Son los dos corticoides que más se recetan y la confusión entre ellos es constante: «me dieron dexametasona en vez de prednisona, ¿es más fuerte?, ¿es peor?». La respuesta tiene menos que ver con la potencia y más con cuánto tiempo dura cada una en el cuerpo.
Prednisona y dexametasona son el mismo tipo de medicamento: corticoides que apagan la inflamación. La dexametasona es más potente por miligramo y dura mucho más; la prednisona es más manejable para tratamientos largos porque permite bajar la dosis de forma escalonada. No son intercambiables miligramo a miligramo, y cuál conviene lo decide el médico según la enfermedad.
En 30 segundos
- En potencia antiinflamatoria, 5 mg de prednisona equivalen aproximadamente a 0,75 mg de dexametasona.
- La prednisona actúa de forma intermedia; la dexametasona es de acción prolongada y frena más las glándulas suprarrenales.
- La dexametasona hincha menos, porque casi no retiene sal ni agua.
- La prednisona domina en tratamientos de semanas o meses; la dexametasona, en situaciones puntuales y en indicaciones muy específicas.
Las diferencias que de verdad importan
Ambos imitan al cortisol, la hormona antiinflamatoria que fabricas de forma natural. Lo que cambia entre ellos es cuánta fuerza tiene cada miligramo, cuánto tiempo permanece activo y qué efectos secundarios de «sal y agua» arrastra.
| Prednisona | Dexametasona | |
|---|---|---|
| Potencia antiinflamatoria | Intermedia (referencia: 5 mg) | Alta (unos 0,75 mg equivalen a esos 5 mg) |
| Duración del efecto | Intermedia, en torno a 12-36 horas | Prolongada, en torno a 36-72 horas |
| Retención de sal y líquidos | Leve, pero presente | Prácticamente nula |
| Frenado de las suprarrenales | Menor, sobre todo si se toma en la mañana | Mayor, por su larga duración |
| Pautas descendentes | Cómodas: hay comprimidos que permiten bajar en escalones finos | Menos prácticas para reducciones graduales largas |
Todas estas cifras son información de referencia para entender la comparación, no una tabla para convertir dosis en casa. Cambiar de un corticoide a otro por cuenta propia es peligroso: un error de conversión de seis o siete veces es exactamente el tipo de fallo que manda a alguien a urgencias.
Para qué se usa cada una
La prednisona es la opción habitual cuando hay que sostener el tratamiento en el tiempo y después bajarlo con cuidado: artritis reumatoide, polimialgia reumática, lupus, brotes de enfermedad inflamatoria intestinal, crisis de asma, enfermedades del riñón y de la sangre autoinmunes. Su duración intermedia permite una toma diaria por la mañana, que respeta mejor el ritmo natural del cortisol.
La dexametasona brilla donde hace falta un efecto potente, sostenido y sin retención de líquidos: inflamación alrededor de tumores cerebrales, prevención de náuseas y vómitos por quimioterapia, crup en niños (donde muchas veces basta una sola dosis), algunos esquemas de enfermedades de la sangre, y el tratamiento de pacientes hospitalizados con COVID-19 que necesitan oxígeno, indicación que se estableció a partir del ensayo RECOVERY.
Hay un caso donde la diferencia es especialmente clara: el embarazo. La placenta inactiva buena parte de la prednisona que llega, así que es la preferida cuando quien necesita el tratamiento es la madre. La dexametasona y la betametasona, en cambio, atraviesan la placenta casi intactas, y por eso son las que se usan cuando el objetivo es el bebé, como en la maduración de sus pulmones ante un parto prematuro.
¿Cuál tiene más efectos secundarios?
La lista de efectos es esencialmente la misma en las dos, porque el mecanismo es el mismo: insomnio, más apetito, subida del azúcar, cambios de ánimo, molestia gástrica y, en tratamientos largos, hueso, piel, ojos e infecciones. Lo que cambia es el énfasis.
La prednisona hincha algo más y puede subir un poco la presión, por su ligera retención de sal. La dexametasona, al mantenerse activa más tiempo, tiende a dar más insomnio y a mover más el azúcar a dosis equivalentes, y frena con más intensidad las glándulas suprarrenales. Ninguna de las dos es «la mala»: son perfiles distintos que se eligen según el problema a resolver.
Señales de alarma con cualquiera de las dos
Consulta el mismo día si aparece fiebre alta o cualquier signo de infección seria, heces negras o vómito con sangre, dolor abdominal intenso, visión borrosa brusca, confusión o agitación marcada, o sed intensa con orinar mucho y somnolencia. Y si llevas semanas de tratamiento y notas debilidad extrema con mareo al ponerte de pie, náuseas y dolor abdominal, ve a urgencias.
Preguntas frecuentes
¿La dexametasona es «más fuerte» que la prednisona?
Por miligramo sí, unas seis o siete veces más. Pero eso no significa que tu tratamiento sea más intenso: las dosis se ajustan a esa diferencia. Que te receten 4 mg de dexametasona no es peor que 30 mg de prednisona; sencillamente son escalas distintas.
Si no consigo una, ¿puedo usar la otra?
No por tu cuenta. El cambio requiere recalcular la dosis y, muchas veces, también el esquema completo, porque la duración del efecto es distinta. Si en tu farmacia no hay lo que te recetaron, llámalo a tu médico o pregunta al farmacéutico; no improvises la equivalencia.
¿La dexametasona también hay que bajarla poco a poco?
Depende del tiempo que la hayas tomado. Una o dos dosis puntuales no requieren reducción gradual. Un tratamiento de semanas sí, y de hecho el frenado de las suprarrenales es más marcado que con prednisona. La pauta la marca tu médico en ambos casos.
Para el panorama completo del medicamento, lee la guía de prednisona: para qué sirve, dosis y efectos secundarios. Y si quieres entender el otro gran grupo de antiinflamatorios, aquí explicamos para qué sirve el ibuprofeno y cómo se toma.
Escrito y revisado por el Dr. Jorge Enrique Rojas Rodríguez
Médico internista · Epidemiología clínica y bioestadística ·
Revisado el 28 de agosto de 2026.
Esta información es educativa y no sustituye la consulta con tu médico. No inicies, suspendas ni cambies la dosis de ningún medicamento por tu cuenta.
Referencias
- Hodgens A, Sharman T. Corticosteroids. StatPearls Publishing.
- Johnson DB, Lopez MJ, Kelley B. Dexamethasone. StatPearls Publishing.
- RECOVERY Collaborative Group. Dexamethasone in Hospitalized Patients with Covid-19. N Engl J Med. 2021;384(8):693-704.
- Liu D, Ahmet A, Ward L, et al. A practical guide to the monitoring and management of the complications of systemic corticosteroid therapy. Allergy Asthma Clin Immunol. 2013;9(1):30.
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