Ketoconazol: para qué sirve, dosis y efectos secundarios

Pocos medicamentos tienen dos vidas tan distintas. El ketoconazol en crema o champú es un antifúngico corriente y seguro. El ketoconazol en comprimidos fue retirado de Europa por dañar el hígado. Y los dos siguen llamándose igual.

El ketoconazol es un antifúngico: mata los hongos y las levaduras que causan infecciones de la piel. En crema, champú, gel o espuma se usa a diario para la caspa, la dermatitis seborreica, la pitiriasis versicolor, el pie de atleta y las candidiasis de la piel. En comprimidos es otra historia: en 2013 la Unión Europea suspendió su venta y Estados Unidos lo restringió a cinco micosis profundas, por riesgo de daño hepático grave.

Lo esencial en 30 segundos

  • Tópico y oral no son el mismo medicamento en la práctica. Toda la información alarmante que leerás sobre el ketoconazol se refiere al comprimido.
  • El tópico no se absorbe: la FDA afirma que las formas tópicas “no se han asociado a daño hepático, problemas suprarrenales ni interacciones”.
  • La crema al 2 % se aplica una o dos veces al día. El tiempo varía mucho: 2 semanas para tinea corporis, 4 a 6 semanas para el pie de atleta.
  • El comprimido sigue vendiéndose en Perú, México, Colombia, Argentina y Chile. No es un medicamento para automedicarse nunca.
  • Con el comprimido, piel u ojos amarillos, orina oscura o heces claras obligan a consultar hoy mismo.

Para qué sirve

Hay que separar las dos vías, porque sus indicaciones hoy no se parecen en nada.

El ketoconazol tópico está aprobado para infecciones de la piel y del cuero cabelludo:

  • Dermatitis seborreica y caspa: la causa es una levadura llamada Malassezia que vive normalmente en la piel y que en algunas personas se multiplica de más.
  • Pitiriasis versicolor (esas manchas claras u oscuras en el pecho, la espalda o el cuello), también por Malassezia.
  • Tinea: pie de atleta (tinea pedis), tinea del cuerpo (corporis) y de la zona inguinal (cruris).
  • Candidiasis de la piel.

Un detalle que explica confusiones entre países: en Estados Unidos el champú al 2 % está aprobado solo para pitiriasis versicolor, mientras que en Europa y Latinoamérica su ficha incluye también la caspa y la dermatitis seborreica. No es que una agencia se equivoque: son autorizaciones distintas del mismo producto.

El ketoconazol en comprimidos, en cambio, quedó reducido a muy poco. En Estados Unidos su indicación actual son cinco micosis profundas y poco frecuentes —blastomicosis, coccidioidomicosis, histoplasmosis, cromomicosis y paracoccidioidomicosis— y solo “en pacientes que han fracasado o no toleran otros tratamientos”. Su advertencia enmarcada es tajante: no está indicado para onicomicosis (hongos en las uñas), infecciones por dermatofitos en la piel ni infecciones por Candida. Es decir, justo lo que la gente suele pensar que trata.

En la Unión Europea ni eso: la Comisión Europea suspendió la autorización de los comprimidos antifúngicos el 11 de octubre de 2013. El único ketoconazol oral que queda autorizado en Europa no es un antifúngico: se usa para el síndrome de Cushing, aprovechando precisamente uno de sus efectos adversos.

Cómo funciona

Los hongos, como nosotros, necesitan una envoltura que mantenga sus células de una pieza. Para fabricarla usan una molécula llamada ergosterol, que es su equivalente del colesterol.

El ketoconazol corta la cadena de montaje de ese material de construcción. Sin él, la membrana del hongo se vuelve porosa, deja escapar su contenido y la célula no sobrevive. Es como quitarle el cemento a una pared en obra: lo que ya está levantado aguanta un rato, pero nada nuevo se sostiene.

