Captopril y tos seca: por qué aparece y qué hacer

Es una de las escenas más repetidas en consulta: alguien lleva semanas tosiendo, ha probado tres jarabes distintos, le han dado antibióticos por una supuesta bronquitis, y nadie ha mirado la caja de pastillas para la presión que tiene en la mesa de noche.

La tos del captopril es un efecto adverso conocido de toda su familia de medicamentos. Es seca, no expulsa flema, empeora al acostarse y no responde a los jarabes. Aparece porque el medicamento deja acumularse una sustancia que irrita las vías respiratorias, y desaparece al retirarlo, aunque esa decisión corresponde a tu médico.

En 30 segundos

  • Es la tos típica de los IECA: captopril, enalapril, lisinopril y compañía.
  • Puede aparecer a las horas de la primera pastilla o meses después de empezar.
  • No depende de la dosis y no se quita con jarabes ni con antibióticos.
  • Al retirar el medicamento suele irse en 1 a 4 semanas, aunque puede prolongarse hasta tres meses.

Por qué ocurre

El captopril bloquea una enzima. Esa enzima tiene dos trabajos: fabricar angiotensina II, que estrecha las arterias, y reciclar la bradicinina, una sustancia que el cuerpo produce y que irrita los receptores de la tos en las vías respiratorias.

Al bloquear la enzima conseguimos lo que buscamos, que baje la presión, pero de paso el servicio de reciclaje deja de funcionar. La bradicinina y otra sustancia emparentada, la sustancia P, se acumulan en la mucosa respiratoria y la vuelven hipersensible. El resultado es esa sensación de cosquilleo en la garganta que obliga a carraspear todo el día.

Es importante entender esto: no es una alergia y no es una infección. Es una consecuencia inevitable del mecanismo por el que el medicamento funciona. Por eso no sirve de nada tratarla con antihistamínicos ni con antibióticos.

A cuánta gente le pasa

Aquí hay una discrepancia curiosa entre los papeles y la consulta. La etiqueta estadounidense del captopril reporta tos en el 0,5 al 2 por ciento de los pacientes de los ensayos clínicos. Las guías de práctica clínica del Colegio Americano de Neumólogos, que revisaron el conjunto de la literatura, dan un rango mucho más amplio: entre el 5 y el 35 por ciento de las personas tratadas con IECA.

¿Por qué tanta diferencia? Porque en los ensayos antiguos la tos se registraba solo si el paciente la mencionaba de forma espontánea, y cuando se pregunta de forma dirigida aparecen muchos más casos. La cifra real depende mucho de a quién se le pregunte y cómo. Lo que sí está bien descrito es que es más frecuente en mujeres y en personas de origen asiático.

Cómo reconocerla

Tiene un patrón bastante característico. Es seca: no arrancas flema por más que lo intentes. Se siente como un cosquilleo o picor en la garganta que obliga a toser. Empeora al acostarse, así que mucha gente la describe sobre todo de noche. No se acompaña de fiebre, ni de dolor de pecho, ni de silbidos al respirar. Y es persistente: lleva semanas y no ha mejorado ni un poco.

El momento de aparición no ayuda a descartarla. Las guías describen que puede empezar desde las primeras horas tras la primera dosis hasta meses después de iniciar el tratamiento. Por eso alguien que lleva ocho meses con captopril y empieza a toser suele no relacionar una cosa con la otra.

Cuando la tos no encaja con este patrón, hay que buscar otra causa. Ojo con estas señales, que piden valoración el mismo día: tos con sangre, fiebre alta, dificultad para respirar, dolor en el pecho, silbidos, hinchazón de piernas que va en aumento o pérdida de peso sin explicación. Y si con la tos aparece hinchazón de labios, lengua o garganta, eso ya no es tos por IECA: es angioedema y es una urgencia.

Qué se hace con ella

Lo primero que conviene decir es lo que no se hace: dejar el captopril por tu cuenta. La tos es molesta pero no es peligrosa; suspender de golpe un tratamiento para la presión o para la insuficiencia cardiaca sí puede serlo.

Lo que corresponde es plantearlo en consulta. Las guías son claras en que la retirada del medicamento es el único tratamiento que funciona de forma consistente; los intentos de tratar la tos sin retirar el fármaco dan resultados irregulares. Pero la retirada tiene que ir acompañada de un sustituto, y ahí está la buena noticia: existen alternativas de otra familia, los ARA II, que bloquean el mismo sistema sin acumular bradicinina y que casi nunca producen tos. El cambio lo decide y lo pauta tu médico.

Una cosa más. Antes de atribuirlo todo al captopril, tu médico va a querer descartar las otras causas frecuentes de tos crónica: goteo nasal posterior, reflujo y asma. A veces conviven dos cosas a la vez.

Preguntas frecuentes

¿Si bajo la dosis se me quita la tos?

No suele funcionar. La tos por IECA no se comporta como un efecto dependiente de la dosis, así que reducirla rara vez la elimina. Lo que sí resuelve el problema es cambiar de familia de medicamento, y eso lo valora tu médico.

¿Cuánto tarda en irse si me lo cambian?

Lo habitual es entre 1 y 4 semanas tras suspenderlo, según las guías de práctica clínica. En algunas personas la tos puede persistir hasta tres meses. Que no desaparezca en tres días no significa que el captopril no fuera la causa.

¿Me pasará lo mismo con el enalapril o el lisinopril?

Muy probablemente sí, porque comparten exactamente el mismo mecanismo. Cambiar de un IECA a otro no suele resolver la tos. La alternativa habitual es pasar a un ARA II, que actúa sobre el mismo sistema por otra vía.


Sigue leyendo: la guía completa del captopril y la misma tos vista desde el lisinopril.

Escrito y revisado por el Dr. Jorge Enrique Rojas Rodríguez
Médico internista · Epidemiología clínica y bioestadística ·
Revisado el 13 de septiembre de 2026.

Esta información es educativa y no sustituye la consulta con tu médico. No inicies, suspendas ni cambies la dosis de ningún medicamento por tu cuenta.

Referencias

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