Los dos son betabloqueantes, los dos bajan la tensión y los dos llevan décadas en el mercado. Pero no son intercambiables: se eligen por motivos distintos y fallan por motivos distintos. Estas son las diferencias que de verdad cambian la decisión.
Ninguno es mejor en abstracto. El propranolol es no selectivo, entra en el cerebro y se elimina por el hígado; sirve además para migraña, temblor esencial y varices esofágicas, pero está contraindicado en asma. El atenolol es cardioselectivo, se elimina por el riñón y se toma una vez al día. La elección depende de para qué lo necesitas y de tus otras enfermedades.
En 30 segundos
- Selectividad: el propranolol bloquea los receptores beta-1 y beta-2; el atenolol actúa de forma preferente sobre los beta-1 del corazón. Eso cambia todo el perfil respiratorio.
- Comodidad: el propranolol se reparte en 2 a 4 tomas al día; el atenolol suele ser una sola toma diaria.
- Por dónde se va: el propranolol depende del hígado; el atenolol, del riñón. Esto decide cuál se ajusta en cada situación.
- Usos exclusivos: migraña, temblor esencial y varices esofágicas son terreno del propranolol, no del atenolol.
La diferencia de fondo: selectivo o no selectivo
Todo lo demás se deriva de aquí. Los receptores beta-1 están sobre todo en el corazón; los beta-2, en los bronquios, donde su función es mantenerlos abiertos.
El propranolol bloquea los dos sin distinguir. Eso le da alcance —actúa sobre más cosas— pero también le pone un límite duro: el asma bronquial, los antecedentes de broncoespasmo y la EPOC figuran entre sus contraindicaciones en la ficha técnica.
El atenolol es cardioselectivo: actúa de forma preferente sobre el corazón y bastante menos sobre el pulmón. Con él, un asma leve o moderada se maneja habitualmente como una situación de vigilancia en lugar de una prohibición. Pero hay un matiz que no conviene olvidar: la selectividad es una cuestión de grado y se pierde parcialmente al subir la dosis. «Cardioselectivo» no significa «inofensivo para el pulmón».
Tabla de diferencias
| Propranolol | Atenolol | |
|---|---|---|
| Selectividad | No selectivo (beta-1 y beta-2) | Cardioselectivo (beta-1) |
| Tomas al día | 2 a 4 (según indicación) | Habitualmente 1 |
| Entra en el cerebro | Sí, es liposoluble | Poco, es hidrosoluble |
| Se elimina por | Hígado | Riñón |
| Asma o EPOC | Contraindicado | Precaución y vigilancia |
| Migraña y temblor esencial | Indicación autorizada | No es su indicación |
| Varices esofágicas | Indicación autorizada | No |
Cuándo cada uno tiene más sentido
Estos son los criterios que suelen pesar en la consulta. No son reglas para aplicarte tú mismo, sino el razonamiento que hay detrás de la receta que tienes en la mano.
Situaciones donde el propranolol aporta algo que el atenolol no:
- Prevención de la migraña. Es una indicación autorizada del propranolol y una de las razones más frecuentes para elegirlo. Que entre en el cerebro aquí es una ventaja, no un inconveniente.
- Temblor esencial. Igual: es indicación de ficha técnica del propranolol.
- Varices esofágicas por hipertensión portal. El propranolol tiene esta indicación de forma explícita; el atenolol no se usa con ese fin.
- Hipertiroidismo con palpitaciones y temblor. El propranolol controla bien los dos síntomas a la vez.
Situaciones donde el atenolol suele encajar mejor:
- Cuando hay asma, EPOC u otro problema respiratorio. No se convierte en seguro, pero deja de ser una contraindicación formal.
- Cuando la adherencia es el problema. Una sola pastilla al día se olvida menos que tres, y un tratamiento que se toma vale más que uno teóricamente superior que no se toma.
- Cuando hay enfermedad del hígado. El propranolol se acumula si el hígado no funciona bien; en enfermedad hepática grave la ficha técnica llega a plantear un techo de 20 mg tres veces al día.
