La amitriptilina nació como antidepresivo en los años sesenta y hoy, en la práctica, se usa sobre todo para otra cosa: el dolor de origen nervioso. Entender esa doble vida explica casi todas las dudas que genera.
La amitriptilina es un antidepresivo tricíclico que también alivia el dolor neuropático, el que nace de un nervio dañado. Se toma casi siempre por la noche, porque da sueño, y para el dolor se usa a dosis bastante más bajas que para la depresión. Su principal inconveniente es el grupo de efectos llamados anticolinérgicos: boca seca, estreñimiento y visión borrosa.
Lo esencial en 30 segundos
- Es un antidepresivo tricíclico. Bloquea la recaptación de noradrenalina y serotonina, y por el camino toca muchos otros receptores: de ahí salen sus efectos secundarios.
- Para dolor neuropático, la ficha técnica británica describe 25 a 75 mg al día por la noche, empezando con 10 a 25 mg. Para depresión, las dosis son más altas. Quien las define es tu médico.
- El efecto analgésico tarda de 2 a 4 semanas en notarse. No es un calmante de rescate.
- Se toma por la noche: su semivida es de unas 25 horas y la somnolencia es un efecto muy frecuente.
- En personas mayores, los criterios de Beers recomiendan evitarla, por sus efectos anticolinérgicos y el riesgo de caídas.
Para qué sirve
Aquí hay un dato que sorprende a mucha gente: lo que está aprobado depende del país. La agencia estadounidense, la FDA, la autoriza únicamente para el alivio de los síntomas de la depresión. En el Reino Unido, en cambio, su ficha técnica recoge cinco indicaciones: depresión mayor en adultos, dolor neuropático en adultos, prevención de la cefalea tensional crónica, prevención de la migraña y enuresis nocturna en niños a partir de los 6 años.
Eso significa que, en varios países, cuando un médico la indica para una neuropatía diabética o para una neuralgia, lo hace fuera de la indicación aprobada localmente, apoyándose en la evidencia y en las guías internacionales. No es irregular ni improvisado: la guía británica NICE la incluye entre las cuatro opciones de tratamiento inicial del dolor neuropático, junto con duloxetina, gabapentina y pregabalina.
Cómo funciona
Piensa en la médula espinal como una centralita telefónica que decide qué llamadas de dolor pasan al cerebro. El cerebro, a su vez, baja cables para atenuar el volumen de esas llamadas, y esos cables funcionan con noradrenalina y serotonina.
La amitriptilina impide que esas dos sustancias se recojan tan rápido del espacio entre neuronas. El resultado es que el cable inhibidor que baja del cerebro trabaja más rato: la centralita deja pasar menos llamadas. Esa es la explicación más aceptada de su efecto analgésico, y es independiente de su efecto antidepresivo, lo que explica por qué funciona a dosis mucho menores y por qué ayuda también a personas sin depresión.
El problema es que la molécula es poco selectiva: además de esos transportadores, bloquea receptores de acetilcolina, de histamina y adrenérgicos. De ahí vienen, respectivamente, la boca seca y el estreñimiento, la somnolencia, y el mareo al ponerse de pie. La propia etiqueta estadounidense reconoce que el mecanismo exacto en humanos no se conoce del todo.
Cómo se toma
Lo que sigue son rangos de referencia tomados de las fichas técnicas, para que entiendas el orden de magnitud. No es una pauta para ti: la dosis la define tu médico tratante según tu edad, tu corazón, tus otros medicamentos y tu respuesta, y no debe modificarse por cuenta propia.
- Dolor neuropático (ficha británica): inicio de 10 a 25 mg por la noche; rango habitual de 25 a 75 mg al día; aumentos de 10 a 25 mg cada 3 a 7 días según tolerancia; no se recomienda una dosis única superior a 75 mg.
- Depresión (etiqueta estadounidense): en pacientes ambulatorios, 75 mg al día repartidos, con posibilidad de subir hasta 150 mg al día; o bien 50 a 100 mg al acostarse, aumentando de 25 en 25 o de 50 en 50. Mantenimiento habitual de 50 a 100 mg al día.
- Personas mayores y adolescentes: dosis más bajas. La ficha británica recomienda, en mayores de 65 años con dolor neuropático, iniciar con 10 a 25 mg por la noche y usar con precaución las dosis superiores a 75 mg.
- Niños: no se recomienda para depresión en menores de 12 años, y su seguridad y eficacia no están establecidas en población pediátrica.