El problema del comprimido está en la precisión de esa tijera. La maquinaria que fabrica ergosterol en el hongo se parece a la que fabrica hormonas esteroideas en nuestras glándulas suprarrenales. Cuando el ketoconazol circula por la sangre en dosis altas, corta también ahí. Su propia ficha técnica lo dice con una frase que vale la pena retener: reduce la secreción de corticosteroides a dosis de 400 mg o más, y “este efecto no lo comparten los otros azoles”. Es específico de él. Y es justo lo que lo convirtió en tratamiento del síndrome de Cushing: el efecto adverso se volvió el efecto buscado.

Aplicado sobre la piel, nada de eso ocurre, y la razón es puramente física: no llega a la sangre. La Agencia Europea del Medicamento fue explícita al mantener las formas tópicas en el mercado —“la cantidad de ketoconazol absorbida al organismo es muy baja”— y las fichas técnicas lo confirman con medidas: en el champú al 2 %, el fármaco “no se detectó en plasma”; con la crema en España, “no se detectaron concentraciones plasmáticas cuantificables”. Con el gel al 2 % se midió un pico de 1,35 nanogramos por mililitro, unas 250 veces menor que con el comprimido.

Cómo se toma o se aplica

Lo que sigue son las pautas habituales de las fichas técnicas, para que entiendas tu tratamiento. Quien define la pauta es tu médico: el diagnóstico importa mucho aquí, porque una mancha en la piel puede ser un hongo o puede ser otra cosa que empeoraría con un antifúngico.

Crema al 2 %. Se aplica sobre la zona afectada y un margen de piel sana alrededor. La duración cambia mucho según la infección, y esto es importante: candidiasis cutánea, tinea corporis, tinea cruris y pitiriasis versicolor, alrededor de 2 a 3 semanas; dermatitis seborreica, dos veces al día durante 4 semanas o hasta que la piel se aclare; y el pie de atleta, de 4 a 6 semanas. Esa diferencia es la causa más frecuente de recidiva: la gente abandona el pie de atleta a las dos semanas, cuando ya no le pica.

Champú. Se aplica, se hace espuma, se deja actuar 3 a 5 minutos y se enjuaga. Ese tiempo de contacto no es un detalle: es lo que permite que el fármaco actúe. Para dermatitis seborreica y caspa, lo habitual es dos veces por semana durante 2 a 4 semanas, y después una vez cada una o dos semanas de mantenimiento. Para pitiriasis versicolor, una vez al día durante un máximo de 5 días. El champú al 1 %, que en algunos países se vende sin receta para la caspa, se usa cada 3-4 días.

Ninguna ficha técnica especifica la cantidad en gramos. Todas dicen lo mismo: cubrir la zona afectada y la piel de alrededor. Una capa fina basta; más crema no acelera nada.

Comprimidos. La dosis que figura en la ficha estadounidense es de 200 mg una vez al día, ampliable a 400 mg. Pero el dato relevante no es la dosis: es que este medicamento exige análisis de sangre antes de empezar (transaminasas, bilirrubina, coagulación, serología de hepatitis) y después ALT semanal durante todo el tratamiento. Si la ALT sube por encima del límite normal o un 30 % sobre la basal, la ficha indica interrumpir. Un medicamento con ese nivel de vigilancia no se toma por iniciativa propia ni “porque a un familiar le fue bien”.

Efectos secundarios

FrecuenciaQué puedes notar
Frecuentes (tópico)Sensación de quemazón, enrojecimiento y picor en la zona de aplicación. Con el champú, sequedad y cambios en el color o la textura del pelo.
Poco frecuentes (tópico)Dermatitis de contacto, erupción con ampollas, exantema. Con el champú se ha descrito aumento de la caída del pelo.
Señales de alarma (sobre todo con el comprimido)Consulta hoy mismo si aparece: color amarillo en la piel o en los ojos, orina oscura, heces claras o pálidas, dolor en la parte alta derecha del abdomen, náuseas o vómitos persistentes, pérdida de apetito o cansancio inusual. Con el tópico, acude a urgencias si hay hinchazón de labios o lengua, dificultad para respirar o una erupción que se extiende con ampollas.

Con el tópico, las cifras son tranquilizadoras y tienen un detalle revelador. En los ensayos de la crema, alrededor del 5 % de los pacientes reportó molestias. Y en los de la espuma al 2 %, la quemazón apareció en el 10 % con el fármaco y en el 10 % con el vehículo sin principio activo. Es decir: buena parte de la irritación la causan los excipientes de la fórmula, no el ketoconazol.

