Escitalopram: para qué sirve, dosis y efectos secundarios

El escitalopram no “anima” ni tapa lo que sientes. Ajusta un sistema de señales del cerebro y lo hace despacio, en semanas, lo que explica la frustración de los primeros días: los efectos molestos suelen llegar antes que el beneficio. Saber eso de entrada cambia la experiencia del tratamiento.

El escitalopram es un antidepresivo del grupo de los ISRS (inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina). Se usa para la depresión, la ansiedad generalizada, el trastorno de pánico, el trastorno obsesivo-compulsivo y la fobia social. La dosis habitual en adultos es de 10 mg al día, con un máximo de 20 mg, y el efecto tarda entre dos y cuatro semanas en notarse.

Lo esencial en 30 segundos

  • No actúa el primer día. Lo normal es empezar a notar algo entre la segunda y la cuarta semana.
  • Dosis habitual: 10 mg al día; máximo aprobado, 20 mg. En mayores de 65 años y en problemas de hígado se usan dosis más bajas.
  • Lo más frecuente al principio: náuseas, insomnio o somnolencia, más sudoración y cansancio. Suelen ceder en una o dos semanas.
  • No se suspende de golpe. La retirada se hace de forma gradual, durante al menos una o dos semanas, para evitar el síndrome de retirada.
  • Señal de alarma: ideas de hacerte daño, agitación intensa, fiebre con rigidez y temblor, convulsiones, desmayo o palpitaciones fuertes. Son motivo de atención inmediata.

Para qué sirve

Las indicaciones aprobadas en adultos son:

  • Episodios de depresión mayor.
  • Trastorno de ansiedad generalizada: esa preocupación continua, con tensión muscular y mala calidad de sueño, que no se apaga sola.
  • Trastorno de pánico, con o sin agorafobia.
  • Trastorno obsesivo-compulsivo.
  • Fobia social (ansiedad social).

En adolescentes y niños el uso está regulado de forma distinta según el país y la agencia: la ficha técnica europea no lo recomienda por debajo de los 18 años, mientras la estadounidense lo aprueba para la depresión desde los 12 y para la ansiedad generalizada desde los 7, siempre con vigilancia estrecha. Es una decisión de especialista, no para ajustar en casa.

Conviene aclarar algo: el escitalopram no es un ansiolítico de rescate. No sirve para cortar una crisis de ansiedad en el momento, porque su efecto se construye con el tiempo. Si lo que buscas es alivio inmediato, eso corresponde a otra conversación con tu médico.

Cómo funciona

Imagina que las neuronas se hablan lanzándose mensajes químicos a través de un espacio pequeño. La serotonina es uno de esos mensajes. Cuando la neurona la suelta, enseguida la vuelve a recoger con una especie de aspiradora para reutilizarla. El escitalopram tapa parcialmente esa aspiradora: la serotonina se queda más tiempo disponible en el espacio donde tiene que actuar.

Hasta ahí, el cambio ocurre en horas. Lo que tarda semanas es la adaptación que viene después: los receptores se reajustan, los circuitos cambian su forma de responder y entonces aparece la mejoría clínica. Por eso la ficha técnica habla de dos a cuatro semanas para la respuesta antidepresiva y de hasta tres meses para alcanzar el máximo efecto en el trastorno de pánico.

Esa misma lógica explica los efectos molestos del principio: la serotonina también actúa en el intestino y en otros sistemas, así que las primeras náuseas o el insomnio reflejan que el fármaco está actuando, no que te esté sentando mal.

Cómo se toma

Los rangos siguientes son los aprobados en ficha técnica y están aquí como referencia para entender tu tratamiento. Quien define la dosis, el ritmo de los aumentos y la duración es tu médico tratante, y no debe modificarse por cuenta propia, ni siquiera cuando te sientas mejor.

