Nació como antipalúdico y acabó siendo uno de los fármacos más usados en el lupus. Es un medicamento de efecto lento, buena tolerancia y una sola vigilancia realmente importante: la de la retina. Y esa vigilancia depende de una cifra, tu peso, que conviene que conozcas.
La hidroxicloroquina sirve para tratar el lupus eritematoso sistémico, el lupus discoide y la artritis reumatoide, y también para prevenir y tratar la malaria en zonas sin resistencia a la cloroquina. En enfermedades autoinmunes tarda semanas o meses en hacer efecto, se toma con comida o con un vaso de leche, y la dosis se calcula según tu peso real para proteger la retina.
Lo esencial en 30 segundos
- Efecto lento: en artritis reumatoide la respuesta suele verse entre las 4 y las 12 semanas. No es un analgésico.
- La cifra que importa: no superar 5 mg por kilo de peso real al día es la recomendación actual para reducir el riesgo de daño en la retina.
- Revisión oftalmológica periódica obligada, y con pruebas específicas: mirar el fondo de ojo no basta.
- Se toma con comida o leche, según indica la ficha técnica.
- Dura muchísimo en el cuerpo: su vida media con tratamiento crónico es de 40 a 50 días. Olvidar una dosis no deja el tratamiento al descubierto.
Para qué sirve
Las fichas técnicas autorizan la hidroxicloroquina en adultos para cuatro situaciones:
- Lupus eritematoso sistémico y lupus discoide crónico. Aquí es una pieza central: las recomendaciones europeas de 2023 para el lupus la aconsejan para todos los pacientes, salvo contraindicación.
- Artritis reumatoide, aguda y crónica.
- Malaria, tanto en tratamiento de la forma no complicada como en profilaxis, y solo en zonas donde no se ha descrito resistencia a la cloroquina. Un matiz importante: no elimina los parásitos que quedan latentes en el hígado en las infecciones por Plasmodium vivax y P. ovale, así que la curación radical de esas formas exige otro fármaco.
Conviene aclarar un punto, porque este fármaco tuvo mucha presencia en los medios: no está indicado para la COVID-19. El 15 de junio de 2020 la agencia estadounidense revocó la autorización de uso de emergencia para esa indicación, al concluir que ya no era razonable esperar un beneficio. La agencia europea había señalado semanas antes que sus efectos beneficiosos en esos pacientes no estaban establecidos. Sus usos autorizados —los de arriba— no quedaron afectados.
Cómo funciona
Empecemos por una confesión que está en la propia ficha técnica estadounidense: los mecanismos que explican sus efectos antiinflamatorios e inmunomoduladores se desconocen. Lo que sigue es la hipótesis mejor sostenida, no un hecho cerrado.
Dentro de cada célula hay unas pequeñas cámaras de reciclaje muy ácidas, parecidas a un estómago en miniatura, donde los restos se trocean en fragmentos. El sistema inmunitario usa esos fragmentos como carteles de identificación para decidir a qué atacar. La hidroxicloroquina se acumula en esas cámaras y les baja la acidez, como si echaras bicarbonato en el estómago. El troceado pierde eficacia, se generan menos carteles confusos, y los sensores de alarma que viven dentro de esas cámaras dejan de disparar la señal de incendio.
La imagen importante es esta: el fármaco no apaga el sistema inmunitario. Le baja el volumen a una alarma que estaba sonando sin motivo. Por eso no se comporta como un inmunosupresor clásico y no obliga a las mismas precauciones frente a las infecciones.
De ese mecanismo lento se deriva lo que más desconcierta a quien empieza el tratamiento: no se nota nada al principio. La ficha estadounidense dice que el efecto es acumulativo y puede requerir semanas o meses para alcanzar su máximo. La ficha española concreta que en artritis reumatoide la respuesta suele observarse entre las 4 y las 12 semanas, y que si a los 6 meses no hay mejoría objetiva conviene replantear el tratamiento. Abandonarlo en la tercera semana por «no hacer nada» es el error más común y el más evitable.
