Metoprolol: para qué sirve, dosis y efectos secundarios

El metoprolol es uno de esos medicamentos que mucha gente toma durante años sin saber bien qué hace. Frena un poco al corazón para que trabaje con menos esfuerzo, y eso sirve para la presión alta, la angina, algunas arritmias y la insuficiencia cardiaca. Aquí va lo que conviene saber, sin rodeos.

El metoprolol sirve para bajar la presión arterial, prevenir el dolor de pecho por angina, proteger el corazón después de un infarto y, en su versión de liberación prolongada, tratar la insuficiencia cardiaca. Es un betabloqueador (un fármaco que bloquea el efecto de la adrenalina sobre el corazón): baja la frecuencia cardiaca y la fuerza de cada latido.

Lo esencial en 30 segundos

  • Existen dos versiones: el tartrato (de liberación inmediata, suele tomarse dos veces al día) y el succinato (de liberación prolongada, una vez al día). No son intercambiables miligramo a miligramo sin indicación médica.
  • Lo más habitual al empezar es notar cansancio y algo de mareo, que suelen mejorar en las primeras semanas.
  • Nunca se suspende de golpe: cortarlo bruscamente puede empeorar la angina e incluso provocar un infarto. La retirada se hace de forma gradual y la guía el médico.
  • Tiene interacciones importantes con algunos antidepresivos, con el verapamilo y el diltiazem, y con la clonidina.
  • Si tienes asma, diabetes o el pulso muy lento, tu médico tiene que saberlo antes de indicarlo.

Para qué sirve

El metoprolol tiene varias indicaciones aprobadas por las agencias reguladoras. Según la ficha técnica de la FDA (la agencia de medicamentos de Estados Unidos), se usa para:

  • Hipertensión arterial, solo o combinado con otros medicamentos para la presión.
  • Angina de pecho (dolor u opresión en el pecho cuando el corazón recibe menos sangre de la que necesita, típicamente al hacer esfuerzo).
  • Después de un infarto, para reducir el riesgo de muerte y de un nuevo evento en personas estables.
  • Insuficiencia cardiaca (cuando el corazón bombea con menos fuerza de la necesaria). Aquí solo se usa el succinato de liberación prolongada, que es el que demostró beneficio en los estudios.

En la práctica también se usa para controlar la frecuencia cardiaca en algunas arritmias, como la fibrilación auricular, y en ciertos casos de prevención de migraña. Esas decisiones dependen de cada paciente y de las guías de cada especialidad.

Un detalle que vale la pena saber: hoy, para la hipertensión sin otra enfermedad del corazón, las guías suelen preferir primero otros grupos de fármacos. El metoprolol brilla sobre todo cuando además hay angina, un infarto previo, insuficiencia cardiaca o una arritmia. Por eso a dos personas con presión alta les pueden indicar cosas distintas, y las dos pueden estar bien tratadas.

Cómo funciona

Imagina que el corazón es un motor y la adrenalina es el pie que pisa el acelerador. Cuando estás estresado, haces ejercicio o tu cuerpo lo necesita, ese pie aprieta y el motor se revoluciona: late más rápido y con más fuerza.

El metoprolol funciona como un tope debajo del acelerador. El pie puede seguir pisando, pero no llega hasta el fondo. El motor gira a menos revoluciones, gasta menos combustible (oxígeno) y se desgasta menos. Por eso baja la presión, previene la angina y, en un corazón debilitado, a la larga le ayuda a recuperarse.

Se le llama cardioselectivo porque actúa sobre todo en los receptores del corazón (llamados beta-1) y bastante menos en los de los bronquios (beta-2). Eso lo hace más tolerable que otros betabloqueadores en personas con problemas respiratorios, aunque la selectividad no es total y se pierde a dosis altas.

Cómo se toma

Primero, revisa la caja: el nombre completo te dice cuál de las dos versiones tienes.

  • Metoprolol tartrato (liberación inmediata). En hipertensión, la ficha técnica describe una dosis inicial de 100 mg al día, en una o dos tomas, con un rango eficaz habitual de 100 a 450 mg diarios. En la angina se reparte en dos tomas.
  • Metoprolol succinato (liberación prolongada, a veces marcado como ZOK, XL o LP). En hipertensión se empieza habitualmente con 25 a 100 mg una vez al día. En insuficiencia cardiaca se arranca muy bajo, con 12,5 o 25 mg, y se va duplicando cada dos semanas hasta la dosis máxima tolerada o hasta 200 mg.

Estos rangos son solo información de referencia. Quien define tu dosis es tu médico tratante, según tu presión, tu pulso y el resto de tu tratamiento, y no debe cambiarse por cuenta propia.

Algunos consejos prácticos que recoge la ficha técnica del succinato: conviene tomarlo con las comidas o justo después, y aunque la tableta puede partirse por la ranura, no debe triturarse ni masticarse, porque se rompe el sistema que libera el fármaco poco a poco. Tómalo a la misma hora cada día para que se vuelva un hábito.

Si olvidas una dosis, lo habitual es tomarla en cuanto te acuerdes, salvo que ya esté cerca la siguiente; en ese caso sáltala y sigue con tu horario normal. No tomes dos juntas para compensar. Ante la duda, pregúntale a tu farmacéutico.

Efectos secundarios

En los estudios de hipertensión y angina, los efectos más reportados fueron el cansancio y el mareo, en alrededor de 10 de cada 100 personas. La mayoría son leves y tienden a mejorar a medida que el cuerpo se acostumbra.

