La aspirina es dos medicamentos en uno. A dosis alta calma el dolor; a dosis baja protege el corazón. Son usos distintos, con dosis distintas y riesgos distintos, y confundirlos es el error más común que vemos en consulta.
La aspirina (ácido acetilsalicílico) sirve para dos cosas muy diferentes según cuánta tomes. En dosis de 500 mg o más calma el dolor y baja la fiebre. En dosis de 100 mg al día no se usa para el dolor: se usa para que las plaquetas de la sangre no formen coágulos, en personas que ya tuvieron un infarto, un derrame cerebral o llevan stents. Esa segunda versión se toma todos los días, indefinidamente, y solo la indica tu médico.
Lo esencial en 30 segundos
- Dos dosis, dos medicamentos distintos: 500 mg para el dolor puntual; 100 mg al día para proteger las arterias.
- La dosis de 100 mg no se toma «cuando duele»: se toma a diario y funciona solo si no se interrumpe.
- Su efecto sobre la plaqueta es irreversible y dura lo que dura esa plaqueta (entre 7 y 10 días). Por eso basta una toma al día.
- Su riesgo principal es el sangrado digestivo. No es un efecto raro ni menor, y aumenta con la edad.
- Nunca se le da a un niño o adolescente con fiebre viral (gripe, varicela) por el riesgo de síndrome de Reye.
Para qué sirve
Separemos los dos usos, porque en la práctica son dos mundos.
1. Como analgésico y antiinflamatorio. A dosis de 500 a 1.000 mg, la aspirina alivia dolores de cabeza, dolores musculares, dolor dental y baja la fiebre. Es el uso más antiguo y el que casi todo el mundo conoce. Hoy, en la mayoría de los países, ha sido desplazada por el paracetamol y el ibuprofeno para este fin, porque irrita más el estómago y porque en niños está desaconsejada.
2. Como antiagregante plaquetario. Este es el uso que hoy domina las recetas. A dosis bajas —típicamente 100 mg al día en Latinoamérica— la aspirina se indica para prevención secundaria: es decir, en personas que ya tuvieron un evento cardiovascular. La ficha técnica española la indica en la profilaxis del infarto de miocardio y el reinfarto, la prevención de la oclusión del bypass aortocoronario, la trombosis arterial, la flebotrombosis, la tromboflebitis y el tromboembolismo posoperatorio.
Hay un matiz que conviene entender, porque cambió en los últimos años. Durante décadas se recomendó aspirina a personas sanas «por si acaso», para prevenir un primer infarto. Eso se llama prevención primaria y hoy ya no se recomienda de forma general. El grupo de trabajo estadounidense USPSTF, en su revisión de 2022, recomienda no iniciar aspirina para prevención primaria en mayores de 60 años (grado D), y en el grupo de 40 a 59 años con riesgo cardiovascular alto la deja como una decisión individual, caso por caso (grado C). El motivo es simple: en quien nunca tuvo un evento, el beneficio es pequeño y el riesgo de sangrado no lo es.
Cómo funciona
Imagina que tus plaquetas —las células que forman los coágulos— son obreros con pegamento. Cuando hay una herida, sueltan el pegamento y se apelmazan para tapar el hueco. Eso salva vidas cuando te cortas. El problema es cuando ese mismo pegamento se activa dentro de una arteria del corazón, sobre una placa de colesterol: ahí no tapa una herida, tapa la arteria. Eso es un infarto.
La aspirina entra y le rompe la máquina de fabricar pegamento a cada plaqueta, de forma permanente. La plaqueta no puede repararla, porque no tiene núcleo para fabricar piezas nuevas. Queda inutilizada hasta que muere y la médula ósea produce otra, cosa que tarda entre 7 y 10 días. Por eso una sola toma diaria mantiene el efecto: cada día se renueva un pequeño porcentaje de plaquetas y la aspirina del día siguiente las neutraliza.
Y por eso mismo, si dejas de tomarla, el efecto no desaparece al día siguiente: la sangre tarda cerca de una semana en recuperar su capacidad normal de coagular. Ese detalle importa mucho antes de una cirugía o una extracción dental, y es una de las razones por las que suspenderla no es una decisión que puedas tomar solo.
