Digoxina: para qué sirve, dosis y efectos secundarios

La digoxina es uno de los medicamentos más antiguos que siguen usándose en cardiología, y sigue ahí porque funciona. Pero tiene una particularidad que conviene entender desde el primer día: la distancia entre la dosis que ayuda y la dosis que intoxica es corta. De ahí vienen los controles, las analíticas y la insistencia del médico en que no la cambies por tu cuenta.

La digoxina sirve para dos cosas: ayudar al corazón a bombear con algo más de fuerza cuando está debilitado (insuficiencia cardiaca) y frenar la frecuencia cardiaca cuando el corazón late demasiado rápido por una arritmia, sobre todo la fibrilación auricular. No cura ninguna de las dos, pero mejora los síntomas y reduce los ingresos al hospital.

Lo esencial en 30 segundos

  • Para qué se usa: insuficiencia cardiaca crónica con el músculo del corazón debilitado, y arritmias que nacen en la parte alta del corazón (fibrilación auricular, aleteo auricular, taquicardia supraventricular).
  • Dosis habituales: la mayoría de las personas se mantiene entre 0,125 y 0,75 mg al día, y muchas con 0,125 a 0,25 mg. Es información de referencia: la dosis la define tu médico tratante y no debe cambiarse por cuenta propia.
  • Margen estrecho: el rango de concentración en sangre que se considera útil es de 0,8 a 2 ng/mL. Por encima de 2 ng/mL la toxicidad es frecuente.
  • Las dos causas más comunes de intoxicación son el deterioro de la función del riñón y el potasio bajo en sangre. Las dos se vigilan con análisis.
  • Consulta hoy mismo si aparece: náuseas o vómitos nuevos sin explicación, ver halos o todo amarillento, visión borrosa, confusión, pulso muy lento o palpitaciones. Pueden ser señales de que hay demasiada digoxina en el cuerpo.

Para qué sirve

La ficha técnica de la digoxina recoge tres usos aprobados, y los tres tienen que ver con el mismo órgano visto desde dos ángulos distintos: la fuerza con la que late y la velocidad a la que late.

1. Insuficiencia cardiaca crónica con disfunción sistólica. Es la situación en la que el ventrículo izquierdo (la cámara que empuja la sangre al resto del cuerpo) se ha vuelto débil y no expulsa la cantidad de sangre que debería. La persona nota falta de aire al caminar, se cansa antes que antes y a veces se le hinchan los tobillos. La digoxina no devuelve la fuerza perdida, pero mejora el rendimiento de cada latido.

2. Insuficiencia cardiaca que además viene con fibrilación auricular. Es una combinación muy frecuente, sobre todo a partir de los 70 años. Aquí la digoxina hace doble trabajo: ayuda al bombeo y frena el pulso.

3. Arritmias supraventriculares (las que se originan por encima de los ventrículos): fibrilación auricular, aleteo auricular y taquicardia paroxística supraventricular. En estos casos la digoxina se usa para controlar la frecuencia, es decir, para que el corazón no vaya disparado, no para devolverlo a un ritmo normal.

Hay un matiz que vale la pena conocer. El estudio más grande que se ha hecho con digoxina en insuficiencia cardiaca, el ensayo DIG, incluyó a 6.800 personas y encontró algo llamativo: la digoxina no cambió la mortalidad (34,8 % con digoxina frente a 35,1 % con placebo), pero sí redujo de forma clara los ingresos por empeoramiento de la insuficiencia cardiaca (26,8 % frente a 34,7 %). Traducido: no alarga la vida, pero ayuda a que la vida que hay sea con menos hospital. Por eso hoy la digoxina no es el primer medicamento que se receta en insuficiencia cardiaca, sino uno que se añade cuando otros no bastan o cuando hace falta frenar el pulso.

Cómo funciona

La digoxina hace dos cosas al mismo tiempo, y ayuda imaginarlas por separado.

Primero, aprieta un poco más. Piensa en una esponja empapada que vas estrujando con la mano. Si cierras la mano con algo más de fuerza, sale más agua con el mismo movimiento. La digoxina consigue algo parecido en el músculo cardiaco: no cambia el número de latidos, cambia cuánto sale en cada uno.

Segundo, pisa el freno eléctrico. Entre la parte alta y la parte baja del corazón hay un punto de paso obligatorio para los impulsos eléctricos. Funciona como un peaje: todo coche que quiera pasar tiene que detenerse ahí un instante. En la fibrilación auricular, la parte alta del corazón manda impulsos de forma caótica y a enorme velocidad. La digoxina hace ese peaje más lento, así que pasan menos impulsos por minuto y el pulso baja.