  • Adultos: 10 mg una vez al día. Si hace falta, puede subirse a un máximo de 20 mg al día. Por encima de 20 mg no se ha demostrado seguridad adicional.
  • Mayores de 65 años: se empieza con 5 mg al día y se puede llegar hasta 10 mg.
  • Problemas de hígado leves o moderados: 5 mg al día las dos primeras semanas y después hasta 10 mg.
  • Metabolizadores lentos del CYP2C19 (una variante genética que hace que el fármaco se elimine despacio): 5 mg las dos primeras semanas, después hasta 10 mg.
  • Duración: tras la mejoría, el tratamiento se mantiene al menos seis meses para consolidar la respuesta y reducir el riesgo de recaída.

Se toma una vez al día, con o sin comida, y a la misma hora. Si el principal efecto que notas es somnolencia, muchos médicos sugieren la noche; si te quita el sueño, la mañana. Y sobre dejarlo: la retirada se hace bajando la dosis de forma gradual durante al menos una o dos semanas, a veces más. Suspenderlo de golpe provoca mareos, sensaciones eléctricas, insomnio, irritabilidad y náuseas, un cuadro incómodo que se confunde con una recaída y que se evita planificando la bajada con tu médico.

Efectos secundarios

En los ensayos clínicos con adultos, el efecto más habitual fue la náusea, en torno al 15 % frente al 7 % con placebo. Casi todos los efectos iniciales son transitorios. Los que suelen persistir y conviene hablar abiertamente son los sexuales: la ficha estadounidense recoge retraso en la eyaculación en cerca del 9 % de los hombres tratados por depresión y hasta el 14 % en ansiedad generalizada, con cifras menores de disminución del deseo y anorgasmia.

FrecuenciaQué puedes notar
FrecuentesNáuseas, insomnio o somnolencia, sudoración, cansancio, dolor de cabeza, boca seca, diarrea o estreñimiento, alteraciones de la eyaculación e impotencia, cambios en el apetito.
Poco frecuentesDisminución del deseo sexual, anorgasmia, bruxismo, aumento o pérdida de peso, moretones con facilidad, inquietud, bostezos, visión borrosa, caída del sodio en sangre (más probable en personas mayores).
Señales de alarmaBusca atención hoy mismo si aparece: ideas de hacerte daño o de quitarte la vida, agitación intensa o impulsividad nueva; fiebre con rigidez muscular, temblor, sudoración profusa, diarrea y confusión (posible síndrome serotoninérgico); convulsiones; desmayo, palpitaciones fuertes o sensación de que el corazón se detiene; sangrado digestivo o moretones muy extensos; dolor de ojo con visión borrosa y halos; confusión o debilidad marcada con dolor de cabeza (posible sodio bajo).

Dos matices importantes. El primero: el riesgo de pensamientos suicidas aumenta en las primeras semanas y tras los cambios de dosis, sobre todo en menores de 25 años, por eso las agencias reguladoras exigen seguimiento estrecho al inicio. No es un motivo para no tratarse, es un motivo para no tratarse sin control. El segundo: el escitalopram alarga el intervalo QT del electrocardiograma de forma dependiente de la dosis, y se han notificado arritmias graves, con mayor frecuencia en mujeres y cuando el potasio está bajo.

Quién no debe tomarlo

  • Quien tenga hipersensibilidad al escitalopram o al citalopram.
  • Quien esté tomando antidepresivos IMAO, moclobemida o el antibiótico linezolid, o los haya tomado en las dos semanas previas.
  • Quien tenga el intervalo QT alargado o un síndrome congénito de QT largo.
  • Quien use fármacos que alargan el QT: algunos antiarrítmicos, antipsicóticos como la pimozida, antidepresivos tricíclicos y ciertos antihistamínicos.
  • Con precaución y bajo valoración individual: antecedentes de manía o trastorno bipolar, epilepsia, glaucoma de ángulo estrecho, cirrosis, insuficiencia renal avanzada, embarazo y lactancia.

