Polietilenglicol en niños: lo que conviene saber antes de darlo

Pocas cosas asustan tanto a un padre como ver a su hijo llorando en el baño. Y pocas cosas generan tanta culpa como darle un laxante. La buena noticia es que el polietilenglicol es, con diferencia, el laxante mejor estudiado en niños. La menos buena es que el estreñimiento infantil casi nunca se resuelve solo con el medicamento.

El polietilenglicol es el tratamiento de primera línea recomendado para el estreñimiento funcional en niños por las sociedades europea y norteamericana de gastroenterología pediátrica. La dosis se calcula por peso, no por edad, y el tratamiento suele durar meses, no días. Pero quien debe indicarlo es el pediatra: antes de dar un laxante a un niño hay que descartar otras causas.

En 30 segundos

  • Es primera línea en niños según las guías ESPGHAN/NASPGHAN, por encima de la lactulosa, el aceite mineral y la leche de magnesia.
  • La dosis de mantenimiento de referencia parte de 0,4 g por kilo al día, dentro de un rango de 0,2 a 0,8 g/kg/día. La ajusta el pediatra según la respuesta.
  • El mantenimiento se sostiene al menos 2 meses y se retira de forma gradual, nunca de golpe.
  • Nunca lo inicies por tu cuenta. Vientre hinchado y duro, vómitos, sangre en las heces, fiebre o no crecer bien exigen que el niño sea visto hoy.

Por qué las guías lo eligen primero

La recomendación no es una opinión: es el resultado de comparar el polietilenglicol con las otras opciones disponibles. En las guías conjuntas de ESPGHAN y NASPGHAN sobre estreñimiento funcional en lactantes y niños, la evidencia muestra que el polietilenglicol es más eficaz que la lactulosa, que la leche de magnesia, que el aceite mineral y que el placebo para el tratamiento de mantenimiento. La lactulosa queda como primera opción solo cuando no hay polietilenglicol disponible.

Hay además un motivo práctico que los padres notan de inmediato: es prácticamente insípido. La lactulosa es dulzona y empalagosa, y muchos niños la rechazan a los pocos días. El polietilenglicol se disuelve en agua o jugo y pasa casi desapercibido. En un tratamiento que va a durar meses, que el niño acepte el medicamento no es un detalle menor: es la diferencia entre que funcione y que no.

La revisión Cochrane que comparó lactulosa con polietilenglicol, con 10 estudios y 868 participantes, encontró ventaja del polietilenglicol en frecuencia de evacuaciones, en consistencia de las heces y en necesidad de añadir otros laxantes. En el alívio del dolor abdominal la ventaja apareció justamente en niños, no en adultos.

Cómo se calcula la dosis

Lo que sigue es información de referencia para que entiendas la lógica de lo que te indica el pediatra. Quien define la dosis de tu hijo es él, y no debes modificarla por tu cuenta.

La dosis se calcula por kilo de peso, no por edad. Un niño de 4 años que pesa 14 kilos y otro de 4 años que pesa 20 kilos no reciben lo mismo. Las guías pediátricas manejan dos escenarios distintos:

  • Mantenimiento: se parte de 0,4 g/kg/día y se ajusta según cómo responda el niño, dentro de un rango habitual de 0,2 a 0,8 g/kg/día. El objetivo no es «una evacuación diaria» sino heces blandas que el niño pueda expulsar sin dolor y sin miedo.
  • Desimpactación (cuando ya hay un tapón de heces duras): dosis mucho más altas, de 1 a 1,5 g/kg/día durante 3 a 6 días. Esto es una indicación médica explícita y se vigila de cerca, porque a esas dosis es frecuente que el niño se escape de heces en los primeros días.

Y el punto que más se descuida: la duración. Las guías recomiendan mantener el tratamiento al menos 2 meses, y no retirarlo hasta que los síntomas lleven como mínimo un mes resueltos, bajando la dosis de forma gradual. El error más común en consulta es suspenderlo en cuanto el niño evacua bien una semana: el estreñimiento vuelve, y vuelve con el miedo al baño ya instalado.

