Los dos controlan arritmias, pero pertenecen a mundos distintos. Y hay un dato del paciente que, más que ningún otro, decide cuál se puede usar.
La diferencia decisiva es el estado del músculo cardíaco. La propafenona está contraindicada cuando hay cardiopatía estructural significativa — un infarto reciente, una insuficiencia cardiaca no controlada con la función de bombeo muy reducida —, mientras que la amiodarona sí puede usarse en esos casos. A cambio, la amiodarona exige una vigilancia de tiroides, hígado, pulmón y ojos que la propafenona no requiere.
En 30 segundos
- Propafenona: para arritmias sintomáticas en corazones estructuralmente sanos. Contraindicada en síndrome de Brugada, infarto reciente, insuficiencia cardiaca no controlada, bradicardia sintomática y EPOC grave.
- Amiodarona: reservada a arritmias graves que no responden a otras opciones, utilizable cuando el corazón tiene daño estructural.
- Ambas pueden generar arritmias nuevas: es lo que se llama efecto proarrítmico, y por eso las dos se controlan con electrocardiogramas.
- Señal de alarma con cualquiera de las dos: desmayo, mareo intenso al ponerte de pie, palpitaciones nuevas o falta de aire súbita. Emergencia el mismo día.
Dos formas distintas de calmar el ritmo
La propafenona actúa frenando la velocidad a la que el impulso eléctrico se propaga por el corazón. Es como reducir la velocidad del tráfico en una avenida: el mensaje llega igual, pero más despacio y con menos margen para que se formen atajos anómalos.
La amiodarona hace algo distinto: alarga el tiempo que cada célula necesita para poder activarse de nuevo. En lugar de reducir la velocidad, alarga los semáforos en rojo. Además tiene efectos de varios grupos farmacológicos a la vez, y eso explica tanto su eficacia como su lista de efectos adversos.
Esa diferencia de mecanismo importa clínicamente. Frenar la conducción en un corazón con cicatrices — por ejemplo, tras un infarto — puede favorecer arritmias peligrosas. De ahí que la propafenona quede fuera en esos pacientes.
Comparación punto por punto
| Amiodarona | Propafenona | |
|---|---|---|
| Se usa sobre todo en | Arritmias graves que no respondieron a otros antiarrítmicos | Taquiarritmias supraventriculares sintomáticas, incluida la fibrilación auricular paroxística |
| Corazón con daño estructural | Puede usarse | Contraindicada si el daño es significativo |
| Rango de dosis de referencia | Carga de unos 600 mg/día 8-10 días; mantenimiento de 100-400 mg/día | 450-600 mg/día repartidos en 2 o 3 tomas |
| Duración en el organismo | Muy larga: vida media del orden de 50 días | Corta, se elimina en horas |
| Controles que exige | Tiroides, hígado, pulmón, ojos y electrocardiogramas | Electrocardiogramas; sin la vigilancia multiorgánica de la amiodarona |
| Efectos adversos típicos | Fotosensibilidad, depósitos corneales, alteración tiroidea, elevación de transaminasas | Mareo, alteraciones de la conducción, palpitaciones, visión borrosa, molestias digestivas |
Qué pesa en la decisión de tu cardiólogo
- Cómo está tu músculo cardíaco. El ecocardiograma suele ser el estudio que abre o cierra la puerta a la propafenona.
- Tu electrocardiograma de partida. Bloqueos de conducción, bradicardia o un intervalo QT largo cambian la respuesta.
- Tu edad y el tiempo previsto de tratamiento. La carga acumulada de efectos de la amiodarona pesa más en alguien joven que va a tomarla durante décadas.
- Tu tiroides, tu hígado y tus pulmones. Un antecedente en cualquiera de los tres inclina la balanza en contra de la amiodarona.
- El resto de tu tratamiento. La amiodarona interactúa con muchos fármacos, empezando por la warfarina y la digoxina.
Nada de esto autoriza a cambiar de antiarrítmico por iniciativa propia, y en este grupo de medicamentos esa advertencia es especialmente seria: un cambio mal hecho puede desencadenar la arritmia que se estaba conteniendo. Si crees que el tuyo no te sienta bien, la conversación es con tu cardiólogo.
Preguntas frecuentes
¿Cuál de los dos es más eficaz?
La amiodarona suele considerarse el antiarrítmico más eficaz disponible para mantener el ritmo normal. Pero eficacia no es lo único que se pondera: su perfil de efectos adversos a largo plazo hace que en muchos pacientes se prefiera reservarla, y no se elige por potencia sino por adecuación al caso.
¿Se pueden combinar?
No es una combinación habitual, y sumar antiarrítmicos aumenta el riesgo de que aparezcan arritmias nuevas. Cualquier esquema con más de un fármaco de este grupo lo decide y lo vigila un especialista.
Si tomo propafenona y me da un infarto, ¿qué pasa?
Sería una situación que obliga a reevaluar el tratamiento, porque un infarto reciente figura entre las contraindicaciones de la propafenona. Es una decisión del equipo que te atienda, y el motivo por el que conviene que cualquier médico que te vea sepa qué antiarrítmico tomas.
Sigue leyendo: la ficha completa de la amiodarona y, sobre otro medicamento del área cardiovascular, para qué sirve la furosemida.
Escrito y revisado por el Dr. Jorge Enrique Rojas Rodríguez
Médico internista · Epidemiología clínica y bioestadística ·
Revisado el 6 de septiembre de 2026.
Esta información es educativa y no sustituye la consulta con tu médico. No inicies, suspendas ni cambies la dosis de ningún medicamento por tu cuenta.
Referencias
- AEMPS. Ficha técnica de Amiodarona 200 mg comprimidos EFG. CIMA. cima.aemps.es
- AEMPS. Ficha técnica de Propafenona hidrocloruro 150 mg comprimidos recubiertos EFG. CIMA. cima.aemps.es
- Florek JB, Lucas A, Girzadas D. Amiodarone. StatPearls, NCBI Bookshelf. ncbi.nlm.nih.gov