Interacciones importantes

Tres grupos concentran casi todos los problemas. El primero, los fármacos serotoninérgicos: tramadol, triptanes para la migraña, otros antidepresivos, litio y la hierba de San Juan pueden sumar efecto y desencadenar un síndrome serotoninérgico. El segundo, los que alargan el QT, ya mencionados. El tercero, los que aumentan el riesgo de sangrado: antiinflamatorios, aspirina, antiagregantes y anticoagulantes, incluidos los inyectables como la enoxaparina.

Además, el omeprazol, la cimetidina y la fluvoxamina elevan los niveles de escitalopram porque comparten la misma vía hepática. Y en sentido inverso, el escitalopram puede aumentar los niveles de metoprolol, propafenona, flecainida, risperidona, haloperidol y algunos antidepresivos tricíclicos. Sobre el alcohol, la ficha técnica no describe una interacción farmacológica grave, pero no lo aconseja: suma sedación y empeora el ánimo y el sueño, que es justo lo que se intenta corregir.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto tarda en hacer efecto?

Entre dos y cuatro semanas para la respuesta antidepresiva, y hasta unos tres meses para el máximo beneficio en el trastorno de pánico. Las dos primeras semanas suelen ser las peores: molestias presentes y beneficio todavía ausente. Es la fase en la que más gente abandona, y la que más conviene atravesar acompañado.

¿Es adictivo?

No genera adicción en el sentido de las benzodiacepinas: no produce búsqueda compulsiva ni necesidad de subir la dosis para obtener el mismo efecto. Lo que sí existe es el síndrome de retirada si se deja de golpe, que es un fenómeno distinto: el cuerpo se adaptó a su presencia y necesita una bajada progresiva. Por eso se retira en semanas, no en un día.

¿Engorda?

Puede haber cambios de peso en los dos sentidos, y figuran como efecto poco frecuente. Al principio es más habitual perder apetito por las náuseas; más adelante, algunas personas ganan algo de peso. No es un efecto inevitable, y vale la pena comentarlo en consulta antes de decidir que el problema es el fármaco.

¿Puedo tomarlo en el embarazo?

La ficha técnica indica no usarlo salvo que sea claramente necesario, tras valorar riesgo y beneficio. Se ha asociado con hipertensión pulmonar persistente del recén nacido, con un riesgo estimado de unos 5 casos por cada 10.000 embarazos, y con síntomas de adaptación en el bebé si se usa al final. También hay que pesar el otro lado de la balanza: una depresión no tratada en el embarazo tiene sus propios riesgos. Esa decisión se toma con tu médico, nunca suspendiéndolo por tu cuenta al ver la prueba positiva.

¿Cuánto tiempo tendré que tomarlo?

Lo habitual es mantenerlo al menos seis meses después de sentirte bien, y más tiempo si has tenido varios episodios o si el cuadro es crónico, como en el trastorno obsesivo-compulsivo o la ansiedad generalizada. Dejarlo en cuanto llega la mejoría es la causa más frecuente de recaída, porque en ese momento el fármaco está sosteniendo el resultado, no celebrándolo.


Sigue leyendo: qué se sabe del efecto sobre el corazón y el intervalo QT, cómo afecta al deseo sexual y qué se puede hacer, si conviene tomarlo de día o de noche, en qué se diferencia de la sertralina y con qué marcas se vende en Latinoamérica.

Escrito y revisado por el Dr. Jorge Enrique Rojas Rodríguez
Médico internista · Epidemiología clínica y bioestadística
Revisado el 27 de octubre de 2026.

Esta información es educativa y no sustituye la consulta con tu médico. No inicies, suspendas ni cambies la dosis de ningún medicamento por tu cuenta.

Referencias

  • Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios. Ficha técnica de escitalopram. CIMA, AEMPS (PDF).
  • U.S. Food and Drug Administration. Lexapro (escitalopram) prescribing information, 2024. Etiqueta aprobada (PDF).
  • Cipriani A, et al. Comparative efficacy and acceptability of 21 antidepressant drugs. Resumen de NIHR Evidence.

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