Venlafaxina: para qué sirve, dosis y efectos secundarios

La venlafaxina es uno de los antidepresivos más usados cuando un ISRS no fue suficiente. Funciona bien, pero tiene tres particularidades que conviene conocer desde el primer día: sube la presión arterial, hace sudar y no se deja de tomar de golpe. Aquí está todo lo práctico.

La venlafaxina sirve para tratar la depresión mayor y varios trastornos de ansiedad en adultos: ansiedad generalizada, ansiedad social y trastorno de pánico. Actúa aumentando la disponibilidad de dos mensajeros químicos del cerebro, la serotonina y la noradrenalina. Se toma una vez al día con comida y tarda varias semanas en dar su efecto completo.

Lo esencial en 30 segundos

  • Es un IRSN (inhibidor de la recaptación de serotonina y noradrenalina): actúa sobre dos sistemas, no solo uno como los ISRS.
  • Aprobada en adultos para depresión mayor, ansiedad generalizada, ansiedad social y trastorno de pánico.
  • En la forma de liberación prolongada se empieza con 75 mg al día (a veces 37,5 mg los primeros días) y el rango habitual llega hasta 225 mg.
  • Sube la presión arterial de forma dependiente de la dosis, así que hay que medirla antes de empezar y después de cada aumento.
  • No se suspende de golpe. La retirada brusca provoca síntomas muy molestos; se baja poco a poco y con tu médico.

Para qué sirve

La forma de liberación prolongada está aprobada en adultos para cuatro indicaciones:

  • Trastorno depresivo mayor.
  • Trastorno de ansiedad generalizada, esa preocupación constante y agotadora que no se apaga.
  • Trastorno de ansiedad social, el miedo intenso a las situaciones en las que puedes ser juzgado.
  • Trastorno de pánico, con o sin agorafobia.

En la práctica se usa también para otros cuadros, fuera de ficha técnica, cuando el médico lo considera justificado. Lo que no es la venlafaxina: un calmante para tomar cuando estés mal. No funciona «a demanda». Su efecto depende de tomarla todos los días durante semanas.

La ficha indica de forma expresa que no está aprobada para menores de 18 años.

Cómo funciona

Piensa en las neuronas como dos personas hablando a través de un pasillo estrecho. Una lanza un mensaje químico, la otra lo recibe, y lo que sobra se recoge rápido del suelo para reutilizarlo. Esa recogida se llama recaptación.

La venlafaxina frena a los dos «recogedores»: el de la serotonina y el de la noradrenalina. El resultado es que el mensaje se queda más tiempo en el pasillo y la señal llega más clara. Los ISRS clásicos, como la sertralina o el escitalopram, frenan solo al primero. De ahí la diferencia de perfil: la venlafaxina aporta el componente noradrenalérgico, y con él también el efecto sobre la presión arterial y la sudoración.

Importante: ese cambio químico ocurre en días, pero la mejoría clínica tarda semanas. El cerebro necesita tiempo para reorganizarse. Por eso casi nadie se siente mejor en la primera semana, y por eso abandonar a los diez días «porque no hace nada» es el error más frecuente.

Cómo se toma

Lo que sigue son los rangos de la ficha técnica, como referencia para que entiendas tu receta. Quien define tu dosis es tu médico tratante, según tu diagnóstico, tu respuesta y tu presión arterial, y no debe cambiarse por cuenta propia.

  • Depresión y ansiedad generalizada: inicio con 75 mg al día; puede empezarse con 37,5 mg durante 4 a 7 días para tolerar mejor. Objetivo habitual 75 mg, máximo 225 mg al día, con subidas de hasta 75 mg y al menos 4 días entre cada aumento.
  • Ansiedad social: 75 mg al día, dosis fija. Subir no aportó beneficio adicional.
  • Trastorno de pánico: 37,5 mg durante la primera semana, luego 75 mg, hasta unos 225 mg si hace falta, con al menos 7 días entre aumentos.
  • Con el riñón afectado: se reduce la dosis diaria entre un 25 % y un 50 %; en insuficiencia grave o en hemodiálisis, al menos un 50 %.
  • Con el hígado afectado: se reduce un 50 % en la afectación leve o moderada, y al menos un 50 % en la grave o en cirrosis.