Cómo se toma
Los comprimidos existen en 200 mg y 300 mg de sulfato de hidroxicloroquina (equivalentes a 155 y 232 mg de base, respectivamente). Las cifras que siguen son rangos habituales de la ficha técnica, a título informativo: quien define tu dosis es tu médico tratante, y no debe cambiarse por cuenta propia.
- Artritis reumatoide: inicio de 400 a 600 mg al día; mantenimiento de 200 a 400 mg al día tras conseguir respuesta. La ficha estadounidense fija un techo explícito: no superar 600 mg al día o 6,5 mg por kilo, la cifra que resulte menor.
- Lupus: de 200 a 400 mg al día. Por encima de 400 mg diarios no se recomienda.
- Malaria, profilaxis: 400 mg una vez por semana, empezando dos semanas antes de la exposición y continuando cuatro semanas después de salir de la zona.
El límite por peso, que es el dato clave. El criterio actual, compartido por la Academia Americana de Oftalmología y por las recomendaciones europeas de lupus de 2023, es no superar 5 mg por kilo de peso real al día. La ficha técnica estadounidense más reciente señala en la misma dirección: por encima de 5 mg/kg de peso real aumenta el riesgo de retinopatía.
Aquí hay una discrepancia que merece transparencia: la ficha técnica española sigue diciendo 6,5 mg por kilo de peso ideal, el criterio antiguo. El cambio a peso real se hizo porque correlaciona mejor con el riesgo y porque las fórmulas de peso ideal acababan sobredosificando a las personas delgadas. Si tus cuentas no cuadran con lo que te han pautado, es una pregunta legítima para tu reumatólogo, no un motivo para ajustar nada tú.
Con comida o con leche. Las fichas coinciden en esta instrucción y en que los comprimidos se tragan sin masticar. Lo honesto es añadir que ninguna de ellas explica el motivo: no dicen si es por tolerancia digestiva o por absorción. Lo que sí consta es que su absorción oral es rápida y casi completa.
Si olvidas una dosis, la farmacocinética juega a tu favor: con una vida media de 40 a 50 días en tratamiento crónico, un olvido aislado apenas mueve las concentraciones. Toma la siguiente dosis como de costumbre y no dobles la cantidad.
Efectos secundarios
| Frecuencia | Qué puedes notar |
|---|---|
| Frecuentes (hasta 1 de cada 10) | Náuseas, diarrea, dolor abdominal, vómitos; dolor de cabeza; falta de apetito y pérdida de peso; alteraciones de la córnea, dificultad para enfocar y disminución de la agudeza visual |
| Poco frecuentes y raros (hasta 1 de cada 100 o de cada 1.000) | Erupción, fotosensibilidad, caída de cabello, cambios de pigmentación; nerviosismo, alteraciones del ánimo, psicosis; zumbidos, vértigo, pérdida de audición; debilidad muscular; convulsiones; descenso de las células de la sangre; retinopatía; miocardiopatía |
| Señales de alarma | Erupción extensa con ampollas, descamación o llagas en boca u ojos, o erupción con fiebre. Palpitaciones, desvanecimiento o pulso muy lento. Hipoglucemia grave o pérdida de consciencia. Debilidad muscular progresiva, o falta de aire con hinchazón de piernas. Cualquier cambio nuevo en la visión. Piel u ojos amarillos. Fiebre con llagas en la boca, o hematomas y sangrados espontáneos. Una convulsión. Todo esto obliga a buscar atención médica hoy mismo. |
Cuatro advertencias de la ficha estadounidense merecen nombrarse sin rodeos, porque son poco frecuentes pero graves. Se han notificado casos de cardiotoxicidad mortales y potencialmente mortales, incluida miocardiopatía; el fármaco prolonga el intervalo QT y se han descrito arritmias ventriculares. Puede causar hipoglucemia grave y potencialmente mortal, incluso en personas que no toman antidiabéticos. Y puede producir reacciones cutáneas graves —síndrome de Stevens-Johnson, necrólisis epidérmica tóxica, DRESS— ante las cuales la instrucción es retirar el fármaco de inmediato.