Dos cosas importan tanto como la cantidad. La primera es la paciencia: para el dolor, el efecto suele verse a las 2 a 4 semanas, y en depresión puede tardar hasta 30 días. Abandonarla en la primera semana porque “no hace nada” es la forma más común de no darle la oportunidad. La segunda es que no se suspende de golpe: la retirada brusca tras un tratamiento prolongado puede dar náuseas, dolor de cabeza y malestar general.
Efectos secundarios
| Frecuencia | Qué puedes notar |
|---|---|
| Frecuentes | Somnolencia y sensación de estar “espeso” al día siguiente. Boca seca. Estreñimiento. Visión borrosa y dificultad para enfocar de cerca. Mareo al ponerse de pie. Temblor fino. Dolor de cabeza. Palpitaciones y taquicardia. Aumento de peso. Sudoración. |
| Poco frecuentes o raros | Dificultad para orinar o retención de orina. Alteraciones del gusto. Sodio bajo en sangre (hiponatremia), con dolor de cabeza, dificultad para concentrarse, debilidad e inestabilidad. Aumento de la presión dentro del ojo. Alteraciones de la libido. Caída de cabello. Cambios en el azúcar en sangre. Alteraciones del ritmo o de la conducción cardíaca. |
| Señales de alarma: busca atención hoy mismo | Pensamientos de hacerte daño, o empeoramiento brusco del ánimo o de la agitación, sobre todo en las primeras semanas o tras un cambio de dosis. Dolor o enrojecimiento intenso de un ojo con visión borrosa, halos y náuseas (posible crisis de glaucoma). Imposibilidad de orinar. Desmayo, palpitaciones intensas o mareo con sensación de ir a perder el conocimiento. Fiebre alta con rigidez, confusión, temblores y sudoración profusa. Convulsión. Confusión de aparición brusca en una persona mayor. Piel u ojos amarillos. Fiebre con llagas en la boca o infecciones repetidas. |
Sobre el primer punto de las señales de alarma conviene ser claro, sin alarmismo. Todos los antidepresivos llevan una advertencia reguladora sobre un aumento del riesgo de pensamientos y conductas suicidas en niños, adolescentes y adultos jóvenes durante los primeros tiempos del tratamiento. En los estudios a corto plazo ese aumento no se observó en mayores de 24 años, y en personas de 65 o más el riesgo resultó menor que con placebo. La conclusión práctica no es evitar el tratamiento, sino vigilar de cerca las primeras semanas y los cambios de dosis, a cualquier edad, y que la familia sepa a quién llamar. Si estás pasando por un momento así, cuéntalo: tu médico puede ayudarte a encontrar el apoyo adecuado.
Quién no debe tomarlo
- Alergia previa a la amitriptilina.
- Tratamiento con inhibidores de la monoaminooxidasa. La combinación está contraindicada y deben pasar al menos 14 días tras suspender el IMAO antes de iniciarla.
- Infarto de miocardio reciente o fase de recuperación aguda tras un infarto.
- Cualquier grado de bloqueo cardíaco, trastornos del ritmo o insuficiencia coronaria, según la ficha británica.
- Enfermedad hepática grave.
- Tratamiento con cisaprida, por riesgo de alargamiento del QT y arritmias.
Y hay situaciones que exigen una valoración especialmente cuidadosa: glaucoma de ángulo estrecho, antecedentes de retención urinaria, epilepsia o antecedente de convulsiones, enfermedad cardiovascular, hipertiroidismo, trastorno bipolar o antecedentes familiares de bipolaridad, y edad avanzada. Una cirugía programada también es motivo de conversación previa: la etiqueta recomienda suspenderla varios días antes cuando sea posible, algo que organiza el equipo médico.
Interacciones importantes
Riesgo de síndrome serotoninérgico al combinarla con otros fármacos que aumentan la serotonina: triptanes, otros antidepresivos, inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina, duales, fentanilo, litio, tramadol, triptófano, buspirona y hierba de San Juan. El tramadol merece una mención aparte porque es un calmante muy usado precisamente en dolor crónico: la combinación se hace, pero con supervisión.
