Metformina: para qué sirve, dosis y efectos secundarios

La metformina es el medicamento más recetado del mundo para la diabetes tipo 2. Lleva más de sesenta años en uso, cuesta poco y sigue siendo el primer escalón del tratamiento en casi todas las guías. Esto es lo que hace, cómo se toma y qué conviene vigilar.

La metformina sirve para bajar la glucosa (el azúcar de la sangre) en personas con diabetes tipo 2. Lo consigue sobre todo frenando la cantidad de glucosa que fabrica el hígado y ayudando a que tu cuerpo responda mejor a su propia insulina. Por sí sola casi nunca provoca bajones de azúcar, y su molestia más frecuente es digestiva durante las primeras semanas.

Lo esencial en 30 segundos

  • Es el tratamiento inicial de elección en la mayoría de personas con diabetes tipo 2.
  • No estimula al páncreas a soltar insulina, así que sola no suele causar hipoglucemia (azúcar bajo).
  • Casi siempre se toma con las comidas: es lo que mejor reduce las náuseas y la diarrea del inicio.
  • La dosis se sube poco a poco, en semanas, y la decide tu médico según tu control y tu función del riñón.
  • Su complicación grave —la acidosis láctica— es muy rara, pero exige atención inmediata si aparece.

Para qué sirve

El uso principal y mejor establecido de la metformina es la diabetes tipo 2, en adultos y también en menores a partir de los 10 años cuando el médico lo indica. Se usa sola o combinada con otros antidiabéticos o con insulina.

Además, se emplea en otras dos situaciones bien documentadas. La primera es la prediabetes: en el estudio Diabetes Prevention Program, la metformina redujo alrededor de un 31 % la aparición de diabetes tipo 2 frente a placebo, aunque los cambios de alimentación y actividad física fueron todavía más eficaces (cerca de un 58 %). La segunda es el síndrome de ovario poliquístico, donde puede ayudar a mejorar la resistencia a la insulina (la dificultad del cuerpo para responder a esa hormona) y la regularidad de los ciclos. En ambos casos la indicación la valora tu médico, porque no todas las agencias sanitarias la aprueban formalmente para ello.

Lo que la metformina no es: un medicamento para adelgazar. Su efecto sobre el peso existe, pero es modesto. Lo explicamos en detalle más abajo.

Cómo funciona

Imagina que tu hígado es una despensa que guarda azúcar y la va soltando a la sangre para que no te falte energía entre comidas. En la diabetes tipo 2 esa despensa se queda con la puerta entreabierta: suelta glucosa incluso cuando ya tienes de sobra, sobre todo de madrugada. La metformina no cierra la puerta de golpe: baja el caudal. Reduce la producción de glucosa del hígado a un ritmo más razonable.

Al mismo tiempo hace algo en el músculo: mejora la sensibilidad a la insulina, es decir, consigue que la llave (la insulina) vuelva a abrir bien la cerradura de las células para que entre el azúcar. Y reduce algo la absorción de glucosa en el intestino.

La consecuencia práctica de todo esto es importante: como no obliga al páncreas a fabricar más insulina, la metformina sola rara vez baja el azúcar por debajo de lo normal. El riesgo de hipoglucemia aparece cuando se combina con insulina o con fármacos que sí estimulan al páncreas (las sulfonilureas, por ejemplo).

Cómo se toma

Los rangos que siguen son información de referencia, no una pauta para ti. Quién define tu dosis, cuándo la sube y cuándo la baja es tu médico tratante, y no debe cambiarse por cuenta propia.

La metformina de liberación inmediata suele iniciarse con 500 mg una o dos veces al día, o 850 mg una vez al día, siempre con la comida. A partir de ahí se sube de forma escalonada cada una o dos semanas. Las dosis de mantenimiento habituales se sitúan alrededor de 1.500 a 2.000 mg al día repartidos, y el máximo habitual está en torno a 2.000–2.550 mg diarios según el país y la ficha del producto.

La de liberación prolongada (verás las siglas XR, AP o ER en la caja) se toma normalmente una vez al día con la cena, y el máximo habitual ronda los 2.000 mg diarios. Estos comprimidos no se parten ni se mastican: si rompes la matriz, liberas todo de golpe. Es normal encontrar en las heces algo parecido a la cáscara del comprimido; es el armazón inerte, no medicamento sin absorber.

Dos reglas prácticas que marcan la diferencia: subir despacio y tomarla con alimento. La mayoría de los abandonos ocurren en las dos primeras semanas por molestias digestivas que se podrían haber evitado con una subida más lenta.

Efectos secundarios

FrecuenciaQué puedes notar
FrecuentesDiarrea, náuseas, dolor o distensión abdominal, gases, pérdida de apetito y sabor metálico. Suelen aparecer al inicio o al subir la dosis y mejorar en semanas.
Poco frecuentesDéficit de vitamina B12 con el uso prolongado, que puede dar cansancio, anemia u hormigueo en manos y pies. Por eso se controla periódicamente en analítica. También enrojecimiento cutáneo o picor, poco habituales.
Señales de alarmaAcude hoy mismo a emergencia si aparecen a la vez: respiración rápida o sensación de falta de aire sin causa clara, dolor muscular intenso y generalizado, dolor abdominal fuerte con vómitos que no ceden, frío, somnolencia intensa o confusión. Ese conjunto puede corresponder a acidosis láctica, una complicación muy rara pero grave. También consulta pronto si tienes vómitos o diarrea abundantes por otra causa y no puedes hidratarte.

