Trazodona: para qué sirve, dosis y efectos secundarios

La trazodona es un antidepresivo que mucha gente conoce como «la pastilla para dormir». Las dos cosas son verdad a la vez, y entender por qué explica casi todo: para qué está aprobada, a qué dosis se usa en cada caso y qué hay que vigilar.

La trazodona es un antidepresivo aprobado para los episodios de depresión mayor y, en Europa, también para los cuadros mixtos de depresión y ansiedad, con o sin insomnio asociado. En la práctica se receta mucho a dosis bajas para ayudar a dormir, un uso frecuente pero que no figura entre sus indicaciones autorizadas.

Lo esencial en 30 segundos

  • Qué es: un antidepresivo con efecto sedante marcado, de un grupo distinto al de los antidepresivos más habituales.
  • Para qué está aprobada: depresión mayor en adultos; en Europa, también estados mixtos de depresión y ansiedad. El insomnio por sí solo no es una indicación autorizada.
  • Cómo se toma: después de las comidas, o en una sola toma al acostarse. La comida reduce los efectos adversos.
  • Lo que más se nota: somnolencia, boca seca y mareo, sobre todo los primeros días.
  • Señal de alarma: una erección que dura más de cuatro horas es una urgencia; también la piel u ojos amarillos, los desmayos y las convulsiones.

Para qué sirve

Las indicaciones autorizadas no son iguales en todas partes, y esa diferencia explica mucha confusión. La ficha técnica europea la autoriza en adultos para los episodios depresivos mayores y para los estados mixtos de depresión y ansiedad, «con o sin insomnio secundario». La etiqueta estadounidense es más estrecha: solo trastorno depresivo mayor en adultos.

Fíjate en el detalle de la redacción europea: el insomnio aparece como un acompañante de la depresión y la ansiedad, no como una indicación en sí misma. Eso significa que cuando se receta trazodona a una persona que solo duerme mal, sin depresión ni ansiedad, se está usando fuera de su indicación autorizada. No es ilegal ni necesariamente incorrecto —los médicos usan fármacos fuera de indicación con frecuencia y con criterio—, pero sí conviene que el paciente lo sepa.

Y conviene saber algo más: la evidencia de que la trazodona funcione para el insomnio crónico es débil. Una revisión de ensayos clínicos no encontró mejoría significativa en la eficiencia del sueño ni en el tiempo total dormido, aunque sí una reducción de los despertares nocturnos. La guía de la Academia Americana de Medicina del Sueño, de 2017, sugiere a los clínicos no usar trazodona para el insomnio de inicio ni de mantenimiento. Nada de esto significa que a ti no te esté ayudando; significa que si te la receta tu médico, vale la pena preguntar por qué esa y no otra, y por cuánto tiempo.

Cómo funciona

Imagina un regulador de luz con rueda, de esos que no solo encienden sino que gradan la intensidad. A poca vuelta, la trazodona hace sobre todo una cosa: bloquea algunas señales que mantienen al cerebro en estado de alerta. El resultado es sueño. A más vuelta, se suma un segundo efecto: aumenta la disponibilidad de serotonina, que es el mecanismo del que depende su acción antidepresiva.

Por eso un mismo medicamento se usa en dos escenarios muy distintos según la dosis, y por eso una dosis pequeña da sueño pero no trata una depresión. Es una diferencia importante: alguien que toma 50 mg para dormir no está recibiendo tratamiento antidepresivo, aunque el fármaco sea un antidepresivo.

Cómo se toma

Las cifras siguientes son información de referencia de la ficha técnica. Quien define tu dosis es tu médico tratante, y no debe cambiarse por cuenta propia, ni al alza para dormir mejor ni a la baja porque «ya me siento bien».

Para la depresión en adultos, la ficha europea propone empezar con 100 a 150 mg al día, repartidos después de las comidas o en una sola toma al acostarse. La dosis puede subirse de 50 en 50 mg cada tres o cuatro días, preferentemente en la toma de la noche, hasta un máximo de 400 mg al día en pacientes ambulatorios. En personas hospitalizadas, con depresiones más graves, puede llegarse hasta 600 mg al día repartidos.

En personas mayores las cifras bajan: la dosis de inicio recomendada es de 50 a 100 mg al día, se deben evitar tomas únicas superiores a 100 mg y es poco probable que se necesiten más de 300 mg diarios. Cuando se usa para ayudar a dormir, las dosis habituales en la práctica son bastante menores que las antidepresivas, y las fija el médico caso por caso.

