«Desde que tomo esta pastilla se me olvidan las cosas» es una frase que se escucha mucho en consulta. No es imaginación del paciente, pero tampoco significa lo que la mayoría teme. Vale la pena separar lo que está demostrado de lo que no.
Sí, el alprazolam afecta la memoria. El efecto mejor documentado es la amnesia anterógrada: durante unas horas tras la toma, el cerebro guarda peor los recuerdos nuevos. Con el uso prolongado se han descrito además dificultades de atención y memoria que suelen mejorar al retirar el fármaco, aunque la recuperación puede ser lenta y no siempre completa.
En 30 segundos
- La amnesia anterógrada está recogida como reacción adversa en las fichas técnicas: es un efecto conocido, no una rareza.
- Afecta sobre todo a los recuerdos nuevos, no a los antiguos: no borra tu pasado.
- El riesgo aumenta con la dosis, con el alcohol y si no se duerme seguido después de la toma.
- Notar que la memoria empeora es motivo de consulta, no de suspender el medicamento por tu cuenta.
Qué es exactamente la amnesia anterógrada
Piensa en la memoria como una cámara que graba y un archivo donde se guardan las cintas. La amnesia anterógrada no borra el archivo: apaga la cámara un rato. Lo que viviste antes sigue ahí; lo que ocurre durante esas horas no llega a grabarse.
Por eso es un efecto tan desconcertante: la persona estuvo despierta, habló, hizo cosas, y al día siguiente no las encuentra. No estaba inconsciente. Simplemente no se grabó.
Las fichas técnicas de alprazolam recogen este efecto y añaden una recomendación concreta: el riesgo es mayor con dosis altas y se reduce si la persona puede dormir de forma ininterrumpida entre 7 y 8 horas tras la toma. Es decir, el problema aparece más cuando se toma y se sigue en actividad.
Qué pasa con el uso prolongado
Aquí la evidencia es menos limpia y conviene decirlo. Los estudios en personas que toman benzodiacepinas durante meses o años describen un rendimiento algo peor en pruebas de atención, velocidad de procesamiento y memoria de trabajo comparado con quienes no las toman. Los efectos son reales pero en general moderados.
La dificultad metodológica es grande: la ansiedad, la depresión y el mal sueño —los motivos por los que se receta el fármaco— también empeoran la memoria por sí mismos. Separar cuánto aporta el medicamento y cuánto la enfermedad de base es complicado, y la literatura no lo resuelve del todo.
Lo que sí se observa con cierta consistencia es que, al retirar la benzodiacepina, el rendimiento cognitivo tiende a mejorar. Esa mejoría puede tardar meses en consolidarse y no siempre alcanza el nivel previo. Es un argumento más a favor de no cronificar estos tratamientos, no un motivo para abandonarlos de golpe.
¿Produce demencia?
Esta es la pregunta de fondo de casi todo el que busca el tema, y la respuesta honesta es que no está resuelta. Varios estudios observacionales encontraron más casos de demencia entre usuarios crónicos de benzodiacepinas; otros, diseñados para controlar mejor el sesgo, no confirmaron esa relación.
El problema se llama causalidad inversa: la ansiedad, el insomnio y los cambios de conducta pueden ser síntomas tempranos de una demencia que aún no se diagnosticó. Si a esas personas se les receta una benzodiacepina, parecerá que el fármaco causó la demencia cuando en realidad llegó después del primer síntoma. Hoy no puede afirmarse que el alprazolam cause demencia, y tampoco puede descartarse por completo.
Cuándo consultar
Pide una consulta —sin urgencia, pero sin dejarlo pasar— si notas que olvidas conversaciones completas, que repites preguntas sin darte cuenta, que te cuesta seguir el hilo en el trabajo o que otros te lo han comentado.
Busca atención urgente hoy mismo si aparece: confusión marcada o desorientación (no sabes dónde estás o qué día es), somnolencia de la que cuesta despertarte, dificultad para hablar o para caminar de aparición brusca, o una convulsión. Eso ya no es «mala memoria».
Lleva a la consulta una lista de todos tus medicamentos. Muchos otros fármacos afectan la memoria, y a veces el culpable no es el que uno sospecha.
Preguntas frecuentes
¿La memoria vuelve si dejo el alprazolam?
En general sí, al menos en parte. Los estudios de retirada muestran mejoría del rendimiento cognitivo, aunque puede tardar meses y no siempre es completa. La retirada debe ser gradual y guiada por tu médico: dejarlo de golpe tiene riesgos propios.
¿Bajar la dosis ayuda a la memoria?
El efecto sobre la memoria depende de la dosis, así que es plausible. Pero ajustar la dosis es una decisión clínica: hay que sopesar el control de la ansiedad y el riesgo de abstinencia. Plánteaselo a tu médico en lugar de reducirla tú.
¿Afecta más a las personas mayores?
Sí. En personas mayores el fármaco se elimina más lento y el cerebro es más sensible a sus efectos. Por eso las fichas técnicas recomiendan empezar con dosis más bajas y vigilar de cerca la confusión y las caídas.
Sigue leyendo: la ficha completa del alprazolam y la ficha de la sertralina, otro fármaco muy usado en ansiedad.
Escrito y revisado por el Dr. Jorge Enrique Rojas Rodríguez
Médico internista · Epidemiología clínica y bioestadística ·
Revisado el 1 de septiembre de 2026.
Esta información es educativa y no sustituye la consulta con tu médico. No inicies, suspendas ni cambies la dosis de ningún medicamento por tu cuenta.
Referencias
- AEMPS. Ficha técnica de Alprazolam Alter 2 mg comprimidos EFG. CIMA.
- U.S. Food and Drug Administration. XANAX (alprazolam) tablets — Prescribing Information. DailyMed.
- Becerra-García JA. Efectos cognitivos del consumo prolongado de alprazolam: el síndrome amnésico. Trastornos Adictivos.
Un comentario sobre “Alprazolam y memoria: qué dice realmente la evidencia”