Es el miedo número uno de quien empieza este tratamiento, alimentado por titulares y por conversaciones de sala de espera. La cifra real existe y es mucho más tranquilizadora de lo que sugiere el rumor, pero conviene conocerla entera.
La osteonecrosis de la mandíbula existe, pero en personas que toman alendronato por osteoporosis es muy poco frecuente: se estima en 5 casos o menos por cada 10.000 pacientes tratados. El riesgo alto está en pacientes oncológicos que reciben dosis mucho mayores por vía intravenosa, y ese es un escenario distinto.
En 30 segundos
- En osteoporosis con bifosfonatos orales, el riesgo estimado es de 0,05 % o menos (5 de cada 10.000).
- En los grupos placebo de los estudios el riesgo tampoco era cero: entre 0 % y 0,02 %.
- El desencadenante más habitual es un procedimiento dental invasivo, sobre todo una extracción.
- Avisar al dentista de que tomas alendronato es la medida más útil que existe.
Qué es la osteonecrosis de la mandíbula
Es una zona de hueso del maxilar o de la mandíbula que queda expuesta dentro de la boca y no cicatriza. Suele aparecer después de un procedimiento dental, en un sitio donde el hueso quedó al descubierto y la encía no termina de cerrar.
La explicación más aceptada conecta con lo que hace el medicamento. Los bifosfonatos frenan la renovación del hueso, y el hueso de la boca se renueva mucho: está sometido a la masticación y a la presencia constante de bacterias. Con la renovación frenada, una herida en esa zona puede tardar mucho más en cerrar.
Es importante entender que el fármaco rara vez basta por sí solo. Suelen concurrir otros factores: una extracción reciente, enfermedad de las encías, higiene bucal deficiente, tabaco, diabetes mal controlada, o tratamiento oncológico.
Las cifras, sin dramatismo
La Asociación Estadounidense de Cirujanos Orales y Maxilofaciales revisó la evidencia disponible y sitúa el riesgo en pacientes con osteoporosis tratados con bifosfonatos orales en 0,05 % o menos, es decir, cinco casos o menos por cada diez mil personas tratadas.
Para poner ese número en contexto: en los participantes que recibían placebo en esos mismos estudios, el riesgo iba del 0 % al 0,02 %. Es decir, algunos casos ocurren también sin tomar el medicamento.
Tras una extracción dental, las estimaciones para este grupo de pacientes van del 0 % al 0,15 %. Sobre la duración del tratamiento la evidencia está dividida: datos antiguos sugieren un aumento con más de cuatro años de uso, mientras que estudios prospectivos más recientes no encontraron un incremento significativo hasta los nueve años. El riesgo global sigue siendo bajo.
Frente a esto, conviene recordar lo que está en el otro platillo de la balanza: una fractura de cadera en una persona mayor conlleva una mortalidad y una pérdida de autonomía considerables. Ese contrapeso es el que tu médico valora al indicar el tratamiento.
Qué síntomas vigilar
La mayoría de los dolores de mandíbula tienen otra causa —bruxismo, una muela, la articulación temporomandibular— y no tienen nada que ver con el medicamento. Aun así, estos síntomas merecen una consulta:
- Una herida en la boca que lleva semanas sin cerrar, sobre todo tras una extracción.
- Hueso visible o palpable en la encía.
- Dolor de mandíbula persistente, hinchazón, pus o mal sabor mantenido.
- Dientes que se aflojan sin causa clara o adormecimiento del labio inferior.
Busca atención urgente hoy mismo si aparece: hinchazón importante de la cara o el cuello con fiebre, dificultad para abrir la boca, para tragar o para respirar. Eso apunta a una infección que no puede esperar.
Antes y durante el tratamiento
Lo más eficaz es sencillo. Antes de iniciar el alendronato, una revisión dental permite resolver caries, enfermedad de las encías o extracciones pendientes con el hueso todavía «rápido». Durante el tratamiento, la higiene diaria y las revisiones periódicas hacen más por prevenir esto que cualquier otra medida.
Y una regla que se repite poco: dile siempre a tu dentista que tomas alendronato, incluso si lo dejaste hace tiempo. El fármaco permanece en el hueso mucho después de la última dosis.
No suspendas el medicamento por tu cuenta antes de un procedimiento dental. Si conviene o no hacer una pausa, y cuánto, es una decisión que toman tu médico y tu odontólogo valorando tu riesgo de fractura.
Preguntas frecuentes
¿Puedo ponerme un implante dental tomando alendronato?
Se hacen implantes en pacientes que toman bifosfonatos orales por osteoporosis, valorando cada caso. La decisión depende de tu riesgo individual, del tiempo de tratamiento y del estado de tu boca, y la toma tu odontólogo con la información de tu médico.
Me duele la mandíbula, ¿debo dejar el alendronato?
No lo suspendas por tu cuenta. Pide cita para que valoren la causa: la mayoría de las veces no será el medicamento. Si lo fuera, la conducta a seguir la deciden tu médico y tu dentista.
¿El riesgo desaparece al dejar el tratamiento?
Baja, pero no de inmediato. El alendronato se fija al hueso y permanece allí durante años después de la última dosis. Por eso el antecedente sigue siendo relevante para tu dentista aunque ya no lo tomes.
Sigue leyendo: la ficha completa del alendronato y por qué hay que quedarse erguido media hora tras la toma.
Escrito y revisado por el Dr. Jorge Enrique Rojas Rodríguez
Médico internista · Epidemiología clínica y bioestadística ·
Revisado el 1 de septiembre de 2026.
Esta información es educativa y no sustituye la consulta con tu médico. No inicies, suspendas ni cambies la dosis de ningún medicamento por tu cuenta.
Referencias
- American Association of Oral and Maxillofacial Surgeons. Position Paper on Medication-Related Osteonecrosis of the Jaws — 2022 Update.
- Organon. FOSAMAX (alendronate sodium) — Prescribing Information.
- AEMPS. Ficha técnica de Ácido alendrónico semanal 70 mg comprimidos EFG. CIMA.
Un comentario sobre “Alendronato y dolor de mandíbula: qué riesgo real hay”