Esta segunda acción explica por qué el pulso bajo es tanto el efecto buscado como, si se pasa de la raya, un efecto adverso.

Cómo se toma

Los números que siguen son rangos de referencia tomados de la ficha técnica, para que entiendas lo que ves en tu receta. No son una indicación para ti: quien define la dosis es tu médico tratante, en función de tu peso, tu edad, tu función renal y tus niveles en sangre, y no debe cambiarse por cuenta propia ni suspenderse sin consultar.

Dosis de mantenimiento. Es la del día a día. La ficha técnica indica que la mayoría de los pacientes se mantiene entre 125 y 750 microgramos al día (0,125 a 0,75 mg), y en la práctica lo más habitual son 0,125 o 0,25 mg una vez al día. En personas especialmente sensibles se bajan a 62,5 microgramos (0,0625 mg) diarios o menos.

Dosis de inicio. Cuando hace falta efecto rápido, el médico puede usar una dosis de carga mayor (de 750 a 1.500 microgramos) y después pasar a la de mantenimiento. Cuando no hay urgencia, se empieza directamente con una pauta más baja durante unos días. Esto se decide en consulta, no en casa.

Si tu riñón no filtra bien o tienes más de 75 años, es normal que tu dosis sea menor que la de otra persona con el mismo problema. La digoxina se elimina sobre todo por el riñón: si el riñón va lento, el medicamento se acumula. No es un error de la receta.

Si la tiroides funciona poco (hipotiroidismo), la ficha técnica también indica reducir la dosis, porque el cuerpo se vuelve más sensible a la digoxina.

Si olvidas una toma, la regla general con la digoxina es no duplicar la siguiente. Al tener un margen estrecho, una dosis doble pesa más que en otros medicamentos. Si los olvidos son frecuentes, dilo en la consulta: es información clínica útil, no una falta.

Efectos secundarios

Con la digoxina hay una idea que ordena todo lo demás: la mayoría de sus efectos adversos son, en realidad, signos de que hay demasiada en el cuerpo. No son reacciones caprichosas, son una señal de dosis.

FrecuenciaQué puedes notar
FrecuentesPérdida de apetito, náuseas, vómitos, dolor abdominal. Pulso lento (bradicardia) y alteraciones del ritmo o de la conducción eléctrica del corazón.
Poco frecuentesDolor de cabeza, cansancio, insomnio.
Señales de alarma: consulta hoy mismo o acude a urgenciasVer todo amarillento, halos de color, visión borrosa o puntos ciegos. Confusión, alucinaciones, cambios bruscos de ánimo. Pulso por debajo de 50 latidos por minuto, sensación de latidos irregulares, desmayo o mareo intenso al ponerse de pie. Vómitos que no te permiten retener líquidos. Cualquiera de estos cuadros, sobre todo si se juntan dos o más, obliga a una valoración el mismo día.

Los trastornos visuales son el signo más característico y el que más llama la atención de los pacientes: objetos con un tono amarillo verdoso, halos alrededor de las luces, visión borrosa. Es raro, pero cuando aparece hay que tomárselo en serio.

Otros efectos descritos con poca frecuencia incluyen diarrea, aumento del tejido mamario en varones (ginecomastia), reacciones en la piel y descenso de plaquetas.

Quién no debe tomarlo

La ficha técnica recoge estas contraindicaciones:

  • Alergia a la digoxina o a cualquiera de los excipientes del comprimido.
  • Intoxicación previa o actual por otros glucósidos cardiacos.
  • Bloqueo auriculoventricular de segundo o tercer grado, es decir, cuando el «peaje» eléctrico del que hablábamos ya está parcialmente cerrado por sí solo.
  • Síndrome del seno enfermo con síntomas.
  • Taquicardia o fibrilación ventricular (arritmias de la parte baja del corazón).
  • Miocardiopatía hipertrófica obstructiva y pericarditis constrictiva.
  • Arritmias asociadas a síndrome de Wolff-Parkinson-White, sin una evaluación cardiológica previa.

Además hay situaciones que no prohíben la digoxina pero sí obligan a ir con más cuidado y a vigilar los análisis: potasio bajo, magnesio bajo, calcio alto, riñón deteriorado, hipotiroidismo y edad avanzada.

Embarazo y lactancia. La digoxina se usa en el embarazo cuando el beneficio para la madre justifica el riesgo, y la ficha técnica señala que no se han observado efectos adversos relevantes en el feto cuando las concentraciones maternas se mantienen en el rango normal. Pasa a la leche materna en cantidades mínimas, y en ese caso se recomienda vigilar la frecuencia cardiaca del lactante. Si estás embarazada, planeas estarlo o estás dando el pecho, esto se habla en consulta antes de hacer cualquier cambio.

