La eplerenona no es un diurético cualquiera. Apenas te hará orinar más, y aun así es uno de los medicamentos que han demostrado alargar la vida de las personas con el corazón debilitado. Esa aparente contradicción explica casi todo lo que necesitas saber sobre ella, incluido por qué te van a pedir análisis de sangre.
La eplerenona sirve para proteger el corazón cuando está debilitado: se usa después de un infarto que dejó el corazón bombeando con menos fuerza y en la insuficiencia cardiaca crónica. Bloquea una hormona llamada aldosterona y, con ello, reduce el riesgo de morir y de ingresar al hospital. Su efecto más importante que vigilar es la subida del potasio en sangre, y por eso el tratamiento siempre va acompañado de análisis.
Lo esencial en 30 segundos
- Es un antagonista del receptor mineralocorticoide: bloquea el efecto de la aldosterona, una hormona que hace que el riñón retenga sal y elimine potasio.
- Se clasifica entre los «diuréticos ahorradores de potasio», pero su beneficio no viene de hacerte orinar. Viene de frenar el daño progresivo del músculo cardiaco.
- La dosis habitual arranca en 25 mg al día y sube a 50 mg al día, normalmente a las cuatro semanas. Quien decide es tu médico, guiado por tus análisis.
- El riesgo principal es el potasio alto (hiperpotasemia). Puede no dar ningún síntoma hasta volverse peligroso, y ese es exactamente el motivo de los controles.
- A diferencia de la espironolactona, casi no produce aumento del pecho en hombres. Es su ventaja más clara y mejor documentada.
Para qué sirve
La eplerenona tiene dos usos cardiacos bien establecidos, y uno más que depende del país donde vivas. Conviene conocer la diferencia, porque si buscas información en internet te vas a topar con ella.
Después de un infarto. Cuando un infarto deja el corazón bombeando con menos fuerza de lo normal (una fracción de eyección del 40 % o menos) y además aparecen signos de insuficiencia cardiaca, la eplerenona reduce la mortalidad. Esto se demostró en el ensayo EPHESUS, que incluyó a 6.632 pacientes: la mortalidad fue del 14,4 % con eplerenona frente al 16,7 % con placebo a lo largo de unos 16 meses. Se suele empezar entre el tercer y el decimocuarto día después del infarto.
En la insuficiencia cardiaca crónica con síntomas leves. El ensayo EMPHASIS-HF, con 2.737 pacientes mayores de 55 años, encontró que la eplerenona reducía las muertes cardiovasculares y los ingresos por insuficiencia cardiaca del 25,9 % al 18,3 %. La mortalidad total bajó del 15,5 % al 12,5 %.
Para la presión alta: depende del país. Aquí hay una diferencia real que merece explicación. La agencia estadounidense (FDA) sí aprueba la eplerenona para tratar la hipertensión, con dosis de 50 mg al día que pueden llegar a 100 mg. La agencia europea no la aprueba para eso. En Latinoamérica, la ficha mexicana sigue el modelo estadounidense e incluye la hipertensión. Así que un lector mexicano puede estar tomando eplerenona para la presión, con una indicación que en Europa no existe y a dosis que son el doble de las que se usan en insuficiencia cardiaca. No es un error de nadie: son decisiones regulatorias distintas sobre la misma evidencia.
Lo que la eplerenona no trata, y sí trata su prima la espironolactona: la ascitis de la cirrosis, el síndrome nefrótico y el hiperaldosteronismo primario. Si te cambiaron una por otra, el motivo importa.
Cómo funciona
Imagina que tu riñón tiene un interruptor que decide cuánta sal se queda en el cuerpo y cuánto potasio se va por la orina. La hormona que acciona ese interruptor se llama aldosterona. Cuando el corazón empieza a fallar, el cuerpo interpreta que le falta sangre circulando y sube la aldosterona para retener sal y agua, creyendo que así ayuda.
A corto plazo funciona. A largo plazo es un desastre: más líquido retenido, más trabajo para un corazón que ya está cansado, y un estímulo constante que va endureciendo el músculo cardiaco.
La eplerenona es como una llave que entra en la cerradura del interruptor y se queda ahí sin girarla. La aldosterona llega, encuentra el sitio ocupado y no puede dar la orden. El resultado es que se retiene menos sal, se pierde menos potasio y, sobre todo, el corazón deja de recibir ese estímulo continuo que lo iba deteriorando.
Dos consecuencias se siguen de ahí. La primera: el beneficio tarda en verse, porque se trata de frenar un deterioro, no de aliviar un síntoma. La segunda, más práctica: si el riñón pierde menos potasio, el potasio se acumula. De ahí vienen los análisis.
Cómo se toma
Los rangos que siguen son información de referencia, para que entiendas qué esperar y puedas reconocer si algo se sale de lo habitual. Quien define tu dosis es tu médico tratante, y no debe cambiarse por cuenta propia. La eplerenona es un fármaco cuya dosis se ajusta según un análisis de sangre, así que ajustarla a ciegas no tiene cómo salir bien.
