Son primas hermanas: actúan sobre el mismo objetivo y se usan para lo mismo. Pero se comportan de forma bastante distinta dentro del cuerpo, y esa diferencia explica por qué un médico elige una u otra. También explica por qué sus miligramos no son comparables.
Ninguna es mejor en abstracto. La pregabalina se absorbe de forma más predecible, usa dosis mucho más bajas y suele repartirse en dos o tres tomas. La gabapentina tiene una absorción que se satura al subir la dosis, requiere cifras mucho más altas y tres tomas diarias, pero puede usarse en solitario en epilepsia. La elección corresponde a tu médico.
En 30 segundos
- Sus miligramos no se comparan. La pregabalina se mueve entre 150 y 600 mg al día; la gabapentina, entre 900 y 3.600 mg en epilepsia.
- Absorción: la pregabalina supera el 90 % y no depende de la dosis; la de la gabapentina tiende a disminuir cuando la dosis sube.
- Comodidad: pregabalina en dos o tres tomas; gabapentina en tres, sin dejar pasar más de 12 horas entre ellas.
- Las dos se eliminan por el riñón, las dos obligan a ajustar la dosis si hay enfermedad renal y las dos se retiran de forma gradual durante al menos una semana.
En qué se parecen
Las dos pertenecen al mismo grupo, los gabapentinoides, y comparten mecanismo: se unen a una pieza de los canales de calcio de la terminal nerviosa y reducen la liberación de neurotransmisores. Dicho en la metáfora de siempre, las dos bajan el volumen de un nervio que está gritando.
Comparten también el perfil de efectos adversos —mareo, somnolencia, inestabilidad al caminar—, la necesidad de subir la dosis por escalones, la advertencia de la FDA sobre problemas respiratorios graves en combinación con opioides o en personas con EPOC, la señal de alerta sobre pensamientos suicidas propia de los antiepilépticos, y el potencial de dependencia que ha llevado a varios países a endurecer su control de receta.
Las diferencias que cambian la decisión
| Aspecto | Pregabalina | Gabapentina |
|---|---|---|
| Absorción | Superior al 90 % e independiente de la dosis; comportamiento lineal | Tiende a disminuir cuando se incrementa la dosis |
| Rango habitual | 150 a 600 mg al día | 900 a 3.600 mg al día en epilepsia |
| Tomas diarias | Dos o tres | Tres, con un intervalo máximo de 12 horas |
| Ritmo de subida | Unos 150 mg cada 3 a 7 días | Unos 300 mg cada 2 a 3 días |
| Semivida | 6,3 horas | 5 a 7 horas |
| Uso en epilepsia | Solo como tratamiento añadido | Añadido desde los 6 años; también en monoterapia desde los 12 |
| Dolor neuropático | Periférico y central | Periférico |
| Ansiedad generalizada | Indicación aprobada en Europa | No es una indicación aprobada |
La fila de la absorción es la más importante y la menos intuitiva. Que la gabapentina se absorba peor a medida que sube la dosis significa que duplicar los miligramos no duplica lo que llega a la sangre: hay un techo práctico y una respuesta menos previsible entre personas. La pregabalina, en cambio, mantiene una relación proporcional, lo que facilita el ajuste. Esa es la ventaja técnica real de la más nueva de las dos.
Un aviso práctico sobre los miligramos
Este punto causa accidentes reales. Ver «300 mg» en las dos cajas invita a pensar que son dosis equivalentes, y no lo son ni de lejos: 300 mg de gabapentina y 300 mg de pregabalina son cantidades de potencia muy distinta. Nunca sustituyas una por otra por tu cuenta, ni siquiera «mientras consigo la mía» en la farmacia.
Hay un segundo motivo de confusión: varias marcas de pregabalina llevan «gaba» en el nombre comercial. Es fácil creer que uno tiene gabapentina en la mano cuando en realidad tiene pregabalina. La forma de salir de dudas es siempre la misma: leer el principio activo impreso en la caja, no el nombre de fantasía.
Cambiar de una a otra es algo que se hace con cierta frecuencia en la práctica clínica, y se hace bien: con una conversión calculada, con retirada gradual de la primera y con vigilancia. Pero es una maniobra médica, no un cambio de marca.
Preguntas frecuentes
¿Cuál alivia más el dolor?
Las dos tienen indicación aprobada para el dolor neuropático y las comparaciones directas no dan un ganador que sirva para todo el mundo. Lo que sí hay son diferencias en previsibilidad, en número de tomas y en el tipo de dolor cubierto, y eso es lo que suele inclinar la balanza en cada caso concreto.
Si una no me funcionó, ¿la otra tampoco?
No necesariamente. Hay personas que responden a una y no a la otra, y también casos en que la primera se abandonó por efectos secundarios de una subida demasiado rápida, no por falta de eficacia. Merece la pena revisarlo en consulta antes de descartar el grupo entero.
¿Se pueden tomar las dos a la vez?
No es una combinación habitual y no debe hacerse por iniciativa propia. Actúan sobre el mismo objetivo, así que se suman los efectos adversos —incluido el riesgo respiratorio— sin un beneficio adicional claro.
Sigue leyendo: la ficha completa de la pregabalina detalla indicaciones, dosis e interacciones, y aquí explicamos por qué la dosis se sube y se baja despacio.
Escrito y revisado por el Dr. Jorge Enrique Rojas Rodríguez
Médico internista · Epidemiología clínica y bioestadística ·
Revisado el 5 de septiembre de 2026.
Esta información es educativa y no sustituye la consulta con tu médico. No inicies, suspendas ni cambies la dosis de ningún medicamento por tu cuenta.
Un comentario sobre “Pregabalina o gabapentina: diferencias y cuál conviene”