Fármacos que suben sus niveles en sangre al frenar la enzima que la metaboliza (la CYP2D6): fluoxetina, paroxetina, sertralina, quinidina, cimetidina, fenotiazinas, propafenona y flecainida. Con fluoxetina, por su vida larga, la etiqueta señala que pueden ser necesarias hasta 5 semanas de intervalo. Además, entre un 7 y un 10 % de las personas de origen caucásico metaboliza este fármaco de forma lenta por genética, y en ellas la exposición puede multiplicarse varias veces con la misma dosis. El topiramato también puede elevarla de forma marcada en algunas personas.
Suma de efectos: con otros fármacos anticolinérgicos aumenta el riesgo de retención urinaria, íleo e hiperpirexia; con alcohol, barbitúricos y otros depresores del sistema nervioso, la sedación; con diuréticos, el riesgo de hiponatremia. También puede bloquear el efecto antihipertensivo de la guanetidina y fármacos similares, y con disulfiram se ha descrito delirio.
Preguntas frecuentes
Me la dieron para el dolor y en el prospecto dice antidepresivo. ¿Es un error?
No. Es el mismo medicamento con dos usos distintos y a dosis distintas. En el Reino Unido el dolor neuropático figura entre sus indicaciones autorizadas; en Estados Unidos, el prospecto solo menciona la depresión, aunque su uso analgésico es estándar y está recogido en las guías. Si el prospecto de tu país te genera dudas, coméntalo en consulta: es una pregunta razonable.
¿Puedo dejar de tomarla cuando el dolor mejore?
Esa decisión y la forma de hacerlo son de tu médico. La retirada brusca tras un uso prolongado puede dar náuseas, dolor de cabeza y malestar, y una reducción demasiado rápida se ha asociado a irritabilidad, inquietud y alteraciones del sueño. Por eso se baja de forma gradual y con un plan. La etiqueta aclara que estos síntomas no indican adicción.
¿Puedo tomar alcohol?
La amitriptilina potencia el efecto del alcohol y de otros depresores del sistema nervioso, así que la somnolencia y la torpeza se multiplican. La etiqueta añade una advertencia específica para quienes consumen alcohol en exceso. Lo prudente es hablarlo con tu médico y no improvisar.
¿Se puede tomar en el embarazo o la lactancia?
La evidencia es limitada y conviene decirlo así. La amitriptilina atraviesa la placenta; se han descrito unos pocos casos de efectos adversos en recién nacidos de madres que la tomaron, sin que se haya establecido una relación causal, y no hay estudios adecuados y bien controlados en embarazadas. La etiqueta indica usarla durante el embarazo solo si el beneficio justifica el riesgo. En lactancia se excreta en la leche; en el caso descrito con 100 mg al día, el fármaco se detectó en la leche pero no en el suero del lactante. Es una decisión para tomar con tu médico, caso por caso.
¿Por qué me receta pocas cajas a la vez?
Es una práctica recomendada en la propia etiqueta del medicamento: prescribir la menor cantidad compatible con un buen manejo. La amitriptilina tiene un margen estrecho entre la dosis terapéutica y la tóxica, sobre todo a nivel cardíaco. No es desconfianza: es una medida de seguridad estándar con este grupo de fármacos. Por la misma razón conviene guardarla fuera del alcance de niños y de otras personas.
Sigue leyendo: las precauciones que más importan después de los 65, por qué aparece la boca seca y qué ayuda, cuál es el mejor horario para tomarla, en qué se diferencia de la duloxetina y con qué marcas se vende en Latinoamérica.
Escrito y revisado por el Dr. Jorge Enrique Rojas Rodríguez
Médico internista · Epidemiología clínica y bioestadística ·
Revisado el 2 de noviembre de 2026.
Esta información es educativa y no sustituye la consulta con tu médico. No inicies, suspendas ni cambies la dosis de ningún medicamento por tu cuenta.
Referencias
- U.S. Food and Drug Administration. Amitriptyline hydrochloride tablets USP, prescribing information. accessdata.fda.gov
- MHRA / electronic Medicines Compendium. Amitriptyline 10 mg film-coated tablets, summary of product characteristics. medicines.org.uk
- National Institute for Health and Care Excellence. Neuropathic pain in adults: pharmacological management in non-specialist settings. CG173. nice.org.uk
- American Geriatrics Society 2023 updated AGS Beers Criteria. J Am Geriatr Soc. 2023. PubMed 37139824
- Moore RA, Derry S, Aldington D, Cole P, Wiffen PJ. Amitriptyline for neuropathic pain in adults. Cochrane Database Syst Rev. 2015;(7):CD008242. PMC6447238