Un detalle práctico que la ficha subraya: los comprimidos se toman con un vaso de agua directamente después de las comidas, porque la comida disminuye el riesgo de efectos adversos. Empezar con dosis bajas y en una sola toma nocturna también reduce esas molestias iniciales.

Sobre los tiempos: el efecto sedante se nota desde las primeras noches, pero el efecto antidepresivo tarda. La ficha indica que la respuesta clínica se hace evidente a las dos o cuatro semanas de alcanzar la dosis efectiva, y que conviene mantener el tratamiento al menos cuatro semanas más, por lo general entre cuatro y seis meses. Esa demora es la causa de la mayoría de los abandonos tempranos, así que vale la pena saberla de antemano.

Y sobre el final: no se deja de golpe. La ficha recomienda reducir la dosis de forma gradual para minimizar un síndrome de retirada que puede dar náuseas, dolor de cabeza y malestar general. La pauta de descenso la marca tu médico.

Efectos secundarios

Los porcentajes de esta tabla vienen de los ensayos recogidos en la etiqueta estadounidense, comparados con placebo.

FrecuenciaQué puedes notar
FrecuentesSomnolencia (41 % frente a 20 % con placebo), boca seca (34 % frente a 20 %), mareo o sensación de aturdimiento (28 % frente a 15 %), dolor de cabeza (20 % frente a 16 %), visión borrosa (15 % frente a 4 %), náuseas o vómitos (13 % frente a 10 %).
Poco frecuentesEstreñimiento, diarrea, congestión nasal, cansancio, edema, pérdida de peso, desmayo (5 % frente a 1 %), hipotensión (4 % frente a ninguno con placebo), temblor, alteraciones del gusto, sudoración. Con menos frecuencia: sodio bajo en sangre, alteraciones del hemograma, alteraciones del ritmo cardíaco.
Señales de alarmaVe a urgencias hoy mismo si aparece: una erección que dura más de cuatro horas, dolorosa o no; desmayo o pérdida de conciencia; palpitaciones con mareo intenso; convulsiones; piel u ojos amarillos; fiebre con rigidez muscular, confusión, agitación extrema, temblores o sacudidas; sarpullido extenso con ampollas; y pensamientos de hacerte daño o de quitarte la vida, o un empeoramiento brusco del ánimo.

Dos aclaraciones sobre la tabla. La somnolencia es el efecto más frecuente y, según la ficha técnica, suele desaparecer al continuar el tratamiento; esa es la razón de que se concentre la toma por la noche. Y la trazodona, a diferencia de otros antidepresivos sedantes, no tiene el aumento de peso entre sus efectos típicos: la ficha europea registra pérdida de peso y aumento del apetito, no ganancia de peso.

Quién no debe tomarlo

  • Quien haya tenido una reacción alérgica a la trazodona o a alguno de los componentes del comprimido.
  • En caso de intoxicación por alcohol o por hipnóticos.
  • Tras un infarto agudo de miocardio.
  • Menores de 18 años: la ficha técnica dice explícitamente que no debe utilizarse en niños ni adolescentes.
  • Junto con un IMAO (un tipo de antidepresivo antiguo), ni en las dos semanas siguientes a haberlo suspendido.

Además, hay situaciones que no lo impiden pero exigen precaución y vigilancia: antecedentes de epilepsia, enfermedad cardíaca (insuficiencia cardiaca, angina, arritmias, bloqueos, QT largo congénito), glaucoma de ángulo cerrado, problemas de próstata o para orinar, enfermedad del hígado y edad avanzada. En el embarazo la ficha recomienda, como medida de precaución, evitar su uso; los datos disponibles son limitados, menos de 200 embarazos a término. En la lactancia no se sabe bien cuánto pasa a la leche, así que la decisión se toma valorando beneficios y riesgos con el médico.

