Pregabalina: para qué sirve, dosis y efectos secundarios

La pregabalina alivia dolores que otros analgésicos no tocan, y por eso se ha vuelto muy común. También es un medicamento que hay que empezar despacio, dejar despacio y vigilar de cerca. Entender por qué es la mejor manera de sacarle provecho sin llevarse sustos.

La pregabalina se usa sobre todo para el dolor neuropático —ese dolor que nace de un nervio dañado y se siente como quemazón, corriente o pinchazos—, como tratamiento añadido en algunas epilepsias y, en Europa, para el trastorno de ansiedad generalizada. No es un analgésico común: no actúa sobre la inflamación, sino sobre la señal eléctrica de los nervios.

Lo esencial en 30 segundos

  • Sirve para dolor neuropático, epilepsia (como tratamiento añadido) y ansiedad generalizada. No sirve para el dolor muscular corriente ni para la fiebre.
  • Se empieza bajo y se sube despacio. El rango habitual de referencia es de 150 a 600 mg al día, repartidos en dos o tres tomas. Quien fija tu dosis es tu médico.
  • Los efectos más comunes son mareo y somnolencia: en los ensayos aparecieron en torno al 30 % y al 23 % de los pacientes.
  • Nunca se suspende de golpe. La retirada debe ser gradual, durante un mínimo de una semana, y siempre guiada por tu médico.
  • Si el riñón no funciona bien, la dosis debe ajustarse: casi todo el medicamento se elimina por la orina sin transformarse.

Para qué sirve

Dolor neuropático. Es su uso más frecuente. Aparece cuando un nervio está dañado o irritado y empieza a mandar señales de dolor sin que haya una lesión nueva que las justifique. Los ejemplos típicos son la neuropatía diabética (el hormigueo y la quemazón en los pies de algunas personas con diabetes), el dolor que queda después de un herpes zóster (la culebrilla) y el dolor por lesión de la médula espinal. Se describe con palabras distintas a las del dolor común: quema, da calambre, parece electricidad.

Epilepsia. Se emplea como tratamiento añadido —no en solitario— en las crisis parciales, es decir, las que empiezan en una zona concreta del cerebro. Acompaña a otro antiepiléptico, no lo sustituye.

Trastorno de ansiedad generalizada. En Europa está aprobada para esta indicación en adultos. En otros países no figura en la ficha aprobada, así que su uso depende del criterio del médico y de la normativa local.

Fibromialgia. Es una indicación aprobada por la agencia estadounidense (FDA), aunque no figura entre las europeas. Esa discrepancia entre agencias existe y conviene conocerla.

Lo que no es: la pregabalina no es un antiinflamatorio ni un analgésico de rescate. No sirve para un dolor de cabeza puntual, para el dolor de una torcedura ni para bajar la fiebre. Tomarla «solo cuando duele» no es la forma en que funciona.

Cómo funciona

Piensa en un nervio dañado como en un micrófono con el volumen atascado en el máximo. Cualquier roce —la sábana, el calcetín, el aire— entra amplificado y sale convertido en dolor. El problema no está en lo que toca la piel: está en la ganancia del micrófono.

La pregabalina actúa sobre esa ganancia. Se une a una pieza de los canales de calcio de la terminal nerviosa, y al hacerlo reduce la cantidad de neurotransmisores que la neurona libera cuando se excita. Dicho en simple: baja el volumen del micrófono. No repara el nervio y no bloquea la sensación; hace que el sistema deje de gritar.

Ese mismo mecanismo explica sus efectos secundarios. Un ajuste de volumen que calma la señal dolorosa también frena un poco otras señales del sistema nervioso, y de ahí salen el mareo, la somnolencia y la sensación de estar un punto más lento.

Un detalle que la distingue de casi todos los medicamentos: el hígado apenas la toca. Se absorbe muy bien (más del 90 %), no se metaboliza prácticamente nada y alrededor del 98 % sale por la orina tal como entró. Por eso tiene pocas interacciones químicas con otros fármacos, y por eso el riñón manda tanto en su dosificación.