Con el comprimido, lo que aparece es de otro orden: hepatotoxicidad grave, con casos mortales o que han requerido trasplante de hígado; insuficiencia suprarrenal; prolongación del intervalo QT del corazón, con riesgo de arritmias graves; ginecomastia y alteraciones menstruales. Sobre la frecuencia del daño hepático hay cifras que parecen contradictorias y no lo son, porque miden gravedades distintas: las hepatitis sintomáticas notificadas se estiman en torno a 1 por cada 10.000-15.000 pacientes, un estudio británico citado por la FDA calculó lesión hepática aguda en 1 de cada 500, y un metaanálisis encontró alteraciones hepáticas de cualquier tipo en el 3,6-4,2 % de los tratados. Ese mismo metaanálisis añadió un hallazgo importante: en el uso fuera de indicación la cifra subía al 5,7 %.

El daño hepático suele aparecer entre el primer y el sexto mes de tratamiento, aunque se ha descrito antes del mes. Y la ficha advierte que se ha visto tanto con dosis altas en tratamientos cortos como con dosis bajas durante periodos prolongados. No hay una zona segura por ser “poca dosis”.

Quién no debe tomarlo

Con el comprimido, la lista es larga: antecedente de enfermedad hepática o de daño hepático por fármacos, y el uso conjunto con una serie de medicamentos que están directamente contraindicados (los vemos en el apartado siguiente). La ficha añade una recomendación explícita: no consumir alcohol durante el tratamiento.

Con el tópico, lo único claro es la alergia al propio ketoconazol o a los excipientes de la fórmula —se han descrito reacciones al sulfito sódico y al propilenglicol—. No se aplica en los ojos.

En embarazo y lactancia el contraste entre las dos vías es muy nítido. La ficha del comprimido dice literalmente que las madres en tratamiento no deben dar el pecho. Con el tópico, en cambio, la ficha británica del champú al 2 % afirma que, al no detectarse ketoconazol en plasma, el embarazo y la lactancia no son contraindicación; algunas fichas españolas de crema y gel prefieren evitarlo “como medida de precaución”, pese a coincidir en que no se absorbe. Esa discrepancia es de criterio regulatorio, no de evidencia. Una precaución práctica concreta si estás amamantando: no apliques nada en el pecho, para que el bebé no lo ingiera.

En niños la evidencia es limitada y conviene decirlo tal cual. La seguridad de la crema en niños “no se ha establecido”. El gel y la espuma están autorizados desde los 12 años. Y el comprimido “no se ha estudiado sistemáticamente en niños de ninguna edad”, sin prácticamente información en menores de 2 años.

Interacciones importantes

Esta sección es casi enteramente del comprimido. El ketoconazol oral es, en palabras de la FDA, “uno de los inhibidores más potentes” de la enzima CYP3A4, por la que pasa una enorme cantidad de medicamentos. Al frenarla, los acumula.

Entre los contraindicados figuran la cisaprida, la quinidina, la dofetilida, la dronedarona, la disopiramida, la ranolazina, la pimozida, la lurasidona, la metadona, los derivados del cornezuelo (ergotamina y similares), las estatinas simvastatina y lovastatina —por riesgo de daño muscular grave—, las benzodiacepinas midazolam oral, triazolam y alprazolam, el felodipino y la colchicina. Con warfarina y anticoagulantes similares no se recomienda, y con ciclosporina y tacrolimus hace falta vigilancia estrecha.

Y hay una interacción al revés que casi nadie espera: el ketoconazol necesita un estómago ácido para absorberse. Los antiácidos, la ranitidina, la famotidina y los inhibidores de la bomba de protones como el omeprazol reducen su absorción. Un omeprazol tomado a la vez puede dejar al ketoconazol sin efecto. En el otro extremo, la rifampicina, la isoniazida, la carbamazepina y la fenitoína bajan sus niveles.

