Son los dos hierros orales que más se recetan en Latinoamérica, y la comparación entre ellos resume un dilema clásico de la medicina: el más eficaz no siempre es el mejor tolerado, y el mejor tolerado no siempre es el que resuelve el problema.
La evidencia disponible apunta en una dirección bastante clara: el sulfato ferroso sube más la hemoglobina, y el hierro polimaltosado produce menos molestias digestivas. Por eso muchas normas de la región colocan al sulfato ferroso como primera elección y al polimaltosado como alternativa. Qué conviene en tu caso depende de tu grado de anemia y de cómo toleres el tratamiento, y lo decide tu médico.
En 30 segundos
- Son sales distintas: uno es hierro en forma iónica libre, el otro va envuelto en un complejo con un azúcar.
- Un metaanálisis en niños encontró mayor subida de hemoglobina con sulfato ferroso, y más efectos digestivos con él.
- En Perú, la norma técnica vigente indica el sulfato ferroso como primera opción y el polimaltosado como alternativa.
- No son intercambiables miligramo a miligramo: lo que se compara es el hierro elemental.
Qué los diferencia
El sulfato ferroso libera hierro en forma iónica dentro del intestino. Ese hierro libre es el que se absorbe con facilidad, y también el que irrita la mucosa. Es la explicación de sus dos caras: buena eficacia y peor tolerancia.
El hierro polimaltosado —su nombre completo es complejo de hidróxido férrico polimaltosado— lleva el hierro envuelto en una estructura de azúcar, como un caramelo relleno. Casi no libera hierro suelto en el intestino, sino que se absorbe de forma más controlada. Eso reduce la irritación, pero también hace que la entrada de hierro sea más lenta.
Qué dice la evidencia
La comparación más útil disponible es una revisión sistemática con metaanálisis publicada en Indian Pediatrics en 2023, que reunió ocho ensayos aleatorizados con 495 niños con anemia por deficiencia de hierro. El resultado fue que el sulfato ferroso logró un aumento de hemoglobina significativamente mayor que las otras formulaciones, incluido el polimaltosado, con una diferencia media de 0,53 g/dL. La contraparte también fue significativa: más efectos adversos gastrointestinales con el sulfato ferroso.
Conviene leer esos números con cuidado. Se trata de un conjunto de estudios pequeños, hechos sobre todo en población pediátrica, y no todos los ensayos individuales apuntan en la misma dirección: algunos no encontraron diferencias claras. La evidencia en adultos es más limitada todavía. Lo que sí hay es una tendencia consistente, y es la que han recogido varias normas nacionales.
En Perú, por ejemplo, la norma técnica del Ministerio de Salud sobre anemia por deficiencia de hierro indica el sulfato ferroso como primera elección y contempla el hierro polimaltosado como alternativa a partir de los seis meses de edad.
Qué pesa en la decisión
Estos son los factores que un médico pone sobre la mesa:
- Qué tan baja está la hemoglobina. En una anemia importante, la velocidad de corrección importa más que la comodidad.
- Si ya fracasó un intento previo por intolerancia. Un tratamiento que se abandona no sirve, por muy eficaz que sea en teoría.
- La edad y la presentación disponible. En lactantes influye el sabor y el volumen de las gotas.
- El acceso y el costo. En muchos sistemas públicos de la región el sulfato ferroso se distribuye de forma gratuita.
- Qué más toma la persona, porque ambos comparten interacciones con calcio, lácteos, té, café y varios medicamentos.
Una precisión práctica que evita errores en la farmacia: no son equivalentes en miligramos. Un producto de 100 mg de hierro polimaltosado y uno de 300 mg de sulfato ferroso pueden aportar cantidades de hierro elemental completamente distintas. La cifra que hay que comparar es siempre la de hierro elemental, y aparece en el envase.
Señal de alarma con cualquiera de los dos: dolor abdominal intenso con vómitos, vómito con sangre, o heces negras pegajosas junto con mareo, palidez creciente o palpitaciones. Y siempre, ante la sospecha de que un niño ingirió hierro: emergencia inmediata.
Preguntas frecuentes
Si el sulfato ferroso me cae mal, ¿puedo cambiar solo a polimaltosado?
Es una opción que existe, pero el cambio implica recalcular la dosis de hierro elemental y valorar si tu anemia lo permite. No lo hagas por tu cuenta: plántealo en la consulta.
¿El polimaltosado también hay que tomarlo lejos del café y de los lácteos?
Las recomendaciones de separación varían según el producto y su prospecto lo especifica. Como regla general conviene mantener la misma prudencia con calcio, té y café, y consultar la ficha del producto concreto.
¿El más caro es el mejor?
El precio no predice la eficacia. En este caso, la formulación con más respaldo para subir la hemoglobina es también la más antigua y la más barata. Lo que decide es tu situación clínica, no el costo.
Sigue leyendo: la guía completa del sulfato ferroso detalla dosis y precauciones, y una comparación del mismo estilo entre dos fármacos de la sangre está en aspirina o clopidogrel.
Escrito y revisado por el Dr. Jorge Enrique Rojas Rodríguez
Médico internista · Epidemiología clínica y bioestadística ·
Revisado el 31 de agosto de 2026.
Esta información es educativa y no sustituye la consulta con tu médico. No inicies, suspendas ni cambies la dosis de ningún medicamento por tu cuenta.
Referencias
- Iron Preparations in the Management of Iron Deficiency Anemia in Infants and Children: A Systematic Review and Meta-Analysis. Indian Pediatrics. 2023.
- Ministerio de Salud del Perú. RM N° 251-2024/MINSA, NTS N° 213-MINSA/DGIESP-2024 sobre anemia por deficiencia de hierro.
- National Institutes of Health, Office of Dietary Supplements. Iron — Fact Sheet for Health Professionals.