Fluconazol: para qué sirve, dosis y efectos secundarios

El fluconazol es el antifúngico oral más recetado del mundo, y también uno de los más automedicados. Vale la pena saber qué hace, para qué sirve de verdad y por qué su lista de interacciones es tan larga.

El fluconazol es un antifúngico: un medicamento contra los hongos, no contra las bacterias ni los virus. Se usa sobre todo para las infecciones por Candida —vaginal, en la boca, en el esófago— y para infecciones fúngicas más serias en personas con las defensas bajas. Es cómodo de tomar, pero tiene más interacciones de las que la gente imagina.

Lo esencial en 30 segundos

  • Es un antifúngico de la familia de los azoles. No sirve para infecciones bacterianas ni para virus.
  • Se absorbe muy bien por boca, con o sin comida, y permanece en el cuerpo casi un día entero.
  • Los esquemas varían muchísimo: desde una sola cápsula hasta semanas de tratamiento, según la infección.
  • Interactúa con muchos fármacos frecuentes: warfarina, fenitoína, estatinas, algunos antidiabéticos y ansiolíticos.
  • Consulta hoy si aparece coloración amarilla de piel u ojos, erupción con ampollas, o palpitaciones y desmayo.

Para qué sirve el fluconazol

Las fichas técnicas aprobadas recogen, en adultos, estos usos:

  • Candidiasis vaginal. Es el uso más conocido, y el que se resuelve con una única cápsula de 150 mg en los casos no complicados.
  • Candidiasis en la boca y la garganta (candidiasis orofaríngea), esa capa blanquecina que aparece sobre todo en personas con defensas bajas, con prótesis dental o tras usar inhaladores con corticoide.
  • Candidiasis del esófago, que produce dolor al tragar.
  • Candidiasis invasiva, cuando el hongo llega a la sangre u órganos internos. Es una situación hospitalaria.
  • Meningitis por criptococo y otras micosis profundas, como la coccidioidomicosis.
  • Algunas micosis de la piel y las uñas (dermatomicosis y onicomicosis), aunque aquí compite con otros fármacos.
  • Prevención de recaídas en personas con VIH o con el sistema inmune muy debilitado.

Lo que no hace: no cura el pie de atleta de forma estándar (ahí suelen preferirse cremas), no sirve para infecciones bacterianas por mucho que el síntoma se parezca, y no todas las molestias vaginales son por hongos. Ese último punto importa: el picor y el flujo también aparecen en la vaginosis bacteriana y en infecciones de transmisión sexual, que necesitan otro tratamiento. Tomar fluconazol «por si acaso» retrasa el diagnóstico correcto.

Cómo funciona

Los hongos, como nosotros, tienen una envoltura que mantiene sus células en pie. Para fabricarla necesitan una sustancia llamada ergosterol, que es su equivalente al colesterol. El fluconazol bloquea una de las enzimas que fabrican ese ergosterol.

Piensa en una obra en la que de pronto falta el cemento: las paredes que ya están siguen ahí, pero no se puede levantar nada nuevo y lo nuevo sale frágil. El hongo deja de multiplicarse y termina cediendo. Como nuestras células usan colesterol y no ergosterol, el fármaco actúa con bastante selectividad. Pero la enzima que bloquea pertenece a una familia (el citocromo P450) que en el hígado humano también procesa medicamentos. De ahí vienen, exactamente, las interacciones.

Cómo se toma

Como referencia general, las fichas técnicas describen en adultos esquemas muy distintos según la infección:

  • Candidiasis vaginal aguda: 150 mg en dosis única.
  • Candidiasis orofaríngea: una dosis de carga de 200 a 400 mg el primer día y después 100 a 200 mg diarios, entre 7 y 21 días.
  • Candidiasis esofágica: esquema similar, prolongado entre 14 y 30 días.
  • Meningitis criptocócica: 400 mg el primer día y luego 200 a 400 mg diarios, durante 6 a 8 semanas.

Estos rangos son información de referencia, no una pauta para seguir por cuenta propia: quién define la dosis y la duración es tu médico tratante. Con el fluconazol esto es especialmente cierto, porque el mismo comprimido de 150 mg puede ser un tratamiento completo o una sola pieza de un esquema de semanas.

Otros detalles prácticos: se puede tomar con o sin alimentos; si la función renal está reducida (aclaramiento igual o menor a 50 mL/min) las fichas técnicas indican reducir la dosis a la mitad en los tratamientos de varios días, y en hemodiálisis se administra tras cada sesión. Estos ajustes los calcula el médico con tus análisis.

