Ketoconazol e hígado: cuándo hay que consultar

El hígado es la razón por la que el ketoconazol en comprimidos cayó en desgracia. También es la razón por la que la crema y el champú siguen tranquilamente en tu botiquín.

Si usas ketoconazol en crema o champú, el hígado no es una preocupación: no se ha asociado daño hepático a las formas tópicas y no exigen ningún análisis. Si tomas comprimidos, sí lo es, y mucho: debes consultar hoy mismo si notas la piel o los ojos amarillos, la orina oscura, las heces claras, dolor en la parte alta derecha del abdomen, náuseas persistentes o un cansancio inusual.

En 30 segundos

  • La Unión Europea suspendió el ketoconazol oral antifúngico en 2013 por hepatotoxicidad. Estados Unidos lo restringió a cinco micosis profundas.
  • El daño aparece normalmente entre el primer y el sexto mes, aunque se ha descrito antes del mes.
  • La ficha del comprimido exige ALT semanal durante todo el tratamiento. Es un nivel de vigilancia poco habitual.
  • El tópico no se detecta en sangre: la EMA lo mantuvo en el mercado precisamente por eso.

Qué pasó en 2013

La misma semana de julio de 2013, las dos grandes agencias del medicamento actuaron sobre el mismo fármaco.

El 26 de julio de 2013, la FDA emitió una comunicación de seguridad con una frase que resume todo: los comprimidos “no deben ser tratamiento de primera línea para ninguna infección fúngica”. Y añadió que pueden causar daño hepático que “potencialmente puede resultar en trasplante de hígado o en la muerte”. Retiró las indicaciones para Candida y dermatofitos, y dejó solo cinco micosis profundas poco frecuentes, y solo cuando no haya alternativa.

El día anterior, el comité científico de la Agencia Europea del Medicamento había ido más lejos: recomendó suspender las autorizaciones de comercialización del ketoconazol oral en toda la Unión Europea. La Comisión Europea lo confirmó el 11 de octubre de ese año. Dos frases del dictamen explican el razonamiento: “la incidencia y la gravedad del daño hepático con ketoconazol oral fueron mayores que con otros antifúngicos” y “el beneficio clínico del ketoconazol oral es incierto, ya que los datos sobre su eficacia son limitados”. Esa es la combinación que retira un medicamento: el peor perfil de su clase y un beneficio que nadie pudo demostrar bien.

La agencia española lo tradujo en una instrucción directa a los médicos: “no iniciar nuevos tratamientos con ketoconazol de administración sistémica y revisar los tratamientos actualmente activos”.

Y hay un epílogo que conviene conocer. En mayo de 2016, la FDA volvió a advertir, esta vez porque los médicos seguían prescribiéndolo para lo que ya estaba prohibido. El motivo era concreto: “se notificó a la FDA la muerte de un paciente por insuficiencia hepática asociada a ketoconazol oral prescrito para tratar una infección fúngica de las uñas”. Una micosis de las uñas. Eso es lo que está en juego.

Cuánto riesgo hay, en cifras

Encontrarás números muy distintos y pueden parecer contradictorios. No lo son: cada uno mide una gravedad diferente.

  • Alteraciones de los análisis hepáticos en ensayos clínicos: frecuentes, entre 1 de cada 100 y 1 de cada 10 pacientes. Un metaanálisis de 205 estudios situó la hepatotoxicidad global en el 3,6-4,2 %.
  • Lesión hepática aguda: un estudio británico citado por la FDA calculó aproximadamente 1 de cada 500 pacientes.
  • Hepatitis o ictericia sintomáticas notificadas: entre 1 por cada 10.000 y 1 por cada 15.000 pacientes.

Dos datos del mismo metaanálisis merecen atención. Primero: el riesgo fue mayor en el uso fuera de indicación, con un 5,7 % frente al global; sus autores concluyeron que “el uso fuera de indicación podría aumentar el riesgo de daño hepático”. Segundo: en niños la cifra fue del 1,4 % y en mayores de 60 años del 3,2 %.

Y un dato europeo que dimensiona la gravedad: de 1.505 casos notificados de trastorno hepático relacionado con el fármaco, 880 —el 58 %— fueron validados médicamente como graves.

Cuándo aparece y qué se vigila

El daño hepático suele aparecer entre el primer y el sexto mes de tratamiento, aunque la EMA documenta casos antes del mes. Y la ficha estadounidense añade algo importante: se ha descrito tanto con dosis altas en tratamientos cortos como con dosis bajas durante periodos prolongados. No existe una franja “segura” por ser poca dosis o poco tiempo.

Por eso los controles del comprimido son inusualmente estrictos. Antes de empezar: transaminasas, fosfatasa alcalina, bilirrubina, tiempo de protrombina e INR, y serología de hepatitis víricas. Durante el tratamiento: la ALT semanalmente, toda la duración del tratamiento. Y el umbral de parada es bajo a propósito: si la ALT sube por encima del límite normal o un 30 % sobre la cifra basal, o si aparecen síntomas, la ficha indica interrumpir y hacer un panel hepático completo.

