecuentes

¿Puedo tomar alcohol con este antibiótico?

No existe una reacción peligrosa descrita entre el alcohol y esta combinación, a diferencia de lo que ocurre con otros antibióticos. Dicho esto, el alcohol irrita el estómago y puede empeorar las náuseas y la diarrea, además de estorbar el descanso mientras te recuperas de una infección. Lo sensato es dejarlo para después.

¿Anula el efecto de los anticonceptivos?

La evidencia disponible no respalda que los antibióticos de uso común, como este, reduzcan la eficacia de los anticonceptivos hormonales; la excepción clásica es la rifampicina. Lo que sí puede afectarla son los vómitos o la diarrea intensa, porque impiden absorber la píldora. Si eso te ocurre, consulta qué hacer.

Me siento bien al tercer día, ¿puedo dejarlo?

No lo decidas tú. Sentirte mejor significa que el tratamiento está funcionando, no que la infección esté resuelta. La duración correcta depende de qué infección tengas, y en los últimos años muchas pautas se han acortado precisamente porque se estudió cuánto hace falta. Si quieres suspenderlo antes, es una conversación con tu médico.

¿Sirven los probióticos o el yogur para la diarrea?

Pueden ayudar a algunas personas con las molestias leves, aunque la evidencia es desigual según la cepa y la situación. Lo que sí conviene es mantener buena hidratación y no tomar antidiarreicos por cuenta propia, porque si la diarrea se debe a una colitis por antibióticos pueden empeorar el cuadro.

Me sobraron pastillas, ¿las guardo para la próxima?

No. Un tratamiento incompleto guardado en el cajón termina usándose sin diagnóstico, en la dosis equivocada y durante muy pocos días: la receta perfecta para que las bacterias se hagan resistentes. Además, en esta combinación los tratamientos repetidos aumentan el riesgo hepático. Llévalas a un punto de devolución de medicamentos.


Sigue leyendo: qué vigilar con el hígado, por qué aparece la diarrea y qué esperar, si conviene tomarlo con comida o sin comida, en qué se diferencia de la amoxicilina sola y con qué marcas se vende en cada país.

Escrito y revisado por el Dr. Jorge Enrique Rojas Rodríguez
Médico internista · Epidemiología clínica y bioestadística ·
Revisado el 12 de septiembre de 2026.

Esta información es educativa y no sustituye la consulta con tu médico. No inicies, suspendas ni cambies la dosis de ningún medicamento por tu cuenta.

Referencias

  • Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios. Ficha técnica de Amoxicilina/ácido clavulánico Normon 875 mg/125 mg comprimidos recubiertos EFG. CIMA. Consultar ficha técnica
  • U.S. Food and Drug Administration. AUGMENTIN (amoxicillin/clavulanate potassium), prescribing information. Consultar ficha de la FDA
  • LiverTox: Clinical and Research Information on Drug-Induced Liver Injury. Amoxicillin-Clavulanate. National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases. Consultar monografía