Práctica diaria: tómala una vez al día con comida, siempre a la misma hora. Las cápsulas de liberación prolongada se tragan enteras, sin masticar ni partir; si no puedes tragarlas, la ficha permite abrir la cápsula y verter su contenido sobre compota de manzana y tragarlo de inmediato sin masticar, pero confirma antes con tu farmacéutico que tu presentación lo admite.

Efectos secundarios

Los porcentajes vienen de los ensayos con placebo e incluyen a más de 3.500 personas tratadas. Muchos de estos efectos ceden en las primeras dos o tres semanas.

FrecuenciaQué puedes notar
FrecuentesNáuseas (30,0 % frente a 11,8 % con placebo), insomnio (17,8 %), mareo (15,8 %), somnolencia (15,3 %), boca seca (14,8 %), sudoración incluidos los sudores nocturnos (11,4 %), pérdida de apetito (9,8 %), estreñimiento (9,3 %), alteración de la eyaculación u orgasmo en hombres (9,9 %), descenso del deseo sexual (5,1 %).
Poco frecuentesSubida sostenida de la presión arterial, aumento del colesterol, sodio bajo en sangre, pupilas dilatadas y visión borrosa, temblor, moretones o sangrado fácil, alteraciones del ciclo menstrual.
Señales de alarmaBusca atención médica hoy mismo si aparece: pensamientos de hacerte daño o de quitarte la vida, o un empeoramiento brusco del ánimo, agitación intensa o impulsividad nueva; fiebre con rigidez o sacudidas musculares, agitación, sudoración profusa, diarrea y latidos rápidos a la vez (posible síndrome serotoninérgico); confusión, debilidad marcada o una convulsión; dolor intenso de un ojo con visión borrosa, halos y ojo rojo; sangrado que no se detiene, vómito con sangre o heces negras; reacción alérgica con hinchazón de labios o lengua y dificultad para respirar.

Sobre el primer punto de la lista de alarma, con toda claridad: la ficha de todos los antidepresivos lleva una advertencia destacada porque, en los estudios a corto plazo, aumentaron los pensamientos y las conductas suicidas en niños, adolescentes y adultos jóvenes. Por eso las primeras semanas y los cambios de dosis son períodos de vigilancia estrecha, sobre todo en menores de 25 años. Esto no es un motivo para no tratarse: la depresión sin tratar también tiene riesgo. Es un motivo para no estar solo en ese tramo y para tener a mano a quién llamar. Si estás teniendo pensamientos de hacerte daño, busca ayuda hoy: acude a emergencias o contacta a tu médico o a alguien de confianza ahora mismo.

Quién no debe tomarla

  • Quien tenga alergia a la venlafaxina, al succinato de desvenlafaxina o a algún excipiente.
  • Quien esté tomando un IMAO (inhibidor de la monoaminooxidasa), incluidos el linezolid y el azul de metileno intravenoso, o lo haya dejado hace menos de 14 días. Al revés, deben pasar al menos 7 días desde la última venlafaxina antes de iniciar un IMAO.

Y situaciones que exigen cautela especial o vigilancia extra:

  • Hipertensión no controlada: conviene tenerla bajo control antes de empezar, y medir la presión después.
  • Glaucoma de ángulo estrecho no tratado: la ficha recomienda evitarla.
  • Epilepsia o antecedente de convulsiones: se usa con precaución.
  • Personas mayores o que toman diuréticos: más riesgo de sodio bajo en sangre. Se han descrito niveles por debajo de 110 mmol/L.
  • Colesterol alto: en los ensayos, el 5,3 % de quienes tomaron venlafaxina tuvo aumentos clínicamente relevantes del colesterol, frente al 0,0 % con placebo.
  • Embarazo: el uso en el tercer trimestre puede asociarse a síntomas de adaptación en el recién nacido, como dificultad respiratoria, inestabilidad de la temperatura, problemas para alimentarse, temblor o irritabilidad. No es una prohibición: es una decisión compartida, porque dejar una depresión sin tratar en el embarazo también tiene riesgos. Háblalo con tu médico antes de cambiar nada.
  • Lactancia: los datos son limitados y conviene valorarlo caso por caso.