En insuficiencia cardiaca, la pauta habitual es 25 mg una vez al día al inicio, con subida a 50 mg una vez al día preferentemente a las cuatro semanas, si el potasio lo permite. El máximo en esta indicación es 50 mg al día. Si la función del riñón está moderadamente reducida, la ficha europea indica empezar con 25 mg en días alternos.
Para la presión alta, donde esa indicación existe, se arranca en 50 mg al día y puede llegarse a 50 mg dos veces al día. Las fichas técnicas son explícitas en que no se recomiendan dosis mayores.
Hay un detalle que sorprende a muchos pacientes: la dosis puede bajar. Si un análisis muestra el potasio entre 5,5 y 5,9 mEq/L, la ficha técnica indica reducir la dosis; si llega a 6,0 o más, suspender. No es que el tratamiento haya fracasado. Es el sistema funcionando como debe.
Se puede tomar con o sin alimentos. Si olvidas una dosis, lo razonable es tomar la siguiente a su hora habitual sin duplicar; consulta a tu médico o farmacéutico si los olvidos son frecuentes.
Efectos secundarios
| Frecuencia | Qué puedes notar |
|---|---|
| Frecuentes (hasta 1 de cada 10 personas) | Potasio alto en los análisis, mareo, bajada de presión, empeoramiento de la función del riñón en los análisis, ácido úrico alto, diarrea, náuseas, dolor de cabeza, tos, cansancio. |
| Poco frecuentes (hasta 1 de cada 100) | Mareo al ponerse de pie, deshidratación, colesterol o triglicéridos altos, sodio bajo, somnolencia, picor, sudoración, dolor de espalda, calambres, aumento del pecho en hombres (ginecomastia). |
| Señales de alarma: acude hoy mismo a urgencias | Debilidad muscular que avanza, palpitaciones, latido irregular o muy lento, hormigueo en manos, pies o alrededor de la boca, incapacidad para mover un miembro, sensación de desvanecimiento o falta de aire. Son posibles signos de potasio muy alto, que puede provocar una arritmia grave. También: hinchazón de labios, lengua o garganta (angioedema). |
Una advertencia que hay que decir con claridad: el potasio alto puede ser completamente asintomático hasta provocar una arritmia grave. No existe un síntoma de aviso fiable. Sentirte bien no es prueba de que tu potasio esté bien. Por eso los análisis programados no son un trámite: son el único sistema de alarma disponible.
En el lado tranquilizador: en EMPHASIS-HF el potasio por encima de 5,5 mmol/L fue más frecuente con eplerenona (11,8 % frente a 7,2 %), pero las hospitalizaciones por potasio alto no aumentaron de forma significativa (0,3 % frente a 0,2 %). Es decir: el problema es manejable cuando se vigila.
Quién no debe tomarlo
- Potasio alto antes de empezar. La ficha europea marca el corte en más de 5,0 mmol/L; la estadounidense, en más de 5,5 mEq/L. Las guías de insuficiencia cardiaca usan el criterio más prudente: potasio por debajo de 5,0 para iniciar.
- Función del riñón muy reducida, con filtrado glomerular por debajo de 30 ml/min/1,73 m².
- Junto con inhibidores potentes del CYP3A4: itraconazol, ketoconazol, claritromicina, ritonavir, nelfinavir, telitromicina, nefazodona.
- Junto con otros diuréticos ahorradores de potasio (espironolactona, amilorida, triamtereno) o suplementos de potasio.
- Insuficiencia hepática grave (Child-Pugh C), según la ficha europea.
- Alergia al principio activo o a cualquiera de los excipientes.
En embarazo y lactancia la evidencia es limitada y no permite afirmar que sea seguro; la decisión corresponde a tu médico. En niños la seguridad y la eficacia no están establecidas, y de hecho el único estudio pediátrico en hipertensión no mostró un descenso eficaz de la presión. En personas mayores, con diabetes o con proteinuria no está prohibida, pero el riesgo de potasio alto es mayor y los controles deben ser más estrechos.
Interacciones importantes
La eplerenona se procesa en el hígado por una enzima llamada CYP3A4, y eso la hace sensible a otros medicamentos que la bloquean o la aceleran.
Suben mucho su concentración. El ketoconazol multiplica por 5,4 la exposición al fármaco: está contraindicado. Los inhibidores moderados (eritromicina, verapamilo, diltiazem, amiodarona, fluconazol, saquinavir) la aumentan entre un 98 % y un 187 %; si hay que usarlos, la dosis de eplerenona no debe pasar de 25 mg al día.
Bajan su concentración. La hierba de San Juan reduce la exposición alrededor de un 30 %, y la rifampicina probablemente más. No se recomiendan, porque pueden hacer que el tratamiento no sirva.