Interacciones importantes

La trazodona tiene más interacciones de lo que su fama de «pastilla suave para dormir» hace pensar. Las más relevantes:

  • IMAO: combinación que debe evitarse, con dos semanas de margen en ambos sentidos.
  • Otros fármacos serotoninérgicos (antidepresivos ISRS, tricíclicos, triptanes para la migraña, algunos analgésicos, hierba de San Juan): riesgo de síndrome serotoninérgico.
  • Alcohol y otros sedantes (ansiolíticos, hipnóticos, antihistamínicos, antipsicóticos): la trazodona intensifica su efecto. La ficha recomienda evitar el alcohol durante el tratamiento.
  • Medicamentos que elevan sus niveles (eritromicina, ketoconazol, itraconazol, ritonavir, indinavir): la coadministración debe evitarse cuando sea posible. Con ritonavir, la trazodona se duplicó en sangre y aparecieron náuseas, desmayo e hipotensión.
  • Medicamentos que la reducen (carbamazepina, fenitoína, barbitúricos, anticonceptivos orales): con carbamazepina, las concentraciones de trazodona cayeron un 76 %.
  • Fármacos que prolongan el QT: algunos antiarrítmicos, antipsicóticos y antibióticos. Aumenta el riesgo de arritmias graves.
  • Digoxina y fenitoína: sus niveles en sangre pueden subir. Warfarina: se han descrito cambios en el tiempo de protrombina.
  • Antihipertensivos: puede ser necesario reducir su dosis, porque el efecto hipotensor se suma.
  • Anestesia y relajantes musculares: la trazodona puede potenciarlos, así que conviene avisar antes de cualquier cirugía o procedimiento.

Preguntas frecuentes

¿La trazodona es un somnífero?

No por clasificación: es un antidepresivo cuyo efecto sedante es muy marcado. Esa es la razón de que se use tanto para dormir, pero el insomnio por sí solo no es una indicación autorizada y la evidencia de eficacia en insomnio crónico es débil. Si te la dieron solo para dormir, es razonable preguntar en consulta por qué esa opción y durante cuánto tiempo.

¿Cuánto tarda en hacer efecto?

Depende de qué efecto esperes. La somnolencia aparece la primera noche. El efecto antidepresivo necesita de dos a cuatro semanas desde que se alcanza la dosis efectiva. Juzgar un antidepresivo por cómo te sientes la primera semana es como juzgar un entrenamiento por la primera sesión.

¿La trazodona engorda?

No es uno de sus efectos característicos. La ficha técnica europea recoge pérdida de peso y aumento del apetito, pero no ganancia de peso; la etiqueta estadounidense registra pérdida de peso en el 6 % de los pacientes. Es una diferencia notable frente a otros antidepresivos sedantes, en los que el aumento de peso sí es un efecto esperado.

¿Crea dependencia?

La ficha técnica es explícita: no hay evidencia de que la trazodona tenga propiedades adictivas. Eso la diferencia de las benzodiacepinas y de otros hipnóticos. Lo que sí existe es un síndrome de retirada si se suspende de golpe tras un uso prolongado, que no es lo mismo que adicción: son síntomas de ajuste, con náuseas, dolor de cabeza y malestar.

¿Puedo dejarla cuando ya duerma bien?

La decisión de terminar un tratamiento es tan médica como la de empezarlo, y suspenderlo de golpe tiene consecuencias previsibles. Si crees que ya no la necesitas, eso se plantea en la consulta: tu médico puede diseñar una reducción gradual. En depresión, además, el tratamiento se suele mantener varios meses después de la mejoría, precisamente para que no vuelva.


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Escrito y revisado por el Dr. Jorge Enrique Rojas Rodríguez
Médico internista · Epidemiología clínica y bioestadística ·
Revisado el 4 de noviembre de 2026.

Esta información es educativa y no sustituye la consulta con tu médico. No inicies, suspendas ni cambies la dosis de ningún medicamento por tu cuenta. Si tienes pensamientos de hacerte daño, busca ayuda hoy mismo: acude a un servicio de urgencias o contacta la línea de apoyo en salud mental de tu país.

Referencias

  • Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios. Ficha técnica de trazodona 100 mg comprimidos, revisión de mayo de 2026. CIMA. cima.aemps.es
  • Etiqueta de trazodona hidrocloruro comprimidos, DailyMed (National Library of Medicine). dailymed.nlm.nih.gov
  • Trazodone for insomnia. FPIN Clinical Inquiries, American Family Physician, 2023. aafp.org
  • Sateia MJ, Buysse DJ, Krystal AD, et al. Clinical practice guideline for the pharmacologic treatment of chronic insomnia in adults. J Clin Sleep Med. 2017;13(2):307-349. doi.org/10.5664/jcsm.6470

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