Con el tópico la respuesta es distinta, y hay que darla con precisión. La FDA afirma que las formas tópicas “no se han asociado a interacciones”, y las fichas europeas del champú dicen “ninguna conocida”, mientras las de crema y gel dicen que “no se han realizado estudios de interacciones”. Lo honesto es formularlo así: no se han descrito interacciones clínicamente relevantes con el tópico, y la razón fisiológica es que no alcanza concentraciones medibles en sangre.

Preguntas frecuentes

Si el comprimido es tan peligroso, ¿por qué me lo receta mi médico?

Puede haber razones legítimas: en varios países de Latinoamérica el comprimido conserva su registro sanitario y hay situaciones concretas —micosis profundas sin alternativa disponible o tolerada— en las que sigue teniendo un papel. Lo que sí es razonable es preguntar: para qué infección exactamente, por qué este y no un antifúngico más moderno, y qué análisis de hígado se van a pedir. Si es para hongos de las uñas o una micosis corriente de la piel, esa pregunta es especialmente pertinente, porque es el uso que la FDA y la EMA retiraron expresamente.

¿El champú puede dañarme el hígado?

No se ha asociado daño hepático al ketoconazol tópico, y la razón es que no llega a la sangre: en los estudios del champú al 2 % “no se detectó en plasma” incluso con uso prolongado. Las fichas de las formas tópicas no exigen ningún análisis de hígado, a diferencia de la del comprimido. Dicho con precisión: lo que afirman los reguladores es que no se ha asociado, que es distinto de garantizar un cero absoluto.

¿Por qué me vuelve la caspa cuando dejo el champú?

Porque la dermatitis seborreica es una condición que se controla, no una infección que se cura y desaparece. La levadura Malassezia forma parte de la flora normal de la piel: el champú reduce su cantidad, pero no la elimina del planeta. Por eso las fichas incluyen pautas de mantenimiento tras el tratamiento inicial, de una aplicación cada una o dos semanas. Que vuelva no significa que el tratamiento haya fallado.

¿Puedo usar la crema en la cara o en los genitales?

La dermatitis seborreica afecta con frecuencia a la cara —cejas, surcos de la nariz— y es una indicación de la crema, pero la piel de esas zonas es más fina y se irrita más, así que conviene que lo indique un médico y evitar siempre el contacto con los ojos. En la zona genital, el problema es otro: varias cosas distintas producen picor y enrojecimiento ahí, y no todas son hongos. Aplicar un antifúngico a ciegas puede retrasar el diagnóstico correcto.

¿Puedo dejarlo cuando la piel mejore?

La mejoría visible llega antes de que el hongo haya desaparecido, y ahí está la trampa. Las fichas técnicas dan duraciones concretas por una razón: 2 a 3 semanas para la mayoría de las tineas, pero 4 a 6 semanas para el pie de atleta. Abandonar al desaparecer el picor es la causa más común de que vuelva. Completa la pauta que te indicaron.


Sigue leyendo: por qué el hígado es la preocupación central con este fármaco, qué efectos secundarios vigilar, cuánto y por cuánto tiempo aplicarlo, en qué se diferencia del itraconazol y con qué marcas se vende en Latinoamérica.

Escrito y revisado por el Dr. Jorge Enrique Rojas Rodríguez
Médico internista · Epidemiología clínica y bioestadística ·
Revisado el 7 de octubre de 2026.

Esta información es educativa y no sustituye la consulta con tu médico. No inicies, suspendas ni cambies la dosis de ningún medicamento por tu cuenta.

Referencias

  • European Medicines Agency. European Medicines Agency recommends suspension of marketing authorisations for oral ketoconazole (26 de julio de 2013). ema.europa.eu
  • U.S. Food and Drug Administration. Nizoral (ketoconazole) Information. fda.gov
  • U.S. Food and Drug Administration. Ketoconazole tablets — Prescribing Information (ANDA 210457). Ficha técnica completa
  • DailyMed, National Library of Medicine. Ketoconazole cream 2% — label. dailymed.nlm.nih.gov
  • Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios. Nota informativa MUH (FV) 21/2013: ketoconazol de administración sistémica. aemps.gob.es

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