Interacciones importantes

Este es probablemente el punto más práctico de toda la página. La digoxina interactúa con muchos medicamentos de uso común, y casi siempre en el mismo sentido: subiendo su concentración en sangre.

Suben la digoxina (y por tanto acercan el riesgo de intoxicación): amiodarona, verapamilo, diltiazem, quinidina, espironolactona, ciclosporina, captopril y dos antiinfecciosos muy habituales, la claritromicina y el itraconazol.

Bajan la digoxina (y pueden dejarla sin efecto): antiácidos, colestiramina, fenitoína, rifampicina y neomicina.

No suben la digoxina, pero aumentan su toxicidad por otra vía: los diuréticos y los laxantes. No actúan sobre el medicamento, sino sobre el potasio y el magnesio: al bajarlos, el corazón se vuelve más sensible a la digoxina. Es una de las razones por las que muchas personas con insuficiencia cardiaca llevan controles de electrolitos.

La ficha técnica es explícita en la recomendación práctica: ante cualquier tratamiento nuevo conviene considerar la posibilidad de interacción y, si procede, comprobar la concentración de digoxina en sangre. En la vida real esto se traduce en algo simple: cada vez que te receten algo nuevo, incluido un antibiótico para una semana, avisa de que tomas digoxina. También aplica a lo que compras sin receta y a los suplementos y hierbas.

Preguntas frecuentes

¿La digoxina baja la presión arterial?

No es un medicamento para la presión. Su efecto sobre la tensión arterial es pequeño. Lo que sí baja de forma clara es la frecuencia cardiaca, es decir, el pulso. Si te la han recetado y esperabas que bajara tu presión, conviene aclarar en consulta cuál es el objetivo del tratamiento en tu caso.

¿Por qué me piden análisis de sangre tan seguido?

Por tres cosas a la vez: la función del riñón (porque es la vía de salida de la digoxina), el potasio y el magnesio (porque si bajan, aumenta la toxicidad) y, en algunos casos, la concentración de digoxina en sangre. No es exceso de celo: es la forma de mantener el medicamento dentro de su margen útil.

¿Puedo tomar digoxina con el estómago vacío o con comida?

Se puede tomar con o sin alimentos. Lo que más importa no es el momento respecto a la comida, sino la constancia: a la misma hora todos los días. Las comidas muy ricas en fibra y los antiácidos pueden reducir su absorción, así que si usas antiácidos conviene separarlos unas horas de la toma.

¿La digoxina se toma para siempre?

Depende del motivo. En algunas arritmias se usa durante un tiempo limitado; en insuficiencia cardiaca suele ser un tratamiento prolongado. Es una decisión que se revisa en consulta, y suspenderla por cuenta propia puede devolver los síntomas o descontrolar el pulso.

¿Qué hago si tengo un cuadro de vómitos o diarrea mientras tomo digoxina?

Avisa a tu médico, y no lo dejes para la semana siguiente. Un cuadro de vómitos o diarrea deshidrata, altera el potasio y puede empeorar la función del riñón: las tres condiciones que más favorecen la intoxicación digitálica. Además, las náuseas y los vómitos pueden ser ya un síntoma de exceso de digoxina, así que distinguir una cosa de la otra requiere valoración.


Sigue leyendo: qué medicamentos conviene revisar si tomas digoxina, cómo reconocer que la dosis puede estar siendo demasiado alta, qué análisis acompañan al tratamiento, en qué se diferencia del bisoprolol y con qué nombres se vende en Latinoamérica.

Escrito y revisado por el Dr. Jorge Enrique Rojas Rodríguez
Médico internista · Epidemiología clínica y bioestadística ·
Revisado el 6 de octubre de 2026.

Esta información es educativa y no sustituye la consulta con tu médico. No inicies, suspendas ni cambies la dosis de ningún medicamento por tu cuenta.

Referencias

  • Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS). Ficha técnica de Digoxina Teofarma 0,25 mg comprimidos. CIMA. Disponible en: cima.aemps.es
  • The Digitalis Investigation Group. The effect of digoxin on mortality and morbidity in patients with heart failure. N Engl J Med. 1997;336(8):525-533. PubMed 9036306
  • AEMPS. Ficha técnica de Digoxina Kern Pharma 0,25 mg comprimidos. CIMA. Disponible en: cima.aemps.es
  • DIGEMID, Ministerio de Salud del Perú. Ficha técnica de Digoxina 0,25 mg tableta. Disponible en: digemid.minsa.gob.pe

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