También se ha descrito conducta suicida y otros efectos neuropsiquiátricos, que según la ficha española suelen aparecer en el primer mes. Si en las primeras semanas notas un cambio anímico marcado, no lo atribuyas a la enfermedad sin consultarlo.
Un dato que da contexto: la hidroxicloroquina no tiene recuadro de advertencia negro en su ficha estadounidense. El metotrexato, con el que a menudo se compara, sí lo tiene.
La retina: la vigilancia que define este tratamiento
Esto merece su propio apartado porque es la razón por la que acudirás al oftalmólogo durante años. La hidroxicloroquina puede dañar la retina de forma acumulativa, y ese daño no es reversible.
El riesgo real, con las dosis correctas, es bajo: con 5 mg/kg de peso real o menos, menos del 1 % en los primeros 5 años y menos del 2 % a los 10 años. Pero sube con el tiempo de exposición, hasta alrededor del 20 % tras 20 años de uso. Entre los pacientes tratados más de 5 años, la prevalencia global descrita fue del 7,5 %.
La clave es que el cribado usa pruebas de imagen y de función, no una mirada al fondo de ojo. La Academia Americana de Oftalmología lo dijo con claridad: la oftalmoscopia no es una herramienta de cribado, porque el daño se detecta por otros medios mucho antes de que se vea algo en el fondo. En su revisión de 2025 pasó a situar la tomografía de coherencia óptica y la autofluorescencia de campo amplio como pruebas principales. Lo desarrollamos en detalle en el artículo sobre la vista enlazado más abajo.
Quién no debe tomarla
La ficha técnica española recoge tres contraindicaciones, dos más que la estadounidense:
- Alergia a la hidroxicloroquina, a otras 4-aminoquinolinas como la cloroquina, o a los excipientes.
- Presencia de alteraciones de la agudeza o del campo visual.
- Tratamientos prolongados en niños.
Y situaciones que exigen precaución especial: enfermedad del riñón o del hígado (en la renal puede hacer falta ajustar la dosis, y es además un factor de riesgo de retinopatía); psoriasis, porque puede desencadenar un brote grave; porfiria; miastenia gravis; déficit de glucosa-6-fosfato deshidrogenasa, que no es una contraindicación formal pero obliga a cautela; y antecedentes de enfermedad macular o retiniana.
Embarazo y lactancia: aquí hay una divergencia relevante y conviene conocerla. Las recomendaciones de la sociedad americana de reumatología de 2020 aconsejan con fuerza mantener la hidroxicloroquina durante el embarazo en el lupus, y también durante la lactancia, y la ficha estadounidense de 2023 no identifica un riesgo de malformaciones asociado al fármaco. La ficha técnica española es más restrictiva y dice que, como medida de precaución, es preferible evitarla. Reconoce, eso sí, que suspenderla en el lupus puede provocar brotes. Es una decisión que toma tu reumatólogo contigo, y mantenerla en el embarazo es práctica estándar respaldada por guía internacional.
Niños: la ficha estadounidense advierte de que los niños son especialmente sensibles a estos compuestos, y la española convierte los tratamientos prolongados en la infancia en contraindicación formal. Un punto práctico y serio: la ingesta accidental por un niño es una urgencia inmediata. Guarda el envase fuera de su alcance.
Interacciones importantes
- Insulina y antidiabéticos: puede potenciar el efecto hipoglucemiante y requerir reducir la dosis de estos. Si tienes diabetes, es información que tu médico necesita.
- Fármacos que prolongan el QT: la ficha no recomienda la administración conjunta. La española menciona expresamente el moxifloxacino.
- Digoxina: puede elevar sus niveles; exige vigilancia estrecha.