La ficha añade otra instrucción explícita: no consumir alcohol durante el tratamiento. Si te han recetado comprimidos y no te han pedido análisis, es un motivo legítimo para preguntar antes de empezar la caja.

Señales de alarma: consulta hoy mismo

Estos son, literalmente, los síntomas que la ficha técnica pide vigilar. Si tomas ketoconazol en comprimidos y aparece cualquiera de ellos, consulta el mismo día, sin esperar al análisis programado:

  • Color amarillo en la piel o en el blanco de los ojos (ictericia).
  • Orina oscura, como de color té o cola.
  • Heces claras o pálidas, más claras de lo habitual.
  • Dolor abdominal, especialmente en la parte alta derecha, bajo las costillas.
  • Náuseas o vómitos persistentes.
  • Pérdida de apetito.
  • Cansancio inusual, desproporcionado a lo que has hecho.

Un detalle práctico: los primeros síntomas del daño hepático son inespecíficos y se confunden con un virus estomacal. Cansancio, náuseas y párdida de apetito aparecen antes que el color amarillo. Si llevas semanas con comprimidos y te sientes así, no lo atribuyas a un malestar pasajero: dilo.

Y la crema y el champú, por qué no

Aquí la evidencia es llamativamente consistente, y conviene citarla porque mucha gente deja de usar un champú perfectamente seguro después de leer sobre el comprimido.

La FDA, en los dos comunicados, afirma que las formas tópicas “no se han asociado a daño hepático, problemas suprarrenales ni interacciones medicamentosas”. La EMA mantuvo expresamente cremas, pomadas y champús en el mercado porque “la cantidad de ketoconazol absorbida al organismo es muy baja”. La ficha del champú al 2 % documenta que el fármaco “no se detectó en plasma” en personas que lo usaron varias veces por semana durante periodos prolongados. Y la ficha española de la crema dice que tras su aplicación en la piel de adultos “no se detectaron concentraciones plasmáticas cuantificables”.

La consecuencia práctica: las fichas de las formas tópicas no exigen ningún análisis de hígado. Ninguno.

Un matiz honesto para cerrar: “no detectable” no es exactamente lo mismo que “riesgo cero”. Lo que afirman los reguladores es que no se ha asociado daño hepático al tópico, y que la explicación fisiológica de esa ausencia es sólida. Para una persona que usa champú dos veces por semana, esa distinción es académica.

Preguntas frecuentes

Tomo comprimidos de ketoconazol y nadie me pidió análisis. ¿Qué hago?

No suspendas nada por tu cuenta, pero contacta con quien te lo receta pronto y pregunta por los análisis de hígado. La ficha técnica los exige antes de empezar y semanalmente durante el tratamiento. Pregunta también para qué infección exactamente es: si es para hongos de las uñas o una micosis corriente de la piel, es el uso que la FDA y la EMA retiraron expresamente, y existen alternativas.

Tengo el hígado graso. ¿Puedo usar el champú?

El ketoconazol tópico no alcanza concentraciones medibles en sangre y las fichas de estas formas no establecen precauciones por enfermedad hepática. Dicho eso, si tienes una enfermedad del hígado conocida, merece la pena que quien lleva tu seguimiento lo sepa y revise toda tu medicación, no por el champú en concreto, sino porque es una buena práctica en general.

¿Por qué sigue vendiéndose el comprimido en mi país si Europa lo retiró?

Porque cada país decide sobre sus propios registros sanitarios. En Perú, México, Colombia, Argentina y Chile el comprimido conserva registro vigente, con criterios distintos entre ellos: Chile adoptó las indicaciones restringidas al estilo de la FDA, y en Colombia la autoridad sanitaria emitió en 2013 un informe de seguridad que limita su uso y exige ALT semanal, sin retirar el registro. La decisión europea no se traslada automáticamente. Para ti, lo práctico es lo mismo: que el comprimido esté disponible no significa que sea la opción indicada para una micosis corriente de la piel.


Sigue leyendo: la ficha completa del ketoconazol y los efectos secundarios del itraconazol, uno de los antifúngicos que lo reemplazaron.

Escrito y revisado por el Dr. Jorge Enrique Rojas Rodríguez
Médico internista · Epidemiología clínica y bioestadística ·
Revisado el 7 de octubre de 2026.

Esta información es educativa y no sustituye la consulta con tu médico. No inicies, suspendas ni cambies la dosis de ningún medicamento por tu cuenta.

Referencias

  • European Medicines Agency. Ketoconazole-containing medicines — Article 31 referral (opinión del CHMP, 25 de julio de 2013). ema.europa.eu
  • U.S. Food and Drug Administration. FDA Drug Safety Podcast: FDA warns against prescribing ketoconazole oral tablets for unapproved uses (19 de mayo de 2016). fda.gov
  • U.S. Food and Drug Administration. Ketoconazole tablets — Prescribing Information (ANDA 210457). Ficha técnica completa
  • Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios. Nota informativa MUH (FV) 21/2013: ketoconazol de administración sistémica. aemps.gob.es
  • Yan JY, Nie XL, Tao QM, et al. Ketoconazole associated hepatotoxicity: a systematic review and meta-analysis. Biomed Environ Sci. 2013;26(7):605-610. PDF

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