Cómo se toma
Los siguientes rangos son información de referencia, para que entiendas lo que dice tu receta. Quien define tu dosis es tu médico tratante, y no debe cambiarse por cuenta propia.
Para protección cardiovascular. La ficha técnica del A.A.S. 100 mg español señala una dosis media recomendada de 100 a 300 mg al día, y añade una frase que vale la pena leer dos veces: «dosis superiores no han mostrado mayor eficacia y aumentan el número de complicaciones». En Latinoamérica lo habitual es 100 mg al día. El ensayo estadounidense ADAPTABLE, con 15.076 pacientes con enfermedad cardiovascular establecida, comparó 81 mg contra 325 mg diarios y no encontró diferencia ni en muerte, infarto o ictus (7,3 % frente a 7,5 %) ni en hemorragia mayor (0,6 % en ambos grupos). Con la evidencia disponible, más miligramos no compran más protección.
Para dolor o fiebre en adultos. Las presentaciones habituales son de 500 mg, con un intervalo mínimo de 4 a 6 horas entre tomas y un techo diario que marca cada ficha técnica. Este uso es puntual, de pocos días, y no equivale en absoluto al tratamiento cardiovascular.
Con comida o sin comida. Tomarla con algo de alimento reduce la molestia gástrica, aunque no elimina el riesgo de úlcera: ese riesgo depende del efecto del fármaco en la sangre, no solo del contacto con la pared del estómago. Las presentaciones «con cubierta entérica» o «gastrorresistentes» se disuelven más abajo en el tubo digestivo y molestan menos, pero tampoco anulan el riesgo.
En insuficiencia renal, hepática o cardíaca, la ficha técnica indica que la dosis debe reducirse. Está contraindicada si el filtrado renal es menor de 30 ml/min.
Efectos secundarios
| Frecuencia | Qué puedes notar |
|---|---|
| Frecuentes | Náuseas, vómitos, ardor o molestia en la boca del estómago. En algunas personas, rinitis o dificultad respiratoria (más probable si ya tienes asma o pólipos nasales). |
| Poco frecuentes | Anemia por pérdidas pequeñas y repetidas de sangre por el tubo digestivo, que pueden pasar desapercibidas. Alteración de las pruebas de hígado. Moretones que aparecen con más facilidad. |
| Señales de alarma | Ve a emergencia hoy mismo si aparece: vómito con sangre o con aspecto de posos de café; deposiciones negras, pegajosas y de olor muy fuerte (melena); dolor abdominal intenso y repentino; sangrado que no para; debilidad, palidez o desmayo sin explicación; hinchazón de labios, lengua o garganta, o ronchas con dificultad para respirar; zumbido de oídos persistente o pérdida de audición (puede indicar sobredosis). |
La ficha técnica recoge además, con frecuencia no conocida, hemorragia digestiva evidente u oculta, úlceras esofágicas, gástricas, duodenales e intestinales con posibilidad de perforación, trombocitopenia, anemia hemolítica en personas con déficit de glucosa-6-fosfato deshidrogenasa, reacciones anafilácticas y edema pulmonar no cardiogénico.
Quién no debe tomarlo
La aspirina está contraindicada en:
- Alergia al ácido acetilsalicílico o a otros antiinflamatorios (AINE).
- Úlcera gastroduodenal activa, crónica o recurrente.
- Enfermedades hemorrágicas, sean de nacimiento o adquiridas.
- Asma con pólipos nasales desencadenada por antiinflamatorios.
- Insuficiencia renal grave (aclaramiento de creatinina menor de 30 ml/min).
- Tercer trimestre del embarazo a dosis superiores a 100 mg al día. En el embarazo, cualquier uso de aspirina —incluida la dosis baja que a veces se indica para prevenir preeclampsia— lo decide y lo vigila el obstetra.
- Niños y adolescentes con cuadros febriles víricos, por el síndrome de Reye: una complicación rara pero muy grave que afecta hígado y cerebro. La ficha técnica del A.A.S. no la recomienda en menores de 16 años salvo prescripción médica expresa.
Sobre lactancia, riñón e hígado la evidencia disponible es más limitada de lo que uno querría; en esos escenarios la decisión se individualiza con tu médico y no debe apoyarse en lo que digan las cajas o internet.
Interacciones importantes
Casi todas las interacciones relevantes de la aspirina van en la misma dirección: más riesgo de sangrado.