FrecuenciaQué puedes notar
FrecuentesCansancio, mareo, pulso más lento de lo habitual, manos y pies fríos, diarrea.
Poco frecuentesFalta de aire, sibilancias (silbido al respirar), hinchazón de tobillos, estreñimiento o acidez, alteraciones del sueño o sueños vívidos, disminución del deseo sexual.
Señales de alarmaVe a emergencias hoy mismo si tienes desmayo, pulso muy lento acompañado de mareo intenso o confusión, dolor de pecho, falta de aire que empeora o te impide acostarte, hinchazón de cara, labios o garganta, o un silbido al respirar que no cede.

Un dato tranquilizador: durante años se dijo que los betabloqueadores causan depresión. Un metaanálisis grande publicado en 2021 en la revista Hypertension, con 258 estudios y más de 50.000 personas, no encontró más depresión con betabloqueadores que con placebo. Lo que sí apareció como motivo más frecuente de abandono fue el cansancio.

Quién no debe tomarlo

La ficha técnica lo contraindica en estas situaciones:

  • Pulso muy lento (bradicardia sinusal importante) o bloqueos del corazón de segundo o tercer grado sin marcapasos.
  • Enfermedad del nódulo sinusal (el marcapasos natural del corazón) sin marcapasos.
  • Shock cardiogénico o insuficiencia cardiaca descompensada (en plena crisis).
  • Problemas graves de circulación en las piernas.
  • Alergia conocida al metoprolol o a otros betabloqueadores.

Además, requiere precaución especial en personas con asma o EPOC, con diabetes (puede ocultar las palpitaciones que avisan de una hipoglucemia), con hipertiroidismo o con feocromocitoma (un tumor que produce adrenalina). También hay que avisar antes de una cirugía.

En el embarazo, la ficha técnica estadounidense indica que no hay estudios adecuados y que solo debe usarse si es claramente necesario; algunas mujeres embarazadas lo reciben bajo control médico estrecho. En la lactancia, pasa a la leche en cantidades muy pequeñas. En niños su uso lo decide el especialista. Si estás embarazada, planeas estarlo o das de lactar, coméntalo con tu médico antes de tomar cualquier decisión.

Interacciones importantes

El metoprolol se procesa en el hígado a través de una enzima llamada CYP2D6. Cualquier medicamento que bloquee esa enzima puede subir sus niveles en sangre. Las combinaciones que más conviene conocer son:

  • Algunos antidepresivos como la fluoxetina, la paroxetina o el bupropión, que pueden aumentar el efecto del metoprolol.
  • Verapamilo y diltiazem: juntos pueden frenar demasiado el corazón.
  • Digoxina: ambos enlentecen el pulso.
  • Clonidina: si alguna vez se retira, el orden importa, porque puede haber un rebote de la presión.
  • Antiinflamatorios como el ibuprofeno, que pueden restar eficacia a cualquier tratamiento para la presión.

Lleva siempre una lista actualizada de todo lo que tomas, incluidos productos naturales, y muéstrala en cada consulta y en la farmacia.

Preguntas frecuentes

¿El metoprolol es para toda la vida?

Depende de por qué te lo indicaron. En la insuficiencia cardiaca o después de un infarto suele ser un tratamiento largo. En otros casos puede ajustarse con el tiempo. Esa decisión la toma tu médico y siempre con una retirada gradual.

¿Qué pasa si lo dejo de golpe?

La ficha técnica lleva una advertencia destacada: suspenderlo de forma brusca puede empeorar la angina y, en algunos casos, provocar un infarto. Cuando hay que retirarlo, se reduce poco a poco durante una o dos semanas bajo supervisión.

¿Puedo tomar alcohol con metoprolol?

El alcohol también baja la presión y puede sumar mareo, sobre todo al levantarte rápido. Si bebes, que sea poco y comprueba cómo te sienta. Si tienes dudas por tu situación concreta, consúltalo en tu próxima cita.

¿Por qué me siento tan cansado?

Es el efecto más frecuente, sobre todo al inicio o tras subir la dosis. Suele mejorar en semanas. Si no mejora o te limita, cuéntaselo a tu médico: hay opciones, pero no pasan por dejarlo por tu cuenta.

¿Tartrato o succinato: cuál es mejor?

Ninguno es mejor en general; son formas distintas de liberar el mismo fármaco. En insuficiencia cardiaca, la evidencia es con el succinato. Por eso no conviene cambiar uno por otro sin que lo indique el médico.


Para seguir leyendo: revisa con qué medicamentos se cruza el metoprolol, entiende por qué da cansancio y cuándo consultar, lee qué implica dejar de tomarlo y por qué se hace con el médico, compara metoprolol frente a bisoprolol y consulta sus nombres comerciales en Latinoamérica.

Escrito y revisado por el Dr. Jorge Enrique Rojas Rodríguez
Médico internista · Epidemiología clínica y bioestadística ·
Revisado el 22 de septiembre de 2026.

Esta información es educativa y no sustituye la consulta con tu médico. No inicies, suspendas ni cambies la dosis de ningún medicamento por tu cuenta.

Referencias

  • U.S. Food and Drug Administration. Lopressor (metoprolol tartrate) tablets and injection — prescribing information. accessdata.fda.gov
  • U.S. Food and Drug Administration. Toprol-XL (metoprolol succinate) extended-release tablets — prescribing information. accessdata.fda.gov
  • MERIT-HF Study Group. Effect of metoprolol CR/XL in chronic heart failure (MERIT-HF). Lancet. 1999;353:2001-7. pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
  • Riemer TG, et al. Do β-blockers cause depression? Systematic review and meta-analysis of psychiatric adverse events during β-blocker therapy. Hypertension. 2021. ahajournals.org