- Cuando las pesadillas o el insomnio son el problema. Al ser hidrosoluble, el atenolol entra menos en el cerebro y estos efectos tienden a ser menos llamativos.
Y un caso que se olvida a menudo: si tienes insuficiencia renal, la ecuación se invierte. El atenolol se elimina por el riñón y se acumula cuando este falla, así que ahí hay que ajustar la dosis o replantear el fármaco.
Lo que dicen los estudios sobre los betabloqueantes en hipertensión
Hay un dato que conviene conocer, y que no favorece especialmente a ninguno de los dos. Un metaanálisis publicado en The Lancet en 2005, que reunió 18 ensayos y casi 128.000 pacientes, encontró que los betabloqueantes usados como tratamiento inicial de la hipertensión reducían el ictus frente a placebo (riesgo relativo 0,81; intervalo de confianza del 95 %: 0,71 a 0,93), pero quedaban por detrás de otros antihipertensivos en ese mismo objetivo (riesgo relativo 1,16; intervalo de confianza del 95 %: 1,04 a 1,30).
En lenguaje llano: funcionan, pero para una hipertensión sin nada más añadido hay familias con mejores resultados en prevención de ictus. Esa es la razón por la que hoy los betabloqueantes casi nunca son la primera opción en una hipertensión sencilla, y sí lo son cuando existe otro motivo que los justifique: un infarto previo, una arritmia, una insuficiencia cardiaca, una migraña.
Lo que este dato no significa es que debas cambiar o dejar tu tratamiento. Si lo tomas, es probable que exista una razón concreta en tu historia que no está en un metaanálisis. Es un buen tema para plantear en la próxima cita, no para actuar esta noche.
Preguntas frecuentes
¿Se pueden intercambiar las dosis de uno por las del otro?
No. No son equivalentes miligramo a miligramo ni tienen la misma duración de efecto, así que no existe una conversión que puedas hacer en casa. Cuando un médico cambia de uno a otro, elige la dosis de inicio del nuevo fármaco y luego la ajusta según tu respuesta, normalmente solapando la transición para no dejar un hueco sin cobertura.
Tomo propranolol para la migraña. ¿Me sirve el atenolol?
La prevención de la migraña es una indicación autorizada del propranolol y no del atenolol, en parte porque el propranolol atraviesa mejor la barrera del cerebro. Si necesitas cambiar por otro motivo —por ejemplo, un problema respiratorio— tu médico valorará qué alternativa cubre ambas cosas, y no necesariamente será otro betabloqueante.
¿Cuál cansa menos?
El cansancio es un efecto de clase: aparece con los dos, porque los dos frenan la capacidad del corazón de acelerar. Lo que sí difiere es la parte «mental»: las pesadillas, el insomnio y la sensación de embotamiento son más característicos de los betabloqueantes liposolubles como el propranolol. Si tu queja principal es esa, mérece la pena mencionarla en concreto en consulta, porque orienta la elección.
Sigue leyendo: la guía completa del propranolol, con sus indicaciones, dosis y efectos secundarios, y la ficha del atenolol para ver su perfil en detalle.
Escrito y revisado por el Dr. Jorge Enrique Rojas Rodríguez
Médico internista · Epidemiología clínica y bioestadística ·
Revisado el 25 de septiembre de 2026.
Esta información es educativa y no sustituye la consulta con tu médico. No inicies, suspendas ni cambies la dosis de ningún medicamento por tu cuenta.
Referencias
- AEMPS. Ficha técnica de Propranolol Aurovitas 40 mg comprimidos recubiertos con película EFG. CIMA, revisión de diciembre de 2025. Disponible en CIMA.
- Lindholm LH, Carlberg B, Samuelsson O. Should beta blockers remain first choice in the treatment of primary hypertension? A meta-analysis. Lancet. 2005;366(9496):1545-1553.
- Carlberg B, Samuelsson O, Lindholm LH. Atenolol in hypertension: is it a wise choice? Lancet. 2004;364(9446):1684-1689.