- Anticoagulantes orales y heparinas. La combinación existe y a veces es necesaria, pero siempre bajo indicación y vigilancia. Nunca se suma por cuenta propia.
- Otros antiinflamatorios (ibuprofeno, naproxeno, diclofenaco): suman daño gástrico. Además, el ibuprofeno tomado poco antes que la aspirina puede estorbar su efecto protector sobre la plaqueta.
- Corticoides como la prednisona: aumentan el riesgo de úlcera y sangrado.
- Metotrexato a dosis mayores de 20 mg por semana: contraindicado, por toxicidad sobre la médula ósea.
- Alcohol: aumenta el daño sobre la mucosa digestiva.
- Insulina y sulfonilureas: puede potenciarse la bajada de azúcar.
- Levotiroxina: conviene separar las tomas, porque puede interferir en su absorción.
Y una interacción que casi nadie declara: los remedios de venta libre para el resfriado. Muchos «antigripales» llevan ácido acetilsalicílico dentro sin que lo mires. Si tomas aspirina a diario, revisa la composición antes de sumar cualquier cosa.
Preguntas frecuentes
¿Puedo dejar de tomar la aspirina si me siento bien?
No por tu cuenta. En prevención secundaria, sentirse bien es justamente el resultado de que el tratamiento está funcionando. Suspenderla de golpe se ha asociado a un aumento de eventos en las semanas siguientes. Si te molesta el estómago, si vas a operarte o si crees que ya no la necesitas, esa conversación es con tu médico, no con la caja.
¿La aspirina de 100 mg sirve para el dolor de cabeza?
No. A esa dosis el efecto analgésico es prácticamente nulo. Es una dosis pensada para actuar sobre la plaqueta, no sobre el dolor. Y tampoco tiene sentido tomar varias juntas para llegar a una dosis analgésica: eso es cambiar la dosis por cuenta propia.
¿Tengo que suspenderla antes de una extracción dental?
Depende del procedimiento y de por qué la tomas. La ficha técnica advierte del riesgo de hemorragia incluso en cirugías menores. Pero en muchas extracciones sencillas hoy se prefiere no suspenderla, porque el riesgo de un evento cardiovascular pesa más que el de sangrar en la encía. Avisa siempre a tu odontólogo de que la tomas y deja que él y tu médico lo coordinen.
¿Sirve tomar aspirina si me duele el pecho ahora mismo?
Ante un dolor de pecho que hace pensar en un infarto, lo primero y único que hay que hacer es llamar a emergencias o ir al servicio de urgencias más cercano. El personal de salud decidirá si corresponde dar aspirina y en qué dosis. No es algo que debas resolver solo en casa, y ninguna pastilla sustituye la atención inmediata.
¿Es lo mismo aspirina que ácido acetilsalicílico?
Sí. «Ácido acetilsalicílico» es el nombre del principio activo y «Aspirina» es una marca registrada de Bayer que se volvió tan popular que hoy funciona casi como nombre común. En la caja, el principio activo siempre aparece en letra pequeña bajo el nombre comercial.
Sigue leyendo: las señales de sangrado que obligan a consultar, cómo proteger el estómago mientras la tomas, por qué 100 mg y no más, en qué se diferencia del clopidogrel y con qué nombres se vende en cada país.
Escrito y revisado por el Dr. Jorge Enrique Rojas Rodríguez
Médico internista · Epidemiología clínica y bioestadística ·
Revisado el 29 de agosto de 2026.
Esta información es educativa y no sustituye la consulta con tu médico. No inicies, suspendas ni cambies la dosis de ningún medicamento por tu cuenta.
Referencias
- Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios. Ficha técnica A.A.S. 100 mg comprimidos. CIMA. cima.aemps.es
- US Preventive Services Task Force. Aspirin Use to Prevent Cardiovascular Disease: Preventive Medication. Recomendación final, 26 de abril de 2022. uspreventiveservicestaskforce.org
- Jones WS, Mulder H, Wruck LM, et al. Comparative Effectiveness of Aspirin Dosing in Cardiovascular Disease (ADAPTABLE). N Engl J Med. 2021;384(21):1981-1990.
- Agencia Española del Medicamento. Nota informativa sobre ácido acetilsalicílico y síndrome de Reye, 2003. aemps.gob.es
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