Claritromicina: para qué sirve, dosis y efectos secundarios

La claritromicina es un antibiótico muy útil y, al mismo tiempo, uno de los que más se pelea con otros medicamentos. Esa doble cara explica por qué tu médico te pregunta tanto qué más estás tomando antes de recetártela. Aquí está todo lo que necesitas saber, incluida la lista de combinaciones que no se deben hacer.

La claritromicina es un antibiótico de la familia de los macrólidos. Se usa sobre todo en infecciones respiratorias, en algunas infecciones de piel y como parte del tratamiento de la bacteria Helicobacter pylori en el estómago. Lo habitual es tomarla cada 12 horas durante una a dos semanas, según la infección.

Lo esencial en 30 segundos

  • Es un macrólido, la misma familia que la azitromicina y la eritromicina.
  • La presentación normal se toma cada 12 horas, con o sin comida. La de liberación prolongada (“UD”, “OD”) se toma una vez al día y sí necesita comida.
  • Tiene muchas interacciones importantes: hay medicamentos que no pueden tomarse junto con ella bajo ninguna circunstancia.
  • El sabor metálico o amargo es su efecto secundario más característico. Es molesto, no peligroso, y desaparece al terminar.
  • No se usa en el embarazo salvo que no exista otra alternativa apropiada.

Para qué sirve

La claritromicina actúa contra un grupo concreto de bacterias, no contra todas. Y no sirve absolutamente de nada contra los virus: ni gripe, ni resfriado, ni la mayoría de los dolores de garganta. Este punto es el origen de buena parte del mal uso de antibióticos en la región.

Sus usos aprobados incluyen:

  • Infecciones respiratorias: neumonía adquirida en la comunidad, sinusitis aguda, reagudización bacteriana de la bronquitis crónica, faringitis y amigdalitis por estreptococo.
  • Infecciones de piel y tejidos blandos no complicadas.
  • Helicobacter pylori: siempre combinada con otros medicamentos, nunca sola. Es uno de los tratamientos más usados para la úlcera y la gastritis asociadas a esa bacteria.
  • Infecciones por micobacterias atípicas, en personas con el sistema inmune debilitado.

Suele elegirse cuando hay alergia a la penicilina, cuando se sospecha una bacteria “atípica” (de esas que no responden a los antibióticos más comunes), o cuando el cuadro clínico apunta a un germen que ella cubre bien.

Cómo funciona

Imagina que cada bacteria tiene dentro una pequeña fábrica con una línea de montaje. En esa línea se ensamblan las proteínas que la bacteria necesita para crecer, repararse y multiplicarse. Sin esa producción, la colonia deja de expandirse.

La claritromicina se acopla a esa línea de montaje y la traba. La bacteria no muere de inmediato, pero queda paralizada: no puede fabricar nada nuevo. Con la producción detenida, tus defensas tienen tiempo de rodearlas y eliminarlas.

Esto explica dos cosas que la gente suele preguntar. Primera: por qué la mejoría no es instantánea —el antibiótico frena, tu cuerpo termina el trabajo—. Y segunda: por qué hay que completar el tratamiento aunque ya te sientas bien. Si lo cortas antes, quedan bacterias paralizadas pero vivas, que pueden volver a arrancar la línea de montaje.

Cómo se toma

Los rangos que siguen son información de referencia tomada de las fichas técnicas. Quien define tu dosis y la duración es tu médico tratante, y no deben cambiarse por cuenta propia.

En la presentación de liberación inmediata (comprimidos normales), las dosis habituales en adultos van de 250 a 500 mg cada 12 horas. La duración cambia según el cuadro: unos 10 días en faringitis o amigdalitis, de 7 a 14 días en bronquitis y neumonía, hasta 14 días en sinusitis. Puede tomarse con o sin alimentos.

En la presentación de liberación prolongada —la que suele llevar las siglas UD, OD o “forte” según la marca— la dosis habitual es de 1 gramo cada 24 horas. Aquí hay dos reglas que no son opcionales: se toma con comida y se traga entera, sin partir, masticar ni triturar. Romperla libera toda la dosis de golpe y arruina el diseño del comprimido.

En el tratamiento de H. pylori se usa siempre acompañada: típicamente con amoxicilina y un protector gástrico, durante 10 a 14 días. Los esquemas varían entre países y según la resistencia local.

Si tu función renal está muy disminuida (filtrado por debajo de 30 ml/min), la dosis se reduce a la mitad. Por eso conviene que tu médico conozca tus últimos análisis antes de recetártela.

Efectos secundarios

La mayoría de las molestias son digestivas y del gusto, y desaparecen al terminar el tratamiento.

FrecuenciaQué puedes notar
FrecuentesSabor metálico o amargo persistente, náuseas, vómitos, diarrea y dolor abdominal. En los esquemas contra H. pylori, la alteración del gusto llegó al 15 % de los participantes.
Poco frecuentesDolor de cabeza, hongos en la boca o genitales (por el desequilibrio de la flora), insomnio, alteraciones de las pruebas hepáticas en los análisis.
Señales de alarmaDiarrea acuosa muy abundante, con sangre o con fiebre, durante o después del tratamiento (posible colitis por C. difficile). Piel u ojos amarillos, orina muy oscura, dolor intenso en el lado derecho del abdomen (posible daño hepático). Palpitaciones, desmayo o sensación de que el corazón se salta latidos (posible alteración del ritmo). Ronchas con hinchazón de labios o lengua, o ampollas y descamación de la piel. Cualquiera de estos obliga a buscar atención médica de urgencia hoy mismo.