Cómo se toma

Lo que sigue son los rangos que figuran en las fichas técnicas, para que entiendas tu receta. Quien define tu dosis, tu ritmo de subida y la duración del tratamiento es tu médico tratante. No la modifiques por tu cuenta en ninguna dirección.

  • Inicio habitual: 150 mg al día, repartidos en dos o tres tomas.
  • Subida: incrementos de unos 150 mg cada tres a siete días, según la respuesta y la tolerancia.
  • Máximo habitual: 600 mg al día. Las dosis altas concentran los efectos adversos sin garantizar más alivio.
  • Con o sin comida: puede tomarse de las dos formas. La comida baja algo la concentración máxima y retrasa el pico, sin consecuencias clínicas relevantes.
  • Riñón: el ajuste según el aclaramiento de creatinina es obligatorio, no opcional. Quien está en diálisis necesita además una dosis suplementaria después de cada sesión.
  • Retirada: gradual, durante un mínimo de una semana. Nunca de golpe.

La escalada lenta no es burocracia: es lo que permite que el cuerpo se acostumbre al mareo y a la somnolencia, que suelen ser peores al principio y después ceder. Muchas personas abandonan el tratamiento en la primera semana por efectos que habrían desaparecido con una subida más pausada.

Si olvidas una dosis: tómala cuando te acuerdes, salvo que falte poco para la siguiente. En ese caso salta la olvidada. No dobles la toma. Si los olvidos son frecuentes, comentáselo a tu médico, porque en epilepsia la regularidad tiene consecuencias.

Efectos secundarios

FrecuenciaQué puedes notar
FrecuentesMareo (alrededor del 30 % en los ensayos) y somnolencia (cerca del 23 %), dolor de cabeza, aumento de peso, boca seca, visión borrosa o doble, hinchazón de tobillos y pies, cansancio, estreñimiento, náuseas.
Poco frecuentesFalta de coordinación, temblor, dificultad para concentrarse o encontrar palabras, irritabilidad, estado de ánimo eufórico, confusión, disfunción eréctil.
Señales de alarmaHinchazón de la cara, labios, lengua o garganta, o dificultad para respirar o tragar: puede ser angioedema y obliga a ir a emergencia hoy mismo. También: respiración lenta o superficial y sueño del que cuesta despertar; ideas de hacerte daño o cambios bruscos del estado de ánimo; ampollas o descamación extensa de la piel; falta de aire al acostarte con hinchazón creciente de las piernas; debilidad muscular con orina oscura.

Dos avisos merecen párrafo propio. El primero: en diciembre de 2019 la FDA advirtió de problemas respiratorios graves con la pregabalina y la gabapentina en personas con factores de riesgo, sobre todo quienes toman opioides u otros depresores del sistema nervioso, quienes tienen EPOC y los adultos mayores. El segundo: los antiepilépticos como grupo se asocian a un aumento pequeño pero real del riesgo de pensamientos suicidas. Si notas un cambio anímico llamativo, no esperes a la próxima cita.

Quién no debe tomarla

  • Quien haya tenido hipersensibilidad a la pregabalina o a alguno de sus excipientes.
  • Embarazo. La ficha técnica europea recoge que se han documentado anomalías congénitas graves con la exposición en el primer trimestre, y establece que las mujeres en edad fértil deben usar un método anticonceptivo eficaz. Si estás embarazada, planeas estarlo o sospechas que puedes estarlo, habla con tu médico cuanto antes. Y hazlo antes de suspender nada por tu cuenta: dejar de golpe un antiepiléptico tiene sus propios riesgos.
  • Lactancia: pasa a la leche materna. La decisión se toma en consulta.
  • Requiere especial precaución en enfermedad renal, en insuficiencia cardiaca (sobre todo por encima de los 65 años), en personas con antecedentes de consumo problemático de sustancias y en adultos mayores con riesgo de caídas.

