Un anticuerpo sin hormonas redujo los sofocos un 83% con una sola inyección. Pero el grupo placebo mejoró un 33%, y ese dato enseña más que el titular.
Un anticuerpo sin hormonas redujo los sofocos un 83% con una sola inyección. Pero el grupo placebo mejoró un 33%, y ese dato enseña más que el titular.