Quién no debe tomarla

La claritromicina tiene una lista de contraindicaciones inusualmente larga, y casi toda ella se refiere a combinaciones con otros medicamentos. Está contraindicada:

  • En personas con alergia a la claritromicina o a otros macrólidos.
  • Junto con lovastatina o simvastatina (dos medicamentos para el colesterol), por el riesgo de daño muscular grave.
  • Junto con ergotamina o dihidroergotamina, usadas en algunas migrañas.
  • Junto con cisaprida o pimozida, por riesgo de arritmias graves.
  • Junto con colchicina en personas con la función renal o hepática alterada.
  • En quienes ya tuvieron ictericia o daño hepático por claritromicina antes.
  • En personas con QT prolongado conocido o arritmias ventriculares, incluida la torsade de pointes.

Además, no se usa en el embarazo salvo que no exista otra alternativa apropiada, según indica expresamente la ficha técnica.

Hay un punto más que conviene conocer con calma. Un ensayo clínico llamado CLARICOR observó un aumento de la mortalidad a largo plazo en personas con enfermedad coronaria que habían recibido claritromicina. La causa no se ha establecido, pero la advertencia figura en la ficha técnica y es un dato que tu médico pesa si tienes antecedente cardiaco. No es motivo para suspender un tratamiento en curso por tu cuenta: es motivo para que la indicación la revise quien te conoce.

Interacciones importantes

Esta es la parte crítica. La claritromicina bloquea una enzima del hígado que se encarga de procesar muchísimos medicamentos. Con esa enzima frenada, otros fármacos se acumulan en la sangre y sus efectos —incluidos los adversos— se disparan.

  • Anticoagulantes como la warfarina: puede elevar el INR y provocar hemorragias serias. Requiere controles más frecuentes.
  • Estatinas: lovastatina y simvastatina están prohibidas junto con ella. Con atorvastatina y pravastatina se usan límites de dosis y vigilancia.
  • Colchicina: su toxicidad aumenta. Prohibida si hay fallo renal o hepático.
  • Calcioantagonistas (amlodipino y similares): pueden producir presión muy baja y daño renal agudo, sobre todo en personas mayores.
  • Digoxina: sus niveles suben y pueden llegar a ser tóxicos.
  • Medicamentos para la diabetes e insulina: descritos casos de hipoglucemia importante.
  • Benzodiacepinas como triazolam y midazolam: más sedación y más prolongada.

La regla práctica es simple y no admite atajos: antes de empezar claritromicina, enseña la lista completa de lo que tomas —incluidos suplementos y medicamentos de venta libre— a tu médico o a tu farmacéutico.

Preguntas frecuentes

¿Puedo tomar alcohol con claritromicina?

No existe una interacción peligrosa descrita como la de otros antibióticos. Dicho eso, el alcohol irrita el estómago y la claritromicina ya suele dar náuseas, así que mezclarlos tiende a empeorar las molestias digestivas. Lo razonable es evitarlo mientras dure el tratamiento.

¿Qué hago si olvidé una dosis?

Tómala en cuanto te acuerdes. Si ya casi toca la siguiente, salta la olvidada y continúa con el horario habitual. No dupliques la dosis para compensar. Con los antibióticos, mantener intervalos regulares importa: pon una alarma si te cuesta.

¿Puedo cortar el tratamiento si ya me siento bien?

No por tu cuenta. Sentirte mejor a los tres días es esperable y no significa que la infección esté resuelta. La duración la fija tu médico según el tipo de infección. Si tienes efectos secundarios que no soportas, la salida es llamar a la consulta, no abandonar en silencio.

¿El sabor metálico se va?

Sí. Es uno de sus efectos más característicos y suele desaparecer en los días siguientes a terminar el tratamiento. Es molesto, pero no indica daño de ningún tipo.

¿Sirve para la gripe o el resfriado?

No. La gripe y el resfriado son virus, y ningún antibiótico actúa contra virus. Tomarla “por si acaso” no acorta el cuadro, sí puede darte efectos secundarios y contribuye a que las bacterias se vuelvan resistentes.


Sigue leyendo: qué medicamentos no deben mezclarse con ella, por qué deja ese sabor metálico, si hay que tomarla con comida o sin ella, en qué se diferencia de la azitromicina y con qué marcas se vende en Latinoamérica.

Escrito y revisado por el Dr. Jorge Enrique Rojas Rodríguez
Médico internista · Epidemiología clínica y bioestadística ·
Revisado el 14 de septiembre de 2026.

Esta información es educativa y no sustituye la consulta con tu médico. No inicies, suspendas ni cambies la dosis de ningún medicamento por tu cuenta.

Referencias

  • DailyMed. Clarithromycin tablet, film coated — Prescribing Information. U.S. National Library of Medicine. Consultar ficha.
  • DailyMed. Clarithromycin extended-release tablets — Prescribing Information. U.S. National Library of Medicine. Consultar ficha.
  • Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS). CIMA — fichas técnicas de claritromicina. cima.aemps.es.