Efectos secundarios

FrecuenciaQué puedes notar
FrecuentesDolor de cabeza, molestias abdominales, náuseas, vómitos, diarrea, erupción leve, elevación de las enzimas del hígado en los análisis.
Poco frecuentesMareo, alteración del gusto, insomnio, somnolencia, estreñimiento, sequedad de boca, caída de cabello con tratamientos prolongados, descenso del potasio.
Señales de alarmaColoración amarilla de piel u ojos, orina muy oscura o dolor intenso en la parte alta derecha del abdomen; erupción que se extiende, con ampollas o llagas en boca y ojos; hinchazón de labios o lengua y dificultad para respirar; palpitaciones, mareo intenso o desmayo. Busca atención médica hoy mismo.

Las reacciones graves son raras, pero están descritas: casos de toxicidad hepática grave —sobre todo en personas con enfermedades de base importantes—, síndrome de Stevens-Johnson y necrólisis epidérmica tóxica, y prolongación del intervalo QT con arritmias, con mayor riesgo si el potasio está bajo o hay insuficiencia cardiaca avanzada.

Quién no debe tomarlo

  • Personas con alergia al fluconazol o a otros azoles.
  • Quien esté tomando cisaprida, astemizol, pimozida, quinidina o eritromicina: la combinación puede alterar el ritmo cardíaco. La terfenadina está contraindicada con dosis de 400 mg o superiores.
  • Embarazo: en el primer trimestre se ha descrito mayor riesgo de aborto espontáneo, y con dosis altas y mantenidas, de anomalías musculoesqueléticas. Si estás embarazada o crees que puedes estarlo, dilo antes de empezar.
  • Lactancia: la ficha técnica considera compatible la dosis única de 150 mg, pero desaconseja los tratamientos con dosis repetidas.

También hace falta cautela si tienes enfermedad hepática, insuficiencia renal, potasio bajo o antecedentes de arritmias.

Interacciones importantes

  • Warfarina. El fluconazol puede duplicar el tiempo de protrombina. Si tomas anticoagulante, no es una interacción teórica: requiere control del INR.
  • Fenitoína. Sube sus niveles cerca de un 75%. Hay que vigilarlos.
  • Ciclosporina y otros inmunosupresores. Aumentan sus concentraciones de forma marcada.
  • Midazolam y triazolam. Su efecto se multiplica varias veces: más sedación y más prolongada.
  • Estatinas. Aumenta el riesgo de dolor muscular y, raramente, de rabdomiólisis.
  • Sulfonilureas (glibenclamida, glimepirida). Riesgo de hipoglucemia.
  • Rifampicina. En sentido inverso: reduce la concentración de fluconazol y puede hacerlo menos eficaz.

Una nota tranquilizadora sobre los anticonceptivos: los estudios muestran que el fluconazol aumenta ligeramente los niveles de etinilestradiol y levonorgestrel, por lo que no se espera pérdida de eficacia anticonceptiva.

Preguntas frecuentes

¿Puedo tomar alcohol con fluconazol?

No produce la reacción intensa que se describe con otros fármacos, pero ambos se procesan en el hígado y el alcohol puede sumarse a las molestias digestivas. Con una dosis única el asunto es menor; en tratamientos largos, conviene consultarlo.

Me lo tomé y sigo con síntomas a los tres días

La mejoría en la candidiasis vaginal suele empezar en uno o dos días y completarse en unos pocos más. Si a los tres o cuatro días no notas cambio, no repitas la dosis: consulta. Puede que no fuera un hongo, o que se trate de una especie menos sensible.

¿Sirve para los hongos de las uñas?

Está contemplado para onicomicosis, pero no siempre es la primera opción y el tratamiento dura meses. Antes de empezar conviene confirmar que la uña está realmente infectada por un hongo: otras enfermedades la deforman de forma parecida.

¿Mi pareja también debería tomarlo?

No de forma automática. La candidiasis vaginal no se considera una infección de transmisión sexual y el tratamiento de la pareja sin síntomas no suele estar indicado. Si tu pareja tiene molestias, lo que necesita es su propia consulta.

¿Hace falta análisis de hígado?

Para una dosis única, habitualmente no. En tratamientos prolongados o en personas con enfermedad hepática previa, sí suele vigilarse. Lo decide tu médico según la duración y tus antecedentes.


Sigue leyendo: las interacciones del fluconazol que sí importan, cómo afecta al hígado y cuándo consultar, cuándo basta una sola cápsula, en qué se diferencia del itraconazol y con qué nombres se vende en Latinoamérica.

Escrito y revisado por el Dr. Jorge Enrique Rojas Rodríguez
Médico internista · Epidemiología clínica y bioestadística ·
Revisado el 3 de septiembre de 2026.

Esta información es educativa y no sustituye la consulta con tu médico. No inicies, suspendas ni cambies la dosis de ningún medicamento por tu cuenta.

Referencias