- Antiácidos y caolín: reducen su absorción. Hay que separar las tomas al menos 4 horas.
- Ciclosporina: se han descrito niveles aumentados de ciclosporina.
- Antiepilépticos: su actividad puede verse disminuida. La mefloquina, además, aumenta el riesgo de convulsiones.
- Vacunas de virus vivos: la ficha española recomienda evitarlas.
- Tamoxifeno: no es una interacción farmacológica propiamente dicha, pero su uso conjunto multiplica por unas cinco veces el riesgo de retinopatía. Es un dato que cambia la frecuencia del cribado ocular.
Preguntas frecuentes
¿La hidroxicloroquina es un inmunosupresor?
Se clasifica como inmunomodulador, no como inmunosupresor clásico. Modula la respuesta inmunitaria sin frenarla de forma global, y por eso no exige las mismas analíticas de control periódico que el metotrexato ni conlleva su mismo perfil de riesgo infeccioso.
¿Hay que hacer análisis de sangre periódicos?
Esta es una de sus ventajas: la vigilancia principal no es analítica, es oftalmológica. Las guías británicas no consideran estrictamente necesarios los análisis de rutina una vez iniciado el tratamiento, aunque sí una batería basal al empezar, y la ficha española es algo más exigente y pide recuentos periódicos en tratamientos largos. La pauta concreta la fija tu médico.
Tengo déficit de G6PD. ¿Puedo tomarla?
Ninguna ficha técnica la contraindica en el déficit de G6PD; piden precaución. El estudio más amplio sobre este punto siguió a 275 pacientes reumatológicos con el nivel de G6PD medido, de los que 11 eran deficientes, con más de 700 meses de exposición acumulada sin hemólisis notificada. Es una muestra pequeña, así que la decisión sigue siendo individual, pero la creencia de que el déficit la prohíbe no se sostiene en la evidencia.
Si dejo de tomarla, ¿cuánto tarda en salir del cuerpo?
Mucho más de lo que la gente imagina. Con una vida media de 40 a 50 días en tratamiento crónico, la ficha española advierte de que puede tardar meses o incluso años en eliminarse por completo. Eso explica dos cosas: que el efecto tarde en aparecer y que el daño retiniano pueda progresar durante un tiempo después de suspenderla.
¿Puedo tomar el sol?
La fotosensibilidad figura entre sus efectos poco frecuentes, así que la protección solar es razonable. En el lupus, además, la exposición solar puede desencadenar brotes por sí misma, por lo que la recomendación de fotoprotección suele venir de la enfermedad tanto como del fármaco.
Sigue leyendo: por qué el oftalmólogo entra en la ecuación en hidroxicloroquina y la vista; qué molestias aparecen de verdad en los efectos secundarios y cuáles vigilar; la duda práctica de cada mañana en ¿con comida o sin comida?; en qué se parecen y en qué no los dos tratamientos de fondo más usados, en la comparación con el metotrexato; y con qué nombres comerciales se vende en Latinoamérica.
Escrito y revisado por el Dr. Jorge Enrique Rojas Rodríguez
Médico internista · Epidemiología clínica y bioestadística ·
Revisado el 18 de octubre de 2026.
Esta información es educativa y no sustituye la consulta con tu médico. No inicies, suspendas ni cambies la dosis de ningún medicamento por tu cuenta.
Referencias
- U.S. Food and Drug Administration. Hydroxychloroquine Sulfate Tablets — Prescribing Information (2023). accessdata.fda.gov
- U.S. Food and Drug Administration. PLAQUENIL (hydroxychloroquine sulfate) — Prescribing Information. accessdata.fda.gov
- Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios. Ficha técnica de Dolquine 300 mg comprimidos recubiertos. cima.aemps.es
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- Fanouriakis A, Kostopoulou M, Andersen J, et al. EULAR recommendations for the management of systemic lupus erythematosus: 2023 update. Ann Rheum Dis 2024;83(1):15-29. ard.bmj.com
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