Suman riesgo de potasio alto. Los IECA y los ARA-II (enalapril, losartán y similares) se usan a propósito junto con la eplerenona porque el beneficio lo justifica, pero obligan a vigilar. La combinación de los tres a la vez (IECA + ARA-II + eplerenona) está contraindicada en Europa. También suman riesgo los antiinflamatorios tipo ibuprofeno o diclofenaco —que además pueden provocar fallo renal agudo—, la trimetoprima (sola o con sulfametoxazol), y los sustitutos de la sal «dietéticos», que suelen ser cloruro de potasio. Ese último es un punto ciego muy común: nadie piensa que la sal del supermercado sea un medicamento.
Requieren prudencia: el litio, la ciclosporina y el tacrolimús. Y con la digoxina, la exposición sube un 16 %, lo que importa si ya estás en el límite alto del rango.
Regla práctica: si empiezas un antiinflamatorio, un antibiótico o cualquier medicamento nuevo, dilo. Las fichas técnicas recomiendan comprobar potasio y creatinina entre tres y siete días después de añadir un IECA, un ARA-II, un antiinflamatorio o un inhibidor moderado del CYP3A4.
Preguntas frecuentes
¿La eplerenona es un diurético? No me hace orinar más.
Está clasificada como diurético ahorrador de potasio por su mecanismo, no por su potencia. Su efecto sobre la orina es débil y mucha gente no nota ninguna diferencia. El motivo por el que se la receta no es que elimines líquido, sino que proteja el músculo cardiaco a lo largo del tiempo. Que no notes nada no significa que no esté haciendo su trabajo.
¿Por qué me piden tantos análisis de sangre?
Porque el potasio alto no avisa. Las fichas técnicas indican medir potasio y creatinina antes de empezar, en la primera semana, al mes, y después periódicamente, repitiendo el ciclo tras cada cambio de dosis. Las guías de insuficiencia cardiaca añaden controles cada tres a seis meses. Es el precio de un fármaco que funciona.
¿Puedo comer plátano o palta tomando eplerenona?
En general no hace falta eliminar alimentos ricos en potasio, y una dieta variada sigue siendo recomendable. Lo que sí conviene evitar por iniciativa propia son los suplementos de potasio y los sustitutos de la sal con cloruro de potasio, que concentran mucho más que cualquier fruta. Si tus análisis muestran potasio alto de forma repetida, tu médico o un nutricionista te darán indicaciones concretas, que son personales y no generalizables.
¿Me va a crecer el pecho como con la espironolactona?
Es muy poco probable, y es la ventaja mejor documentada de la eplerenona. En el ensayo RALES, la espironolactona produjo ginecomastia o dolor mamario en el 10 % de los varones frente al 1 % con placebo. En EPHESUS y EMPHASIS-HF, con eplerenona, las cifras fueron del 0,5 % y el 0,7 %, sin diferencia frente a placebo. Un matiz honesto: a las dosis más altas que se usan para la presión arterial, la ficha estadounidense sí recoge casos de ginecomastia y de sangrado vaginal anormal, que aumentan con el tiempo de tratamiento.
¿Puedo dejar de tomarla si me siento bien?
No por cuenta propia. La eplerenona no se toma para que te sientas mejor hoy, sino para reducir el riesgo de ingresar al hospital y de morir en los próximos años. Sentirte bien es, en buena medida, el resultado que buscaba el tratamiento. Hay situaciones en que sí se suspende —potasio de 6,0 mEq/L o más, deterioro del riñón, un embarazo—, pero esa es una decisión clínica que se toma con un análisis en la mano, no con una sensación.
Sigue leyendo: la señal de potasio alto que obliga a consultar hoy, qué hacer si aparece cansancio, qué análisis acompañan al tratamiento y cada cuánto, en qué se diferencia de la espironolactona y con qué nombres se vende en Latinoamérica.
Escrito y revisado por el Dr. Jorge Enrique Rojas Rodríguez
Médico internista · Epidemiología clínica y bioestadística ·
Revisado el 12 de octubre de 2026.
Esta información es educativa y no sustituye la consulta con tu médico. No inicies, suspendas ni cambies la dosis de ningún medicamento por tu cuenta.
Referencias
- Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios. Ficha técnica de Inspra (eplerenona) 25 mg y 50 mg comprimidos. CIMA. cima.aemps.es
- U.S. Food and Drug Administration. INSPRA (eplerenone) tablets — Prescribing Information. DailyMed. dailymed.nlm.nih.gov
- Zannad F, McMurray JJV, Krum H, et al. Eplerenone in patients with systolic heart failure and mild symptoms (EMPHASIS-HF). N Engl J Med. 2011;364(1):11-21. pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
- Pitt B, Zannad F, Remme WJ, et al. The effect of spironolactone on morbidity and mortality in patients with severe heart failure (RALES). N Engl J Med. 1999;341(10):709-17. pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
- European Society of Cardiology. 2021 ESC Guidelines for the diagnosis and treatment of acute and chronic heart failure. Eur Heart J. 2021;42(36):3599-3726. academic.oup.com