Conviene poner la acidosis láctica en su sitio: es excepcional en personas con la función del riñón conservada y sin enfermedad aguda. El riesgo sube cuando se junta con deshidratación, infección grave, falta de oxígeno, insuficiencia renal o consumo excesivo de alcohol.

Quién no debe tomarlo

  • Personas con insuficiencia renal grave. Como referencia, las agencias reguladoras contraindican la metformina cuando el filtrado glomerular estimado está por debajo de 30 ml/min/1,73 m², y desaconsejan iniciarla entre 30 y 45. Entre 45 y 60 suele mantenerse con controles más frecuentes.
  • Situaciones agudas que comprometan el riñón o la oxigenación: deshidratación importante, infección grave, shock, infarto reciente, insuficiencia cardiaca descompensada, insuficiencia respiratoria.
  • Cetoacidosis diabética o estado hiperosmolar.
  • Enfermedad hepática avanzada e intoxicación alcohólica aguda o alcoholismo.
  • Alergia conocida a la metformina.

Caso aparte: embarazo y lactancia. La metformina atraviesa la placenta y se usa en algunas situaciones concretas, como la diabetes gestacional o el síndrome de ovario poliquístico, aunque en varias guías la insulina sigue siendo la primera opción durante el embarazo. La evidencia sobre efectos a largo plazo en el hijo es limitada. Durante la lactancia pasa a la leche en cantidades muy pequeñas y suele considerarse compatible. En ambos casos la decisión es individual y corresponde a tu médico.

Interacciones importantes

  • Contraste yodado de tomografías y cateterismos: en ciertas condiciones se suspende la metformina antes de la prueba y se reanuda unas 48 horas después, tras comprobar la función renal. Avisa siempre de que la tomas.
  • Alcohol en cantidades altas o en atracón: aumenta el riesgo de acidosis láctica y de hipoglucemia si además llevas horas sin comer.
  • Fármacos que pueden afectar al riñón si te deshidratas: antiinflamatorios tipo ibuprofeno o diclofenaco, diuréticos, y los antihipertensivos que terminan en «-pril» o «-sartán».
  • Medicamentos que compiten con su eliminación renal y elevan sus niveles: cimetidina, dolutegravir, ranolazina o vandetanib, entre otros.
  • Topiramato y acetazolamida, que acidifican y suman riesgo.
  • Corticoides, diuréticos tiazídicos y algunos broncodilatadores suben la glucosa y pueden descontrolar el tratamiento.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto tarda la metformina en hacer efecto?

Empieza a actuar sobre la glucosa en los primeros días, pero el efecto completo se valora a las 4–6 semanas, y en la hemoglobina glucosilada (la media de tus azúcares de los últimos tres meses) a los tres meses.

¿La metformina se toma de por vida?

En muchas personas es un tratamiento de largo plazo, porque la diabetes tipo 2 también lo es. En otras, si el control mejora mucho con cambios de peso y hábitos, el médico puede replantear la dosis. Esa revisión se hace en consulta, con analíticas; no se suspende por cuenta propia.

¿Qué pasa si olvido una dosis?

La regla general es tomarla cuando lo recuerdes si falta bastante para la siguiente, y saltarla si ya estás cerca. Nunca se toman dos juntas para compensar.

¿La metformina daña el riñón?

No se considera un fármaco que dañe el riñón. Lo que ocurre es lo contrario: como se elimina por vía renal, es el riñón el que condiciona su uso. Por eso se vigila el filtrado glomerular al menos una vez al año, y más a menudo si ya está reducido.

¿Hay que tomar vitamina B12 con metformina?

No de forma automática. El uso prolongado puede reducir los niveles de vitamina B12, así que se recomienda medirla periódicamente, sobre todo si llevas años con el tratamiento, tienes anemia o notas hormigueos. Si está baja, tu médico decidirá si suplementarla.


Sigue leyendo sobre metformina: qué pasa realmente si la mezclas con alcohol, si de verdad adelgaza, en qué momento del día conviene tomarla, en qué se diferencia de la empagliflozina y con qué marcas se vende en Latinoamérica.

Escrito y revisado por el Dr. Jorge Enrique Rojas Rodríguez
Médico internista · Epidemiología clínica y bioestadística
Revisado el 17 de agosto de 2026.

Esta información es educativa y no sustituye la consulta con tu médico. No inicies, suspendas ni cambies la dosis de ningún medicamento por tu cuenta.

Referencias

  • U.S. Food and Drug Administration. Glucophage (metformin hydrochloride) tablets — Highlights of Prescribing Information.
  • Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS). Ficha técnica de metformina. Centro de Información de Medicamentos (CIMA).
  • American Diabetes Association. Standards of Care in Diabetes. Diabetes Care (edición vigente).
  • Diabetes Prevention Program Research Group. Reduction in the incidence of type 2 diabetes with lifestyle intervention or metformin. N Engl J Med. 2002;346(6):393-403.
  • MedlinePlus, Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. Metformina.