El medicamento es solo la mitad del tratamiento

El estreñimiento funcional del niño casi siempre tiene la misma historia detrás: una vez dolió al evacuar, el niño aprendió que el baño duele, y empezó a aguantarse. Cuanto más se aguanta, más duras se ponen las heces, y más duele la siguiente vez. Es un círculo que el laxante rompe por el lado físico, pero no por el lado del miedo.

Por eso el tratamiento que indican los pediatras suele incluir, además del medicamento, sentar al niño en el inodoro unos minutos después de las comidas sin presionarlo ni castigarlo, con los pies apoyados en un banquito, y no convertir el baño en un campo de batalla. También suelen revisar agua y fibra en la dieta, aunque hoy se sabe que la dieta sola rara vez resuelve un estreñimiento ya establecido.

Cuándo hay que consultar hoy mismo

El estreñimiento infantil es casi siempre funcional, es decir, sin una enfermedad detrás. Pero hay señales que obligan a que el niño sea evaluado sin esperar:

  • Vientre muy hinchado y duro con vómitos y sin expulsar gases: hay que descartar obstrucción. Es emergencia.
  • Sangre en las heces, más allá de un hilo de sangre roja por una fisura.
  • Fiebre, pérdida de peso o que el niño no esté creciendo bien.
  • Estreñimiento desde el primer mes de vida, o un recién nacido que tardó más de 48 horas en expulsar su primera deposición.
  • Diarrea muy abundante con decaimiento marcado durante el tratamiento, sobre todo en niños pequeños: el riesgo ahí es la deshidratación.

Preguntas frecuentes

¿Darle polietilenglicol meses puede volverlo dependiente del laxante?

Es la pregunta que más se escucha en consulta, y la preocupación viene de los laxantes estimulantes, que son otra cosa. El polietilenglicol no estimula el intestino ni le da órdenes: solo retiene agua en las heces y no se absorbe. Precisamente por ese perfil las guías pediátricas lo recomiendan para tratamientos de meses. Dicho eso, un tratamiento largo en un niño siempre debe estar supervisado por su pediatra.

¿Se puede usar en bebés y lactantes?

En los más pequeños la evidencia es más limitada que en niños mayores, y algunas fichas de producto de venta libre piden expresamente no usarlo en menores de edad sin indicación médica. En lactantes, además, el estreñimiento obliga a descartar causas específicas de esa edad. La respuesta corta: en bebés esto lo decide el pediatra, caso por caso.

¿Puedo usar el sobre de adulto y darle «la mitad» a mi hijo?

No es así de simple, y es un error frecuente. La dosis pediátrica va por kilo de peso, así que «la mitad» puede quedar corta o pasada según cuánto pese el niño. Además, los sobres no traen todos los mismos gramos y algunos llevan electrolitos añadidos. La forma de repartir la dosis te la tiene que indicar el pediatra con el peso de tu hijo en la mano.


Sigue leyendo: la ficha completa del polietilenglicol y, si lo que tiene tu hijo es diarrea y no estreñimiento, cuándo la loperamida no debe usarse.

Escrito y revisado por el Dr. Jorge Enrique Rojas Rodríguez
Médico internista · Epidemiología clínica y bioestadística ·
Revisado el 17 de octubre de 2026.

Esta información es educativa y no sustituye la consulta con tu médico. No inicies, suspendas ni cambies la dosis de ningún medicamento por tu cuenta.

Referencias

  • Tabbers MM y cols. Evaluation and treatment of functional constipation in infants and children: evidence-based recommendations from ESPGHAN and NASPGHAN. J Pediatr Gastroenterol Nutr. Texto completo.
  • Lee-Robichaud H, Thomas K, Morgan J, Nelson RL. Lactulosa versus polietilenglicol para el estreñimiento crónico. Cochrane Database of Systematic Reviews, 2010. Resumen.
  • Polyethylene Glycol 3350. Monografía profesional, dosificación pediátrica. Drugs.com.
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