Interacciones importantes

Como el hígado casi no la procesa, la pregabalina tiene pocas interacciones químicas. Sus interacciones son de otro tipo: de efecto sumado. Todo lo que frena el sistema nervioso se suma a lo que ella ya hace.

  • Opioides (tramadol, codeína, morfina y similares): es la combinación que la FDA señala expresamente por riesgo respiratorio. En algunos países existen productos que combinan pregabalina con tramadol en el mismo comprimido; conviene saber si el tuyo es uno de ellos.
  • Benzodiacepinas y medicamentos para dormir: suman sedación y aumentan el riesgo de caídas.
  • Alcohol: potencia la somnolencia y el deterioro de la coordinación.
  • Antihistamínicos sedantes y relajantes musculares: mismo efecto sumado.

Lleva a tu consulta la lista completa de lo que tomas, incluidos los productos de venta libre y los suplementos. Aquí las sorpresas suelen venir de lo que uno no considera «medicamento de verdad».

Preguntas frecuentes

¿Cuánto tarda la pregabalina en hacer efecto?

En sangre alcanza su nivel máximo alrededor de una hora después de la toma y el estado estable llega entre las 24 y 48 horas. El alivio del dolor, en cambio, suele evaluarse a lo largo de semanas, porque depende de que se alcance una dosis adecuada mediante la subida gradual.

¿La pregabalina crea dependencia?

Puede producir dependencia física, y por eso la retirada tiene que ser gradual. Varios países la han sometido a control especial de receta precisamente por su potencial de mal uso. Eso no significa que tomarla como te la recetaron sea peligroso: significa que no es un medicamento para manejar por libre.

¿Engorda?

El aumento de peso figura entre sus reacciones adversas frecuentes, y a menudo se acompaña de hinchazón de tobillos. No le pasa a todo el mundo. Si lo notas, comentáselo a tu médico en lugar de reducir la dosis por tu cuenta.

¿Puedo conducir tomando pregabalina?

La ficha técnica le atribuye una influencia pequeña a moderada sobre la conducción. Con mareo y somnolencia tan frecuentes, la recomendación sensata es no manejar hasta saber cómo te afecta, y desde luego no hacerlo durante los días en que se sube la dosis.

¿Puedo dejarla si ya no me duele?

Esa decisión es de tu médico, y el motivo es concreto: suspenderla de golpe puede provocar insomnio, náuseas, dolor de cabeza, ansiedad y sudoración, y en quien la toma por epilepsia puede aumentar el riesgo de crisis. Si crees que ya no la necesitas, esa es una excelente razón para pedir cita, no para dejar de tomarla.


Sigue leyendo: aquí explicamos qué conviene saber sobre la dependencia antes de empezar y repasamos en detalle la somnolencia, el mareo y el aumento de peso. Si te preguntas por el ritmo del tratamiento, mira por qué la dosis se sube y se baja despacio. Comparamos también en qué se diferencian la pregabalina y la gabapentina. Y si no reconoces el nombre de tu caja, consulta las marcas que se venden en Latinoamérica.

Escrito y revisado por el Dr. Jorge Enrique Rojas Rodríguez
Médico internista · Epidemiología clínica y bioestadística ·
Revisado el 5 de septiembre de 2026.

Esta información es educativa y no sustituye la consulta con tu médico. No inicies, suspendas ni cambies la dosis de ningún medicamento por tu cuenta.

Referencias

  • AEMPS. Ficha técnica de Pregabalina NORMON 75 mg cápsulas duras EFG. CIMA. Consultar
  • U.S. Food and Drug Administration. Prescribing information de LYRICA (pregabalin), 2025. Consultar
  • U.S. Food and Drug Administration. Drug Safety Communication: problemas respiratorios graves con gabapentina y pregabalina, diciembre de 2019. Consultar