Interacciones importantes

  • Otros fármacos serotoninérgicos (otros antidepresivos, triptanes para la migraña, tramadol, litio, hierba de San Juan): suman riesgo de síndrome serotoninérgico.
  • Aspirina, antiinflamatorios, warfarina y antiagregantes: aumentan el riesgo de sangrado al combinarse con venlafaxina. No es motivo para dejar nada por tu cuenta, sí para que ambos médicos lo sepan.
  • Inhibidores del CYP3A (algunos antifúngicos, algunos antibióticos): elevan los niveles de venlafaxina y puede hacer falta bajar la dosis.
  • Medicamentos para perder peso, incluida la fentermina: no se recomienda combinarlos.
  • Alcohol y otros depresores del sistema nervioso: la combinación no se ha evaluado de forma sistemática y conviene prudencia.
  • Dato curioso pero útil: la venlafaxina puede dar falsos positivos de fenciclidina y anfetaminas en los análisis de orina de detección de drogas. Si te hacen uno por trabajo, dilo de antemano; una prueba confirmatoria lo aclara.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto tarda en hacer efecto?

El sueño y el apetito suelen moverse en la primera o segunda semana. El ánimo y la ansiedad tardan más: entre 4 y 6 semanas para ver el efecto real, y hasta 8 en algunos casos. Los efectos molestos, en cambio, aparecen antes. Esa asimetría es la que hace que la gente abandone demasiado pronto.

¿La venlafaxina engorda?

En los ensayos lo que figura con frecuencia es lo contrario: pérdida de apetito en el 9,8 % de los casos. A más largo plazo el peso puede variar en cualquier dirección, en parte porque recuperarse de una depresión cambia los hábitos de comida y de actividad. Si notas un cambio de peso que te preocupa, coméntalo en la consulta.

¿Puedo tomar alcohol?

La ficha señala que la combinación no se ha estudiado de forma sistemática y recomienda cautela. En la práctica, el alcohol empeora el sueño y el ánimo, justo las dos cosas que estás intentando arreglar, y suma somnolencia. Habla con tu médico de tu consumo real para que te oriente sobre tu caso.

¿Es adictiva?

No genera adicción en el sentido de las benzodiacepinas: no produce búsqueda compulsiva ni euforia, y no hace falta subir la dosis para lograr el mismo efecto. Lo que sí produce es dependencia física: el cuerpo se adapta, y si la quitas de golpe aparecen síntomas de retirada. Son dos cosas distintas, y confundirlas hace que mucha gente deje el tratamiento por miedo.

¿Hasta cuándo tendré que tomarla?

Depende de si es un primer episodio o uno repetido, de cómo respondas y de tu situación. Lo habitual es mantenerla bastante tiempo después de sentirte bien, precisamente para que no vuelva. La fecha la decide tu médico contigo: no se fija cuando te sientes mejor ni cuando se acaba la caja.


Sigue leyendo: por qué hay que medir la presión arterial, por qué aparece la sudoración, cómo se retira el tratamiento sin pasarlo mal, en qué se diferencia de la duloxetina y con qué marcas se vende en Latinoamérica.

Escrito y revisado por el Dr. Jorge Enrique Rojas Rodríguez
Médico internista · Epidemiología clínica y bioestadística ·
Revisado el 29 de octubre de 2026.

Esta información es educativa y no sustituye la consulta con tu médico. No inicies, suspendas ni cambies la dosis de ningún medicamento por tu cuenta.

Referencias

  • DailyMed, U.S. National Library of Medicine. Venlafaxine hydrochloride extended-release capsules — Prescribing Information. dailymed.nlm.nih.gov
  • Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios. CIMA: fichas técnicas de venlafaxina. cima.aemps.es
  • Eli Lilly and Company. CYMBALTA (duloxetina) — Full Prescribing Information (para la comparación entre IRSN). uspl.lilly.com
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