Son de la misma familia y cubren bacterias parecidas, pero se usan de forma muy distinta: una se toma dos veces al día durante una semana o más, la otra una vez al día durante tres o cinco. Esa diferencia de comodidad es la más visible. La más importante, sin embargo, es otra.
Ambos son macrólidos y sirven sobre todo para infecciones respiratorias. La azitromicina es más cómoda —una toma al día, tratamientos cortos— y tiene muchas menos interacciones. La claritromicina interfiere con más medicamentos, pero es la que se usa en los esquemas contra Helicobacter pylori.
En 30 segundos
- Pauta: claritromicina cada 12 horas, 7 a 14 días. Azitromicina una vez al día, esquemas más cortos.
- Interacciones: la claritromicina tiene muchas más, y algunas son prohibiciones absolutas.
- Sabor metálico: mucho más característico de la claritromicina.
- No son intercambiables. Cuál corresponde depende de la infección, no de cuál te resulte más cómoda.
En qué se parecen
Las dos son macrólidos y funcionan igual: se acoplan a la maquinaria con la que la bacteria fabrica sus proteínas y la dejan parada. Sin esa producción, la colonia no crece y tus defensas terminan el trabajo.
Cubren un espectro bastante parecido: los gérmenes respiratorios habituales, incluidas las bacterias “atípicas” que no responden a los antibióticos más comunes. Son alternativas frecuentes cuando hay alergia a la penicilina.
Comparten también los riesgos de clase: molestias digestivas, posibilidad de diarrea por C. difficile, daño hepático poco frecuente pero descrito, y la capacidad de prolongar el intervalo QT del electrocardiograma, lo que puede favorecer arritmias en personas predispuestas.
Las diferencias que sí pesan
1. Las interacciones. Esta es la grande. La claritromicina bloquea con fuerza una enzima del hígado (la CYP3A4) que procesa decenas de medicamentos. De ahí su larga lista de contraindicaciones: lovastatina, simvastatina, ergotamina, cisaprida, pimozida, colchicina en fallo renal o hepático. La azitromicina interfiere mucho menos con esa enzima. Si tomas varios medicamentos crónicos, este punto suele decidir.
2. La comodidad. La azitromicina permanece mucho tiempo en el organismo, y por eso alcanza con una toma diaria y tratamientos cortos. La claritromicina exige dos tomas al día durante una o dos semanas. En la vida real, la pauta más simple se cumple mejor, y un antibiótico que se cumple vale más que uno que se abandona a mitad.
3. Helicobacter pylori. Aquí no hay competencia: la claritromicina forma parte de los esquemas estándar contra esta bacteria del estómago, siempre acompañada de otros medicamentos. La azitromicina no cumple ese papel.
4. El sabor metálico. Es el sello de la claritromicina. Molesto, frecuente y reversible, pero suficiente para que algunas personas prefieran evitarla si hay alternativa válida.
5. La comida. Los comprimidos normales de claritromicina admiten las dos opciones; los de liberación prolongada exigen alimento. Con la azitromicina, revisa lo que indique tu presentación concreta.
Cómo se elige en la consulta
La decisión no se toma por comodidad ni por costumbre. Estos son los factores que pesan de verdad:
- Qué infección se sospecha y qué bacteria es la más probable.
- Qué resistencias hay en tu zona. Varían entre países y entre regiones de un mismo país.
- Qué otros medicamentos tomas. Puede descartar la claritromicina de entrada.
- Tu función renal y hepática, y si tienes antecedentes cardiacos.
- Qué antibióticos has recibido últimamente. Repetir el mismo grupo en poco tiempo favorece resistencias.
Vale la pena decirlo con claridad: ninguno de los dos es “mejor” en abstracto, y ninguno sirve para la gripe o el resfriado, que son infecciones virales. Elegir antibiótico por cuenta propia, con lo que sobró de un tratamiento anterior, es de las prácticas que más daño hacen a largo plazo.
Con cualquiera de los dos, busca atención médica el mismo día si aparece diarrea acuosa muy abundante, con sangre o con fiebre; piel u ojos amarillos u orina muy oscura; palpitaciones, mareo intenso o desmayo; o hinchazón de labios, lengua o garganta con dificultad para respirar.
Preguntas frecuentes
¿Puedo cambiar una por otra si no consigo la recetada?
No por tu cuenta. Aunque sean de la misma familia, las dosis y las duraciones no se traducen directamente, y para algunas infecciones solo una de las dos es adecuada. Si no encuentras la tuya, llama a la consulta: cambiar de antibiótico es una decisión médica, no una equivalencia de mostrador.
¿Cuál da menos molestias digestivas?
Los dos pueden dar náuseas, dolor abdominal y diarrea; son los efectos más comunes de la clase. Donde sí hay una diferencia clara es en la alteración del gusto, mucho más típica de la claritromicina.
¿Si fui alérgico a una, lo soy a la otra?
Es posible, porque comparten estructura química, y la ficha técnica contraindica la claritromicina en personas con alergia a otros macrólidos. Si tuviste una reacción alérgica a alguno, dilo siempre antes de que te receten otro del grupo.
Profundiza en cada uno: la ficha completa de la claritromicina y la ficha completa de la azitromicina.
Escrito y revisado por el Dr. Jorge Enrique Rojas Rodríguez
Médico internista · Epidemiología clínica y bioestadística ·
Revisado el 14 de septiembre de 2026.
Esta información es educativa y no sustituye la consulta con tu médico. No inicies, suspendas ni cambies la dosis de ningún medicamento por tu cuenta.
Referencias
- DailyMed. Clarithromycin tablet, film coated — Prescribing Information. U.S. National Library of Medicine. Consultar ficha.
- DailyMed. Azithromycin tablet — Prescribing Information. U.S. National Library of Medicine. dailymed.nlm.nih.gov.
- Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS). CIMA — fichas técnicas de claritromicina y azitromicina. cima.aemps.es.